DE LA Z A LA Z
Todavía me lleno de palabras
A pesar que languidecen y se esfuerzan
Ellas solas a no desaparecer
Y si, que sería de mí sin ellas
Ya no como para poetizar la más
Ridícula e insostenible metáfora
Sino para hablar
Es decir,
Esas palabras que antes sonaban
Y ahora ya casi sin decibeles
No cautivan a nadie,
Acaso porque su motor
Esa alma
Cruda desde siglos
Está dando sus últimos estertores
Como los eructos de una vieja máquina
Y luego el retorno,
Escucharme,
Porque verme ya no puedo,
Respirar,
Solo para vivir, extrañando
Esos límites que hacían de la vida
Sofisticadamente estúpida,
Pero más digerible,
O al menos más,
Divertida no es la palabra…
Y me vuelvo a escuchar
Y están sonando bajito
Porque estas palabras
Nadan con brazadas muy lentas
Y todo, absolutamente todo
Desbrujulado y flor de imprecisión,
Para llegar a eso que llaman la otra orilla
Que me entusiasma como un último deseo
A puntos de cumplirse,
Y escucho acaso mis últimas palabras
Que me reviven con un:
Y por qué no?

