10 AÑOS DE LA CASA DE LA TIERRA, EN DONDE LA TIERRA NO TIENE CASA

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En el mes de octubre del año 2014 se colocó la primera piedra de lo que iba a ser la Casa de la Tierra, así como también la rehabilitación del Centro de Educación Ambiental, en el Parque Matlazincas, mejor conocido como el Calvario, por el lado de la calle Horacio Zúñiga, con el fin de recuperarlo y posicionarlo como un espacio natural ejemplar. Incluso la entonces alcaldesa Martha Hilda González Calderón, firmó un convenio con la empresa PetStar en materia de mantenimiento.

Por razones que se ignora la casa quedó en puras paredes, ni siquiera en obra negra completa, Han pasado varios trienios y ningún ayuntamiento continuó (como es costumbre en nuestro país) la obra que iba a tener un costo de 11 millones y medio de pesos.

El convenio que se firmó con la empresa recicladora más grande del mundo, representada en ese momento por Jaime Cámara Creixell, consistía en instalar un módulo educativo sobre reciclaje y, el segundo, para la adopción por parte de PetStar de El Calvario, para el cuidado y conservación de ese lugar, que forma parte de la memoria colectiva de los toluqueños.

En ese entonces se anunció que la Casa de la Tierra iba a ser un espacio con la más avanzada tecnología para la comprensión de los fenómenos climáticos que suceden en el planeta, y que se han reflejado especialmente en diversas formas en este año, reflejando como un territorio se articula en la dinámica global de los eventos naturales.

Hoy la construcción a medias, además de que afea el contenido natural de El Calvario, representa un peligro para los niños cuyos juegos están cerca. (Fotos de Emilio Varela).