Borges o el descubrimiento de la vida

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En este cuarto tomo de “Buenos Aires en Borges”  Francisco Xavier Estrada,  quizá el más fructífero escritor toluqueño que hemos tenido en las últimas décadas, nos da un recorrido puntual y agradable por la enigmática vida del autor argentino por antonomasia Jorge Luis Borges, el cual, me atrevo a decir, es a las letras lo que Carlos Gardel es al Tango.

Vemos en Borges a un escritor sencillo, aquel con una excelente visión más allá de la que nos permite ver únicamente el mundo sensible, pues en sus textos, tanto de ensayo, literarios, y sobre todo los poéticos, podemos ver letras que desnudan y profundizan en los recovecos más recónditos de nuestro ser.

Poemas que emanan de espacios comunes, aquellos que nuestro escritor recorría mientras caminaba por las calles de Buenos Aires, estos poemas extraídos de aquellas avenidas y senderos nos hacen preguntarnos ¿Qué tanto nos perdemos de esta vida por el hecho de no saber entender aquello que se muestra frente  nuestros ojos?

Narrativas espectaculares como el poema “El paseo de Julio” nos hacen sentir residentes de aquellas calles de Buenos Aires sin siquiera haber puesto un pie en ellas

Algo que debemos reflexionar es una simple palabra; “Destino” así como Edipo no pudo huir de lo que el destino tenía preparado para él, también podemos ver en Borges el hecho de que su destino estaba encaminado al mundo de las letras.

Viendo un par de párrafos de los datos proporcionados por Francisco Xavier Estrada podemos ver que Borges, con una marcada ascendencia europea, desde sus primeros años, estuvo bañado de un bagaje intelectual profundo, mucho más por sus distintos lugares de residencia dentro de Europa, cuestión profunda en su Ser, ya que su última morada estaría justamente en este continente y no en América.

Por otra parte, con Borges es emocionante formular la pregunta sobre: ¿“El genio nace o se hace?  Bien, si hace párrafos evoqué el hecho de la herencia cultural de este autor, no hay que negare el hecho del genio casi intrínseco que tenía Jorge Luis Borges, tal como menciona Estrada en sus datos Biográficos, Borges tuvo un puesto de trabajo común, el cual abandonó con prontitud, cosa que tienen permitida solo los verdadero genios, ya que no esperamos ver a hombres como éste en un trabajo convencional como el de nosotros el vil lumpen proletario, piénsenlo, Seria una completa locura, una ofensa a la humanidad encerrar a un genio en un trabajo común.

Borges, aquel al que hoy día llamaríamos un “Punk antisistema” aquel que cuyo método disruptivo no requería de un trabajo o un puesto con o para las elites y mucho menos de un mecenas que dictara lo que debía o no escribir, sabemos que el genio es aquel que destaca con la magnificencia de su obra y no requiere asistir a patéticas reuniones artísticas de la elite en turno donde solo van aquellos pretenciosos “Ceja levantada”

Estos y más pormenores son relatados por Francisco Estrada Arriaga, el cual, esperemos pronto nos entregue el quinto tomo sobre el narrador Borges.