CINCINNATI Y SUS ENCANTOS

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“No saber qué pasó antes de nacer es permanecer perpetuamente niño. Porque, ¿de qué sirve una vida humana a menos que esté entretejida en la vida de nuestros antepasados por los registros de la historia?” Cicerón

 

 

Para iniciar el mes en que termina el ayuno del futbol americano, empecemos a calentar motores diciendo que, quienes somos aficionados al futbol americano y nuestro equipo favorito son los Acereros de Pittsburgh, tenemos a los Bengalíes de Cincinnati como uno de nuestros enemigos más acérrimos.

Para quienes somos amantes del jazz y de la música clásica, la ciudad de Cincinnati es un buen referente; y es que el arte y la música ocupan un lugar central en la cultura de esta vibrante ciudad ubicada a orillas del río OhioCuenta con numerosos museos, galerías de arte y teatros que exhiben obras de artistas locales y reconocidos a nivel nacional. Además, la escena musical de esta metrópoli es vibrante y diversa, con una serie de festivales de música que atraen a aficionados de todas partes. La Orquesta Sinfónica de Cincinnati es una de las más antiguas del país y ha contribuido enormemente al prestigio cultural de la ciudad.

Como si fuera el más completo buffet para el turista, además, alberga una amplia gama de influencias culturales que se reflejan en su arquitectura, gastronomía, arte y tradiciones. Desde los magníficos edificios históricos de estilo neoclásico hasta las modernas estructuras arquitectónicas, su paisaje urbano es un testimonio de su rica herencia cultural. A lo largo de los años, la ciudad ha acogido a inmigrantes de diversas partes del mundo, contribuyendo a la diversidad cultural que la define.

Mi motivación para escribir sobre este importante núcleo urbano surgió de la lectura de un artículo de Irene Vallejo, una de mis escritoras favoritas nacida en Zaragoza, España.

Ella escribió: “En una época que idolatra el éxito, abandonar las esferas de poder se percibe como un demoledor fracaso. Quienes alcanzan el timón de mando, se agarran a él con uñas y dientes. Frente a esta obsesión por el liderazgo, nuestros antepasados ensalzaron la elegancia de un gobernante que cedió el puesto sin aferrarse”.

La zaragozana agrega: “El romano Cincinato se convirtió en símbolo de integridad política al renunciar dos veces a la máxima magistratura de la República… Su recuerdo inspiró el nombre de la ciudad estadounidense de Cincinnati”.

Lucius Quinctius Cincinnatus, es una figura histórica que ha perdurado a través de los siglos como un ejemplo de virtud, humildad y patriotismo. Nacido en el siglo V a.C. en la antigua Roma, Cincinato es recordado por su servicio desinteresado a la República Romana y su habilidad para liderar en tiempos de crisis.

Una de las narrativas más destacadas en la vida de Cincinato es su elección como dictador en dos ocasiones en el año 458 a.C. y 439 a.C. Durante ambas crisis, Roma se enfrentaba a amenazas militares externas que requerían una respuesta rápida y eficaz. En ambas ocasiones, Cincinato fue llamado del retiro en su granja para asumir el cargo de dictador, el cual tenía poderes excepcionales para dirigir el ejército y tomar decisiones en tiempos de emergencia.

Cincinato se destacó por su franca renuencia a retener el poder y su prontitud para renunciar a su cargo una vez que la crisis había sido resuelta. Fueron dos momentos en donde, tras lograr la victoria militar en un tiempo récord, renunció a su cargo de dictador y regresó a su granja, mostrando un ejemplo de desinterés y modestia que era poco común entre los líderes políticos de su tiempo y que ahora en pleno siglo XXI, son características impensables en los políticos.

Además de su servicio militar y su ejemplar actitud hacia el poder, Cincinato también es recordado por su sencillez y humildad en su estilo de vida. A pesar de haber alcanzado altos cargos políticos y militares, siempre mantuvo un bajo perfil fundado en su sencillez y don de gentes disfrutando en su granja, demostrando que la verdadera grandeza no reside en el poder o la riqueza, sino en la virtud y el servicio desinteresado a la comunidad.

En la actualidad, la figura de Cincinato sigue siendo un recordatorio de los valores fundamentales de la virtud cívica, la humildad y el sacrificio por el bien común. Su ejemplo nos invita a reflexionar sobre la importancia de la integridad y la dedicación al servicio público, así como a recordar que el verdadero liderazgo no está en el ejercicio del poder, sino en la capacidad de servir a los demás con desinterés y honestidad.

El mundo y muy enfáticamente, Latinoamérica, está urgido de muchos Cincinatos y no de pelagatos como el chacal venezolano que no vale ni un duro.