La musa de mi poema
Con sólo sentir su cercanía de agua
de los ríos de la claridad,
renazco de los días oscuros
donde sin su presencia de vida
me sentía frágil como un suspiro
que se desvanece en el aire.
~•~
En su prosa lírica y sensible,
soy sol que nunca se apaga
y verso que late y canta,
soy lo que él quiere que sea
cuando en la nave de sus palabras
a su cielo lírico y evocador me lleva.
~•~
Beso, sus sugerentes estrofas
y renazco en la miel de sus rimas,
ricas de la honestidad y el amor
que en el desierto necesito
para continuar mi viaje
hacia sus brazos de seda y lino.
~•~
Me toma de la mano del corazón
y me dejo guiar por su batuta.
A su lado me siento segura,
podría seguirlo con los ojos cerrados
con la certeza de que no equivocaré
el camino soñado e imaginado.
~•~
Es la musa de mi poema amargo
cuando extiendo mi mano
al vacío porque no está a mi lado,
y llora el verso apesadumbrado
la melancolía de la distancia
en un quejido que no es ignorado.
~•~
Aparece con el sol del oriente,
como un jinete en su potro del tiempo
al que doma con el látigo suave del poema
y me dejo llevar por el tic tac del segundero
y por cada paso del minutero
cuando leo sus líneas de almíbar y fuego.
~•~
Ya no hay congoja cuando me veo
en los bordados amatistas de su poema
donde soy el verso y soy la rima,
la estrofa de plata que no termina
y entonces se hace la magia,
la que él, sin proponérselo, me inspira.
~•~
Ya no es el clamor de un verso triste
ni el eco del quejido de mis reclamos,
es poesía, alabanza y salmo,
al que con la voz de mi poema le canto
con un sentir que no teme al paso de los años.

