Madre Teresa de Calcuta
En el deseo de estudiar el tema de la mujer encuentro que el 26 de agosto de 1937 la Madre Teresa de Calcuta toma los votos religiosos. Ha pasado el tiempo desde que falleciera la mujer que en sus últimos años hizo viajes por el mundo, llevando su voz de humildad, el voto religioso en favor de los pobres como no era posible ver en nuestro tiempo. Recordar ahora es tratar de valorar su legado; desde aquél lejano lugar donde ahora reposa en Asia, no se puede ignorar la obra que hizo mientras vivió, sus obras de caridad son ejemplo para todos. Leo en cuarta de forros del libro titulado Madre Teresa de Calcuta / Maestros de la fe / Los grandes protagonistas del cristianismo, publicado por Edición Emse en el año 2017, España. Cito: Pocos santos o beatos han tenido en vida la misma cobertura mediática que tuvo la Madre Teresa de Calcuta. Gracias a los medios de comunicación, en todo el planeta se hizo familiar su menuda figura, encorvada bajo el peso de las fatigas y de una existencia de trabajo sin descanso. Y el mundo entero, tras saber de su vida y conocer su inestimable tarea, brindó su apoyo y su afecto a esta mujer, de aspecto frágil, pero con una voluntad de acero, que fuese sierva de todos. Resumen de vida al servicio de los pobres su recuerdo está presente en cinco continentes del planeta.
Nacida en Skopie, Macedonia el 26 de agosto de 1910, su itinerario es de sorprendente promotora de la caridad social, más allá de cualquier ideología o religión que se desee asignarle. Cierto, bajo los postulados de Dios en la religión del cristianismo, simplemente, la Madre Teresa dice en frase ya inmortal: Yo soy un lápiz en las manos de Dios. Tengamos en cuenta que no es el ser mesiánico —enfermo de poder— que dice venir en representación de Dios; por lo mismo, se convierte en un ministro de alguna secta religiosa, y de ello se sirve para realizar hechos de total inmoralidad: ejemplos de ello sobran, pues la cita del Padre Maciel, creador de los Legionarios de Cristo, es prueba de tal aseveración. Es peor cuando se piensa en aquellos líderes que desde el poder político han querido instalar en el mundo el Reich de los mil años.
Palabras de la Madre Teresa de Calcuta, son las que surgen del corazón, así como sus acciones. Es de recordar una anécdota que se cuenta entre tantas de su vida prolífica: al visitar al médico, el galeno encontró que la Madre Teresa está pasando por una anemia: está muy enferma y luce así. El médico, con todo cariño, le pregunta el ¿por qué no come, para recuperarse y no enfermarse? Ella le contestó que no come, porque su comida, se la da a los pobres que visita a diario. El médico le dice: Pues para darles más, debe cuidar su salud, si fallece por falta de comida, no podrá más dar su apoyo: primero debe cuidarse y comer usted, para que estando bien de salud reparta más comida con los sacrificios que hace para tal fin. Estar bien, para repartir el bien. La Madre Teresa de Calcuta, se queda sin comer con tal de que sus pobres tengan comida a la mano. Se sabe que desde la visita al médico comprendió que sí, debe comer mejor para sentirse fuerte y dar más. Fundadora de la Congregación Religiosa de Las Misioneras de la Caridad, logró extender su presencia a lo largo del mundo, siempre llevando su pequeña figura ante autoridades de todo tipo: a las que no les queda otra que rendirse ante el ejemplo vivo de la caridad, de la obra que no con palabras sino con hechos, da ejemplo de que se puede ayudar a los más desprotegidos. Su fama sigue vigente en este siglo XXI a pesar de que falleció en Calcuta, India, el 5 de septiembre de 1977. Vive 67 años de una existencia que por cualquier lado que se mire representa lo mejor del ser humano. Teresa de Calcuta y Mahatma Gandhi son expresión del humanismo hecho carne y sangre. Le es otorgado en el año de 1979 el Premio Nobel de la Paz —póstumo—, en reconocimiento a una labor que se extiende por el planeta llevando su imagen, sus manos en posición de rezo: mirando hacia adelante, con rostro que sólo refleja nobleza y amor.
De su infancia cuenta la investigadora Nicoletta Lattuada: Inés Gonxha Bojaxhiu —aunque para todo el mundo es sencillamente Madre Teresa— nació el 26 de agosto de 1910 en Skopie /República de Macedonia. Fue la última de tres hijos: antes de ella habían nacido su hermana Aga y su hermano Lazar. Su nombre en albanés significa capullo de rosas; nombre profético, vista la fragancia de Dios que expande a lo largo de su vida. En aquella época Skopie pertenecía al imperio otomano, un Estado que congrega en su territorio religiones distintas: la familia de Inés es de origen albanés y pertenece a una minoría católica: por aquél entonces, sólo cerca de diez por ciento de los albaneses son católicos, el resto, musulmanes; mientras que en la vecina Serbia predominaban los ortodoxos. Cerca de allí, el único país católico es Croacia; entre Serbia y Croacia existe rivalidad histórica. Desde su infancia observa como todo genio aquello que de malo hay entre los seres humanos. Aprende por sí sola y por su fe certeza en religión que profesa: hombres o mujeres sólo pueden salvarse si tienen corazón noble. Por ello se dedica a hacer el bien a los demás, y no sólo para servirse de ellos: como sucede en ejemplos negativos de vida dentro y fuera de la religión. Vive 67 años entregada a la caridad, dando todo en su ejemplar existencia.
Triste repetir el desastre de las familias, cuando niña que tiene lo suficiente junto a su familia, sufre la muerte de su padre en el año de 1919, y el socio ladrón se apropia del patrimonio que también le pertenece a su familia. Escribe la biógrafa: Empezaron años de grandes dificultades económicas que la madre, Drane, afrontó con fortaleza y serenidad, procurando dar a sus hijos una formación superior a la media y educándolos en la firmeza y en el amor, no sólo en la familia, sino también hacia los demás. ‘Un hogar es donde hay una madre’ y ‘sea toda y nada más para Dios’ fueron las enseñanzas que trasmitió a su hija. Y fue su madre de quien Inés aprendió a practicar la caridad desde bien pequeña. Cuántas vidas hay que estudiar para saber cuál es la influencia que los padres tienen sobre sus hijos. En particular de parte de la madre, que enseña a sus hijas a ser fuertes ante los problemas que vienen con la existencia en todo momento. Es el comportamiento de madres valientes que los hijos, niños o niñas, aprenden para ser fuertes en el presente y hacia el futuro. Beatificada el 19 de octubre de 2003 por el papa Juan Pablo II, quien en su papado pudo seguir de cerca los hechos de Teresa de Calcuta, que rebasa al común de los mortales con mucho. Hasta aqui
Nació para dar caridad a los más desprotegidos y su influencia rebasó fronteras, ideologías religiosas o políticas. Hoy nadie puede negar influencia y prestigio: presencia espiritual en sus obras a pesar de haber fallecido en el siglo XX. Por eso el 4 de septiembre de 2016 el Papa Francisco I la canoniza ante el regocijo de su congregación y del mundo que sabe de su pasión caritativa. Dos papados que conocen en persona su influencia: comprueba que la iglesia católica puede hacer la caridad —tal y como la enseña Francisco de Asís—, haciéndolo en el ejemplo del hacer y no del decir. Su sepultura, que es lugar de culto, se encuentra en La Casa Madre de las Misioneras de la Caridad de Calcuta, y en su honor se conmemora el 5 de septiembre el Día Mundial de la Caridad, por designación de la Organización de las Naciones Unidas en el año 2013. Mujer única, Sus enseñanzas son sencillas: <<Más vale hacer que decir>>. <<Has aquello que debes hacer, sin presumirlo>>. <<Sirve a los demás, antes de servirte a ti en demasía>>. <<Ve por el mundo repartiendo aquello que te sobra y, no atesores bienes, que no has de llevar cuando mueras>>. Enseñanzas no dichas por palabras sino por sus acciones. Así, de manera simple también dijo: “la santidad es para todos”. Con esta amada mujer se aprende: que sólo los que actúan con ética en su vivir han de pasar por el ojo de la aguja; por puerta de la moral que es ejemplo para el ciudadano: quien con cariño y admiración regresa el amor que recibe, agradeciendo a la mujer que vino a servir a la vida.

