+ Doble reconocimiento hoy y el 4 de septiembre, tendrá la doctora Teresa Jarquín; siete personajes más, serán nominados

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La frase:

 

La modestia es el orgullo disfrazado.

 

CONFUCIO

TERESA JARQUÍN, CIUDADANA EMBLEMÁTICA

La doctora Teresa Jarquín Ortega será distinguida la mañana de este jueves con el título de Ciudadana Emblemática de Toluca, junto a otras 7 personasGuillermo Fernández Orozco, Julieta Lechuga de Pichardo, Rosa María Molina del Castillo, Yolanda Sentíes Echeverría, Laura Pavón Jaramillo, Gloria Díaz González, y Marco Antonio Nava y Navas, quienes serán reconocidas por el Consejo Ciudadano de Toluca que encabeza el ex presidente municipal Víctor Quiroz Santibáñez.

 

El discurso correspondiente, estará a cargo del ex gobernador Emilio Chuayffet Chemor. Hay que hacer notar que Quiroz Santibáñez ha hecho una destacada labor desde hace varios años. En el Consejo participan ciudadanos distinguidos y también algunos ex presidentes municipales de Toluca.

Pero no sólo esa distinción recibirá la doctora Jarquín Ortega ya que el próximo 4 de septiembre, en El Colegio Mexiquense será la segunda persona, mujer también, que reciba el reconocimiento de Profesora Investigadora Emérita y además fundadora de El Colegio Mexiquense en 1985.

La primera en recibir ese reconocimiento de Profesora Investigadora Emérita fue la maestra Rosaura Hernández Rodríguez, quien por cierto fue una de las inolvidables maestras de la doctora Jarquín Ortega.

ALGO SOBRE SU TRAYECTORIA

Nacida en Toluca, pero registrada en Lerma de donde era originario su señor padre Antonio Jarquín Hernández y su señora madre Lucrecia Ortega Silva quien nació en Monterrey, la doctora Jarquín Ortega es la mayor de ocho hermanosuno de ellos fue dentista y ortopedista y posteriormente se metió al seminario de donde egresó como sacerdote y actualmente es el párroco del templo de la Divina Providencia.

Su familia fue de las primeras cuatro que ocuparon Granjas de gran extensión (tres mil metros cuadrados), en lo que inicialmente se llamó Granjas de Colón, una idea del entonces gobernador Salvador Sánchez Colín, para que quienes vivieron allí especialmente maestros o trabajadores de gobierno tuvieran la opción de crear una granja y tener un segundo ingreso.

Desde los años 50 ha sido vecina del licenciado Melchor Dávila González quien fue presidente del Tribunal Superior de Justicia, del profesor Domingo Monroy Medrano y de la familia Jaramillo Luque.

Inicialmente estudió en la normal de educadoras y posteriormente en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma del Estado de México en donde gracias a la teacher Josefina Vélez confirmó su vocación de historiadora.

Tuvo la dicha de tener a grandes maestros como don Ermilo Abreu Gómez, su esposa Margarita Paz Paredes y Eli de Gortari. Hizo amistad con René Roberto Becerril León y Norberto López Ponce y tuvo como compañeros a José Luis Montes de Oca Gasca y a Pepe Olguín entre otros.

SU PRIMER DOCTORADO EN LA COMPLUTENSE

Me fui a estudiar mi primer doctorado a la Complutense, fueron años muy interesantes para mí, porque me tocó una Universidad fascista, era la época de Francisco Franco todavía, estuve desde 74 hasta 77 que obtuve el Doctorado, así es que me tocó cuando murió Francisco Franco.

Me tocaron las primeras elecciones de la democracia española con Adolfo Suárez, me tocó que regresara a la Universidad, Céspedes del Castillo, que era un encanto de maestro, le podía mencionar muchos maestros que tuve ahí.

Me tocó que me corretearan los grises, que era el ejército español, que a algunos compañeros míos los mataran en el retiro, porque era la época de Franco cuando llegué allá.

Tiraban muchos panfletos que tengo en la casa de mis papás ahora, en donde se iban en contra de Franco y yo iba a comprar Cambio 16 que era un periódico muy revolucionario.

 

Ahí tuve de director de Tesis, a don Mario Sánchez Barba, al doctor Gallo, a profesores que me marcaron mucho, porque eran muy buenos, Ballesteros Gambrois, a gente importante de esa época.

Unos eran todavía del viejo régimen y otros regresaban después de muerto Franco, compraba esos periódicos y una que otra vez me tocaron los gases lacrimógenos y a correr, pero ya tenía experiencia con el 68 en México.

Terminando mi doctorado, me fui con mi padre a hacer un bonito viaje por Italia, he sido muy favorecida –Dios me ha querido mucho– fueron mis papás a verme, tengo una foto cuando me recibí, con ellos, donde estoy sentada con mi familia putativa que tuve allá y luego me regresé a México.

Es la foto donde estoy con mis padres Lucrecia y Antonio Jarquín en España, tenía el cabello largo y negro, fui joven.

Con sus padres Antonio Jarquín y Lucrecia Ortega.

Me tocó también conocer a Enrique Tierno Galván, regresaba y me tocó el primer mitin español, tenía un Seat 600  en España, que era un cochecito de la Guerra Civil que tenían unos tíos míos, Puri y Eladio, me lo prestaban, pero ese cochecito era tan viejo tan viejo, que si se subían cinco personas, no subía cuestas, se venía abajo.

Por ejemplo cuando iba al Corte Inglés y el estacionamiento estaba abajo, tenía que esperar a que no hubiera nadie arriba para subir.

DOCTORADO EN EL COLEGIO DE MÉXICO

Dije, me voy a ir a estudiar a El Colegio de México y luego no presento tesis y ya, según yo, pero cuando llegué y empecé a ver cómo eran los estudios, de los dos doctorados el que más valoro es el de El Colegio de México.

Ahí tuve de maestros a Antonio Alatorre, a la doctora Josefina Zoraida Vázquez, a don Moisés González Navarro, a Bernardo García Martínez que después va a ser mi gran cuate, a Andrés Lira, a Clara Lira, que era una maestra excelente, a Dorothy Tanck de Estrada, quien fue mi directora de tesis, a Elsa Cecilia Frost.

 

Entramos diez alumnos, de los diez nos recibimos cinco, una ya murió, los otros era un español, Pedro Pérez Herrero, quien es un gran historiador, que ahora está en Alcalá, de Manuel Miño Grijalva que es un gran historiador, es ecuatoriano Manuel, ya casi es mexicano, se quedó aquí, se casó aquí tuvo dos hijos y cuatro nietos.

Sergio Quezada de la Universidad de la República de Yucatán le decíamos nosotros, Araceli Ibarra quien ya murió, pero de estos maestros que tuvimos me impulsaron y además competía ya.

Fuimos una generación muy competitiva, de los diez que entramos sólo quedamos estos cuatro, que estamos vivos, bueno Araceli también ya murió.

EL COLEGIO MEXIQUENSE

Cuando estaba trabajando en El Colegio de México, me mandó hablar, el que era secretario de Educación, el licenciado Emilio Chuayffet Chemor, hemos sido amigos desde niños y yo a la Secretaría, pasaba una hora, mi papá me acompañó, dije qué quiere, pues no sé, pero te mandan llamar.

Una hora, dos horas y no me recibía, entonces le dije a su secretaria, le puede decir al licenciado Chuayffet Chemor que si me va a recibir porque si no, tengo cosas que hacer y ya me voy, mi papá me dijo María Teresa no seas irrespetuosa, le digo oye ya tenemos dos horas aquí.

Salió él furioso y me dijo pásale, y le dijo a mi papá, esta hija tuya Antonio, así le hablaba a mi papá, entramos y me dijo que se iba a fundar, de 1985 le estoy hablando, El Colegio Mexiquense en Toluca y que él había hablado, con el entonces presidente de El Colegio de MéxicoVíctor Urquidi y que yo tenía una cita con él, porque cambiaba la administración en septiembre después del temblor con Mario Ojeda.

Rinde protesta como presidenta de El Colegio Mexiquense ante el licenciado Jaime Almazán Delgado.

Me fui para allá y hablé con don Mario y con don Víctor y me dijeron, Tere debes aceptar, es tu lugar de origen, estamos fundando los Colegios y vas a ser fundadora junto con Omar Martínez Legorreta, que estaba en El Colegio trabajando.

A mí me prometieron que nada más venía y fundaba un centro de estudios históricos, era lo que tenía que hacer, el colegio no, pero como siempre la metiche de María Teresa, empezamos a buscar en 85, el Colegio se fundó en 86 después del sismo del 85 tan fuerte que estuvo.

Acababa de regresar de Europa, estaba trabajando en el Archivo General de India, que había trabajado en el archivo del Palacio Real, –eso fue un deleite–.

 

Me había llevado a mi hermano Antonio, el más grande, conmigo a España y él veía las fichas y yo sacaba los libros y así ahorrábamos tiempo para aprovechar lo que yo tenía.

Acababa de regresar de esa estancia en Madrid, cuando me llaman para esta nueva empresa, me vine a Toluca, fue para mí un honor haber fundado El Colegio Mexiquense.

Ha sido la empresa más bonita que he tenido en mi vida.

¿Qué hacen en el Colegio Mexiquense?

Es un centro de estudios de investigaciones, en Ciencias Sociales y Humanidades, los resultados han sido buenísimos, hemos obtenido premios, dos de nosotros hemos sido reconocidos en la Academia Mexicana de la Historia, eso es uno.

 

El otro es el doctor Xavier Noguez, empezamos a publicar los facsimilares que usted ha visto, varios códices tenemos, algunos libros han sido premiados por su edición, muchos investigadores de los que hemos tenido muy buenos, han tenido reconocimientos y premios importantes dentro del mundo académico, me siento, como que es mi hijo, para mí, el Colegio Mexiquense, me siento orgullosa.