Dos poemas
QUIZÁ DESPUÉS
Quizá después
de que los brazos
se crucen sobre
el cuerpo
y el corazón se detenga
poco a poco,
quedándose en silencio
como un reloj
descompuesto.
*
Quizá después
que ya no duelan
los recuerdos
y te encuentres
en el regazo
de las horas detenidas
por el absurdo pasaje
de los sueños
que no alcanzaron
el paso de la vida.
*
Quizá después
el recuerdo del tango
que bailabas
te haga sonreír
en el camino
entre el frondoso
bosque donde siempre
se encaminaron
tus pasos y destino.
*
Quizá después de que
enciendan las brazas
que te queman
y las sientas tibias,
crispantes, sobre tu
cuerpo ahora tan distante,
como un montón de
huesos, germinando y
abrazando otra vida,
un sendero que te
lleva a sentir un gran
descanso en las
grandes hojas del otoño
que los pies descalzos
van pisando y despiertas
al sentir nuevos caminos.
*
Quizá después
hayas olvidado
ese fluir de vida
donde todo fue dolor
y sobresalto.
*
Quizá después
despiertes en otro
espacio y tiempo
y al fin tus ojos,
tus labios, tu cuerpo
van tomando formas
del paisaje infinito y
otros tantos destinos
sincronizados para ti
en un mundo que abre
al fin los brazos y
puedas olvidar…al fin…
*
Quizá después.
*******
EL SAX
El sonido triste y melancólico
del Sax, estrujaba el silencio
cada nota parecía un largo
lamento que se mecía en la
fuerza del viento y empezaron
a azotar las ventanas del salón
en el puerto.
*
El corazón latía apresuradamente
como las olas del mar que rugía
impaciente.
*
Dentro muy dentro, sentía que
las notas me hablaban del tiempo.
Ese tiempo de felices momentos
por la calle empedrada en que el
Sax, musitaba mil palabras en
notas, celebrando el encuentro
de dos almas, que huían
presurosas, al espacio sin tiempo.
*
Y las notas del Sax se escucharon
por siempre en las alas del viento,
guardando el amor de dos almas
en furtivos encuentros.
*
Muchos cuentan que en la calle
empedrada aún se escucha en
la noche la melancolía del Sax,
a lo lejos.
@ Laura.

