3:49 am
Me duelen el pulgar, el índice, medio, anular y meñique; izquierdo y derecho.
Duelen al estar sobre mi pecho.
También la vida, la muerte… los hechos.
Tengo frío todo el cuerpo, las ideas y los sentimientos.
Hay un derrumbe interno y externo que deja ver mis cimientos.
Pero aún tengo tibio y fresco el aliento.
Me sabe a esperanza… a intento.
LA TRISTEZA
Érase una vez una tristeza llena de alegría, vivía en una persona que siempre perdía, que luchaba día tras día contra la cobardía, que soñaba con cambiar el mundo desde lo profundo.
Esa tristeza encontró en las palabras un efecto terapéutico, preventivo, rehabilitatorio, antiinflamatorio y antidepresivo.
Escribió, leyó, escuchó y habló, todo lo intentó y un buen día murió.

