UN CUENTO DE CIENCIA FICCION 1era de tres partes
La película comienza, en el condado de Arlington en Virginia justo al otro lado del rio Potomac Washington DC y deja ver el famoso Pentágono que es la Sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos.
El dron con la cámara de cine se acerca a una de las ventanas dejando ver a 5 individuos que en una mesa ovalada está un mapa de la República Mexicana con un punto rojo que es la CDMX.
Se mira que llevan un buen tiempo discutiendo. Un tipo canoso de lentes de grueso armazón alza la voz:
– Estamos empleando los recursos tecnológicos y humanos incorrectos: cooptar a los partidos disidentes a la presidenta, dar dinero a las televisoras y a los periódicos que por cierto no circulan no produce resultados. Creímos que Johnson que por cierto ha dado buenos resultados en otros países iba a funcionar, pero resulta que no avanzamos. México y Brasil se nos han escapado y ahora con el Campeonato Mundial terminado es necesario que arreciemos la táctica para hacernos de México.
– Nunca me han hecho caso.
Habló un calvo bigotón vestido impecablemente de verde:
– Es necesario que nuestros hombres armados se hagan de toda la frontera norte y solo dos gobernadoras han medio caído en el cuento de la colaboración de la CIA.
John Hawkin, representante mayor de la CIA y la voz con más autoridad habló:
– Y lo peor es que ya se dieron cuenta de que nosotros tenemos relación con los narcos, que estamos unidos y la presidenta se preguntó en su programa mañanero que quienes distribuyen el fentanilo y la demás droga que pasa. Además de que nos han mandado a varios delincuentes y nosotros no hemos mandado a nadie.
Tercio un militar de color de alto rango:
– El discurso de nuestro jefe TRUMP aquí en nuestro país tiene cada vez más detractores… De nuevo hablo el canoso de lentes:
– Creo que el punto final será hacerle como en Venezuela SUCCIONAR a la presidenta y ponerla a buen resguardo en una celda en New York…
– Nooo, fue unánime la negativa. Haciéndose bolas, quitándose la palabra se dejaba oír por trozos de palabras que México no era ni Argentina ni Perú y que ahorcarlo con aranceles produciría efectos negativos, pues la presidenta Sheinbaum cuenta con el apoyo popular, tanto así que se atrevía a ayudar a Cuba, olvidándose de nuestro bloqueo.
Mientras esta conversación subía de tono y no llegaban a una conclusión, en el Campo Marte de la CDMX había una reunión con altos mandos de la Marina y el Ejército. La charla giraba en torno al mensaje de la presidenta de que todos los mexicanos debían estar unidos para la defensa de la Soberanía Nacional.
El general Anastasio Godínez, brioso, encabronado habló :
– Ya basta con estos hijos de la chingada. El pinche Trump ya se convirtió en juez y árbitro del mundo y pocos se han dado cuenta de que a pesar de los golpes blandos que orquesta el pinche embajador QUE NOS MANDÓ no pasa nada.
– Me gusta la idea de González. Si, capitán creo que es lo mejor, si no podemos mano a mano por qué no planeamos, claro con sapiencia e ingenio matar a Donald Trump.
La gallera se alebrestó y la palabra locura campeó en la conversación.
Intervino el almirante Josué Hernández.
– A ver, calma debe ser un plan maestro y ejecutado por un kamikaze el cual yo tengo. Es el más diestro y audaz de la Marina. Tiene cáncer terminal y puede introducirse en el JUSTO tiempo y espacio y liquidar al pinche Trump.
Las palabras del almirante tuvieron la virtud de centrar la charla en la eliminación del titular ejecutivo del país más poderoso del mundo.
Procedieron a sorber las tazas de café y el nerviosismo retornó cuando el coronel Virgilio Nevares habló:
– Creo que estamos tomando una decisión que peca de audacia loca, pues si el plan no sale imagínense las terribles consecuencias, además aunque no creo en la suerte, este infeliz de Trump capaz de que la libra.
En el campo de equitación, que se veía por los ventanales, sólo un jinete daba vueltas al redondel y así en dos ámbitos diferentes se discernía el asunto toral de tomar a un país y en otro lugar, de matar a un asesino.

