Futbol con el corazón
CON Fernando Hernández Gómez, árbitro con entraña de machacado con huevo, incluso podría decirse que es un cabrito extraviado, quien marcó con tarjeta roja la falta de Helinho para dejar a Toluca con 10 hombres y no hizo lo mismo cuando John Stefan Medina frenó de mala manera Alexis Vega y cortó un avance claro de gol, falta que sólo sancionó con tarjeta amarilla cuando era roja de necesidad, el Toluca a base de alma, vida, corazón y huevos venció a Monterrey para conseguir el pase a la semifinal.
EL PROBLEMA del Toluca es que nada más tiene un Alexis Vega, ojalá se le pudiera clonar, porque con dos jugadores de ese calibre, con fuerza, resistencia, dribling, velocidad, regateo, eludir y recibir patadas y condición física impecable, sin duda los rojos serían campeones, pero lamentablemente no todos los jugadores actúan de esa forma.
PRUEBA de lo anterior es el gol que anotó al minuto 29, tras recibir un despeje del portero Luis García, balón que Alexis controló con el pecho para evadir la llegada de Stefan Medina, al que volvió a quebrar en una segunda jugada, rehuyó la entrada de Guzmán y le hizo un túnel Arteaga, para liquidar la acción del portero Andrada, que dicho sea de paso evitó dos goles más del Toluca.
EL GOL de Monterrey producto de una jugada por el lado izquierdo en donde hubo fallas de marcación lo mismo de Diego Barbosa que de Pereira, para colmo el disparo de Roberto de la Rosa pega en la humanidad de Pereira desvía el balón y clarea a Luis García.
FUE AL MINUTO 68, cuando Paulinho rompió la malaria en un tiro de esquina que peinó Marcel Ruiz y que el portugués remató de cabeza con fuerza y colocación para vencer a Andrada y dejar de lado cinco juegos de liguilla en los que se había ido en blanco y de paso colaborar a romper la racha del Toluca de no acceder a semifinales.
27 AÑOS después de aquel 10 de mayo de 1998, el estadio presenció otra gesta heroica del equipo que, a pesar de quedar con 10 hombres desde el minuto 21, por la expulsión de Helinho, sacó la casta y jugó para ganar y lo hizo, pero en esto, tuvo mucho que ver que la afición, jugó el papel de ese jugador número 11 y además de animar constantemente recordó aquella célebre frase de si se puede y sí se pudo. Veremos si se puede hasta lograr la once.

