LA ESQUINA
Siento (mala manera de empezar un poema)
Que las estrellas nunca alumbraron nada
Y fue otra mentira de tutores o rufianes de barrio
bien intencionados para iluminar lo rico de la oscuridad
y la delicia que significa saber que es uno el que lo sabe todo
y el resto no sabe que uno sabe
hablo de la madrugada, de los aparapitas, de los teporochos, de los
sin vida, que a veces se bañan y huelen bien
llenos de humo o de minifaldas, ellas
o de revólveres sin tambor, ellos
con la voz ronca en susurro, ellas
y con botellas sin vaso, ellos
y al medio yo
invisible a veces
viéndolo todo
desde un miedo resignado y muy apagado,
sabiendo que quizá vuelva
que es lo más probable
al mundo del perfume y la seda y el caviar,
o morirme de una vez
de una sobredosis, de cualquier cosa, con tal de sentir algo.

