“Cuatro vs Cinco”

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Levántate a las cinco de la mañana. Es la mejor decisión que pude haber tomado en mi vida. 

¿Dijiste que ibas a ser el mejor no?, pues mírate rompiendo tu palabra, a mi me daría un poco de vergüenza. Tienes que demostrar que puedes, aunque tropieces con la excusa barata de mañana lo dejo, mañana ahora sí empiezo. Yo sólo estoy aquí para recordarte que tú eres más fuerte de lo que te está controlando. ¿Pero sabes qué? No basta con sólo saberlo, tienes que levantarte de una vez y dejar de actuar como si fueras víctima de tus propios errores. Necesitas controlarlo tú, porque si no lo haces ahora, nunca lo harás. 

 

Si quieres ser feliz, busca un trabajo en donde en realidad te sientas cómodo, donde en realidad sea tu sueño trabajar ahí, si quieres ganar dinero, haz algo que te apasione, haz algo que te haga feliz, porque ¿qué chiste tiene trabajar en algo que no te guste ganando dinero?, mejor trabajar en un trabajo que cumpla tus sueños. 

Me levanto a las cuatro cuarenta y cinco de la mañana, a las cinco de la mañana, llego al gimnasio. Hoy toca pierna a sí que da click en la descripción y te dejo el link de mi rutina para que tengas unas piernas grandes y fuertes. Dan las siete de la mañana, al terminar, me preparo mi desayuno dos rebanadas de pan de masa madre con aguacate y tres huevos orgánicos, avena y obvio, no puede faltar mi proteína, ésta, sabor chocolate; se las súper recomiendo para agregarle sabor a tu día.  Ya son las siete y media de la mañana, medito. A las ocho de la mañana destino algo de tiempo a la lectura y luego escribo en mi diario.

A las nueve de la mañana me meto a bañar, me lavo los dientes y a las diez estoy listo para iniciar mi día

Miro esto en mi teléfono celular, acostado ya en mi cama, a las diez treinta y seis de la noche, ya se me pasó la hora de dormir. Regularmente me duermo a las diez de la noche, porque llego cansadísimo del trabajo. Llego y mi esposa me recibe con quejas de los niños, que si se portaron mal, que si la tarea, que si la comida y el lunch, que dame dinero para gastar… Me tengo que levantar a las cuatro de la mañana, pero para irme al trabajo y alcanzar a llegar a las siete de la mañana, dos horas de trayecto me hago de la casa hasta la chamba y este cuate me dice que me ponga a meditar y que me vaya al gimnasio para empezar mi día ¿a las diez de la mañana? No’mbre a esa hora ya pasó dos reportes el supervisor. 

Siempre ando apurado en la mañana porque si se me pasa el camión ya no llego a tiempo a trasbordar el siguiente y de ahí hora y media; a veces parado, otras sentado, con mi lonchera donde llevo mi almuerzo, mi refresco y mis papitas. Mi señora me pone fruta, pero casi no me gusta y luego la regalo a algún compañero, porque si la regreso, me regaña. Estoy tratando de comer lo más sano posible, pero luego con los compañeros nos vamos a los tacos. Nos fueron a checar el otro día al trabajo, los médicos nos hicieron pruebas de sangre y de orina, nos dieron una plática de cómo lavarnos correctamente los dientes, y otra del plato del buen comer. La neta si está difícil cumplir con todo eso que nos dijeron; que si las grasas, que si los granos, las frutas y verduras, que la leche, que los pescados y mariscos… si le llevo esas recetas a mi señora me va a mandar por un tubo. Con trabajos y sale pal gasto. Me va a decir que no le haga al cuento. Ando como con quince kilos de más, dicen los doctores que tengo sobrepeso y que debo cuidarme. Si no, no voy a llegar a viejo. Me recomiendan que empiece a hacer ejercicio, pero pues ¿a qué horas? Si llego a la casa pasadas las nueve de la noche y rete cansado, y la neta lo único que quiero llegar a hacer es comer un taco y dormir.   

¡Auch! Ya se me cayó el teléfono en la cara, eso me pasa por andar viéndolo acostado en la cama. Ya mejor me voy a dormir porque mañana me tengo que parar al jale, a las cuatro de la mañana.