… y “Un nuevo Regreso” con la salvación de Juan y Solo: Matadores !!

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“(…) que se te va pasando el tiempo mujer,

y que la vida se te va,

sólo te pido que te vuelvas de verdad

y que el silencio se convierta en carnaval. (…)

¿Por qué será que te quedas adentro?

No te quedes que acá afuera es Carnaval

Carnaval toda la vida y una noche junto a vos

Si no hay galope se nos para el corazón

¿Por qué será que todos guardan algo?

Cosas tan duras que nadie puede decir

Y van todos caminando como en una procesión

De gente muda que no tiene corazón.”

 

Los Fabulosos Cadillacs

 

 

Se lee por ahí; por supuesto comentando acerca de Gabriel Fernández Capello y Flavio Cianciarulo, los capos máximos en Los Fabulosos Cadillacs; “en julio de 1964, sus padres corrieron juntos por los pasillos del Hospital Italiano de Buenos Aires, por la inminencia de un parto, en donde primero asomó cabeza el cantante y dos días después hizo lo propio el bajista y escritor. Y así ambos regresaron a sus ciudades, Baires y Mardel, sin que uno supiera de la existencia del otro. La vida no los volvió a cruzar hasta que tras un periodo de recelo el noviazgo de Flavio y Ariadna, hermana de Capello lo hizo. De ahí partió una amistad que como consecuencia le dio existencia a la banda argentina que, de acuerdo con la R, ha causado el mayor impacto internacional en su género.

 

Su inicio musical se da con el filtro de sus fascinaciones por Madness y The Specials, pero fue crucial cuando latinizan su propuesta y suman un discurso de inconformidad. Tal vez, solo tal vez, esto se pueda observar en la evolución de Mi novia se cayó al piso a Matador. Más adelante en los noventa, sin duda ya instalados en el Olimpo trascendieron aún más interpelando filosóficamente a la muerte. Después de ganar un Grammy en EU deben poner a prueba su inquebrantable vínculo cuando el proyecto cae en un inevitable desgaste.

 

Treinta y cuatro años de tocar y reinventarse sin ser una máquina de nostalgia y como dice Flavio el león sale a cazar una vez más -más no la última- imágenes, quietudes, sensaciones, movimientos. Los fabulosos salen a la escena en Nueva York, Madison Square Garden. Una mirada íntima protagoniza la escena y, a su vez, la narra: “Los Cadillacs tocando para vos, los Cadillac tocando para vos”.  Es casi seguro que Cianciarulo y Vicentico, lo siento quise decir Don Capello, no tengan hoy las mismas concepciones que cuando tenían veintiún años, lo cierto es que hay algunos argumentos que los han conectado para componer canciones. Sin duda la muerte y sus alegorías, como hace veintidós años lo mostraron magistralmente en Fabulosos Calavera. Sin embargo son demasiados los aspectos sociales, políticos, personales, e incluso espirituales que han quedado grabados en por lo menos catorce álbumes de estudio.

 

Han sido muchos los himnos del ska y el rock en español, inclusive han puesto a cantar al Anfiteatro de la Quinta Vergara en el festival de Viña del Mar. Podríamos dar un recorrido fugaz; desde Desapariciones en el país gaucho, más de treinta mil a manos de las dictaduras (…) “Busca en el agua y en los matorrales, y por qué es que desaparecen, porque no todos somos iguales”.  Y la valentía de contar la realidad en medio de dictaduras, nos recuerdan a Don Víctor Jara, detenido, torturado y ajusticiado de las manos de Pinochet: “Me dicen el matador me están buscando. En una fría pensión los estoy esperando. Agazapado en lo más oscuro de mi habitación. Fusil en mano, espero mi final (…) Que suenan, son balas. Me alcanzan, me atrapan. Resiste, Víctor Jara No calla. Matador, matador. Matador te están buscando”. Tal vez. Solo tal vez el corazón de aquellos dos hermanos de sangre que indicaron esta aventura. Claro está sin olvidar los pitos enérgicos y festivos del descontrolado punk del Rey Azúcar en Mal Bicho con “(…) fechas de batallas, pero qué poco nos enseñan de amor ¡Discriminar!, eso no está nada bien”.

 

Después de diecisiete años postrados en una separación ineludible, insisten en pasar la prueba señalada, así es que no solamente generan La salvación de Solo y Juan, en tanto un disco conceptual que canta acerca de dos jóvenes huérfanos de madre criados por un padre guardafaros, sino que suman a la agrupación; el del histórico cantante, Florián, como guitarrista y Astor, hijo del bajista y compositor le entró con la batería. El mismo Flavio decía siempre en sonrisas que “para nosotros serán siempre niños aunque ya no lo sean, Están acá porque tocan bien, es más creo tocan mejor que nosotros, pero esto no es una obsecuencia de un padre a su hijo (…) Florián y Astor están acá porque tocan y es una felicidad para nosotros que los Cadillacs sean familia”.

 

En este “Un nuevo Regreso” vale la pena señalar, a manera de ejemplo, cuatro rolas que si bien tienen rasgos Cadillac típicos, se muestran con desplazamientos folk y aires con tonos épicos, pero sobre todo con la sensación de la exploración de un potencial oculto como de grandes hermanos de sangre, o mejor aún. Se trata de la tormenta, no era para voz, navidad y averno, el fantasma. Sin duda estos cuatro temas aluden a un disco de carácter conceptual, parece interesante mencionarlo, dado que estamos en los tiempos en que muchas personas, y de forma más explícita los jóvenes, escuchan canciones a través de los insípidos “teléfonos” celulares. En algún momento el propio Vicentico comentó que “sabemos que se dice que en esta época         —“Un nuevo Regreso” — se escuchan canciones y no discos enteros (…) Lo que tiene lo que se dice es que parece que es verdad y en general no lo es. Siempre que haces un disco esperas que sea escuchado entero” Y claro —Aplausos— por la defensa del formato físico.

 

Respecto a “Un nuevo Regreso”, Vicentico es categórico al afirmar que “Los Cadillacs siempre están activos. En todos los años que pareció que no estábamos activos, nosotros estuvimos haciendo una serie de conciertos aislados . Es nuestro modo de trabajar y nos vemos mucho fuera de la banda también. Así que nuestros hermanos de sangre respecto a la La salvación de Solo y Juan insisten en un hilo conceptual muy claro. En ocasiones las canciones motivaban rumbos y modificación de argumentos. En otras los conceptos les pidió que compusieran alguna canción. Sin embargo la historia de los Clementi, protagonistas de este trabajo, tiene una montón de años, además el tema de la salvación en el titulo esta una idea vieja y a la vez muy actual, el mismo Vicentico señalaba que pareciera que el tiempo no existe cuando los de sangre se juntan. Tal parece ser el espíritu de “Un nuevo  Regreso”.

 

Al respecto de este regreso vale la pena recomendar la lectura del libro El León del Ritmo, de gira con LFC, en el cual Cianciarulo, su autor, y hermano de sangre de la banda, realiza un registro en el tiempo real sobre aquel momento, hace apenas tres años, en que unos amigos se vuelven a conectar para generar algo trascendental, único e irrepetible. Se trata de una exploración de los caminos para lograr con creatividad un manifiesto generacional rebosante de energía imaginativa y con muros de ritmos. Sin duda vale la pena leer este texto escrito en primera persona en el cual el lector se transporta a una metamorfosis de narración en emoción, de un misterio con fragancia del Río del Plata a la evocación de estar en backstage.