+ Jueves, día de perros en la autopista México-Toluca; Lo Que Podemos Hacer Cada Día En Pro de Una Crianza Positiva

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La frase:

Un bloqueo detiene los motores, pero acelera la urgencia de escuchar a los quejosos. Sin embargo…

NO SE NOTA

Un día como para olvidar vivieron miles de automovilistas que normalmente viajan entre Toluca y la Ciudad de México, porque grupo de comuneros de San Jerónimo Acazulco, municipio de Ocoyoacac, mantuvieron un bloqueo total en ambos sentidos de esa vía. La protesta afectó tanto la autopista de cuota como la vía libre México–Toluca.

La manifestación inició la mañana de este jueves 3 de septiembre. Los inconformes cerraron el paso a la altura del kilómetro 35, dentro del municipio de Ocoyoacac.

El corte a la circulación provocó filas de vehículos que superan los diez kilómetros de longitud. Elementos de la Guardia Nacional División Carreteras y policías estatales resguardan la zona, aunque hicieron muy poco para tratar de levantar el bloqueo y ayudar a la gente a salir del atolladero.

La movilización paralizó el tránsito de transporte público, vehículos de carga pesada y automovilistas particulares. Las autoridades viales pidieron evitar la autopista y carretera México-Toluca debido a la falta de avance.

Los pobladores denuncian incumplimientos en acuerdos territoriales relacionados con el Tren Interurbano México–Toluca El InsurgenteReclamaron el pago correspondiente de indemnizaciones por el uso de tierras ejidales para la infraestructura ferroviaria.

Asimismo, exigieron la presencia de autoridades de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. Representantes vecinales advirtieron que no liberarían el tránsito hasta firmar un pliego petitorio formal con el gobierno federal.

El paro mantuvo varados a cientos de trabajadores y estudiantes que viajaban hacia la capital del país. La situación de convirtió en caótica para cientos de personas que viajaban hacia la capital del país para acudir a citas médicas, quienes enfrentaron en su propio cuerpo las lamentables consecuencias de ese bloqueo.

¿La autoridad federal o la estatal? Bien gracias, en sus cómodas oficinas observando a través del monitoreo carretero como cientos de personas sufrían por esta actitud de los pobladores de Ocoyoacaca quienes ya tienen cansados los responsables del proyecto del Tren Insurgente, pues llevan años –textual— el pago de sus indemnizaciones por las tierras afectadas.

 

Añejos y nuevos problemas sin resolver para vecinos de San Jerónimo Acazulco.

Lo Que Podemos Hacer Cada Día En Pro de Una Crianza Positiva

La PsicKarla Cristina Barrientos Rodríguez, de Monitoreo, Evaluación en Investigación, Un Kilo de Ayudaexplica todo acerca de la crianza positiva sin culpa, y lo que sí podemos hacer todos los días, pues asegura que la crianza positiva puede construirse desde acciones cotidianas y accesibles, incluso en contextos de pobreza, falta de tiempo y ausencia de redes de apoyo. La calidad del vínculo entre personas cuidadoras y niñas y niños tiene un impacto decisivo en el desarrollo infantil, especialmente durante la primera infancia. Interacciones simples como escuchar, jugar, hablar, sonreír o responder con atención fortalecen el desarrollo emocional, social y cognitivo.

Recalca que hablar sobre la crianza implica adentrarse en un mundo infinito de preguntas y respuestas, donde sobresale particularmente una idea con un gran peso: “hacerlo todo bien”. Leer más, jugar mejor, no perder la paciencia, estar siempre presentes. Y cuando no se logra, porque simplemente no se puede, aparece la culpa.

Sin embargo, para comprender realmente esa experiencia, es fundamental diferenciar entre el no poder y el no querer. Muchas veces, esa exigencia de “hacerlo todo bien” no falla por falta de intención, sino por los límites reales que enfrentan las familias en su vida cotidiana.

Diferenciar el no poder y el no querer resulta imperativo. En México,  donde casi la mitad de las niñas y niños crecen en condiciones de pobreza hablar de crianza positiva sin considerar la realidad cotidiana sería injusto. Muchas familias enfrentan largas jornadas de trabajo, falta de redes de apoyo y acceso limitado a servicios básicos. 

No es que madres y padres no quieran brindar una crianza presente y sensible, sino que su entorno muchas veces no lo permite. Aun así, en medio de esas condiciones, hay algo que sí está al alcance todos los días y que tiene un impacto profundo en el desarrollo infantil: la forma en que nos relacionamos con las niñas y niños.

No es el tiempo, es la calidad del vínculo La primera infancia es una etapa decisiva, pues en ella se construyen las bases del desarrollo cerebral, emocional y social. Y ese desarrollo no depende de estímulos sofisticados ni de entornos ideales, sino de algo mucho más cotidiano: las interacciones.

En contextos donde existen barreras reales —como el tiempo limitado, el trabajo o la falta de apoyos— es importante recordar que no todo está fuera de nuestro alcance. Hay acciones sencillas, pero profundamente poderosas, que sí podemos hacer todos los días y que marcan una gran diferencia en la vida de niñas y niños.

Las interacciones positivas, significativas, intencionadas y frecuentes son una de las herramientas más poderosas de la crianzaDicho en términos simplescómo miramos, hablamos, tocamos y respondemos a niñas y niños en el día a día. No se trata de perfección, sino de conexión. Y tampoco es cuestión de “tener más tiempo”, sino de usar el tiempo que ya existe de otra manera.

Hablarles mientras se prepara la comida, responder cuando llaman, sonreír, cargarles, escucharles y jugar, aunque sea unos minutos. Estas acciones construyen vínculos seguros y estimulan el desarrollo. Incluso en medio de las dificultades, estas pequeñas interacciones cotidianas tienen un valor enorme. La ciencia es contundente: cuando estas interacciones faltan, especialmente en contextos adversos, el desarrollo infantil puede verse afectado de manera duradera.

El juegola herramienta más subestimada Si hubiera que elegir una sola estrategia para la crianza positiva, sería el juego. No porque sea una actividad extra, sino porque es una forma de relación. A través del juego, niñas y niños aprenden, exploran, regulan emociones y se vinculan con quienes les cuidan. El juego es, además, un puente natural para generar estos momentos de interacción que muchas veces parecen difíciles de encontrar en la rutina diaria; abre un espacio accesible y poderoso para conectar.

Y no, no se necesitan juguetes caros ni espacios especiales. El juego puede suceder en cualquier momento: con una cuchara, con una canción o con una historia inventada. Lo importante no es el objeto, sino la presencia. Existen distintos tipos de juego —libre, simbólico, de movimiento y de imitación— que no implican un costo monetario y que, desde lo cotidiano, permiten fortalecer la crianza y acompañar diferentes aspectos del desarrollo, así como abordar temas emocionales y de convivencia con niñas y niños.

Cuando madres, padres o cuidadores juegan con niñas y niños, no solo fortalecen su desarrollo, también transforman la dinámica familiar. El juego mejora la comunicación, reduce tensiones y abre espacios para relaciones más respetuosas. Incluso, en contextos de vulnerabilidad, puede ayudar a disminuir prácticas de disciplina violenta.

Criar en México: entre desigualdad y oportunidades Hablar de crianza positiva sin reconocer las condiciones estructurales sería quedarse a medias. En muchas comunidades, urbanas y rurales, la infancia crece con carencias acumuladas: nutrición insuficiente, acceso limitado a salud y pocas oportunidades de aprendizaje en el hogar. Frente a este panorama, las intervenciones que funcionan no son las que imponen modelos ideales, sino las que acompañan a las familias desde su realidad.

El Modelo Integral para el Desarrollo Infantil Temprano (MIDIT) de Un Kilo de Ayuda es un ejemplo concreto. A través de visitas periódicas, seguimiento individualizado y trabajo comunitario, hoy se acompaña en la crianza de más de 23 mil niñas y niños y cerca de 20 mil familias en más de 500 comunidades del país.

La deuda pendiente: la crianza no es solo de las mujeres Hay una conversación incómoda, pero necesaria¿quién está criando? En la práctica, la mayor parte del trabajo de cuidado sigue recayendo en las mujeres. Son ellas quienes cargan con la organización diaria, la atención emocional y la responsabilidad constante de la crianza. Esto no solo es injusto, también es insostenible.

Un kilo de ayuda.

Reconocerlo también implica abrir espacio a una idea clave: la crianza es de dos. No es una cuestión de género, es una cuestión de cuidado y amor, donde madres y padres tienen un papel igualmente valioso en la vida de niñas y niños.

La crianza positiva no puede existir sin corresponsabilidad. No es una tarea individual ni exclusivamente materna: es familiar y social.

La evidencia es clara al señalar que cuando ambos cuidadores se involucran de manera activa, las niñas y niños muestran mejores resultados en su desarrollo emocional, social y cognitivo.

La paternidad activa —estar presentes, involucrarse en el cuidado cotidiano, jugar, alimentar y acompañar— no es un extra, es parte fundamental del desarrollo infantil.

Los padres presentes no sólo fortalecen el vínculo afectivo, también aportan de manera directa al bienestar y desarrollo de sus hijas e hijos. Y, al mismo tiempo, su participación es una condición necesaria para reducir la sobrecarga que enfrentan millones de mujeres.

Criar mejor también implica criar juntos, ¿no le parece a usted, estimado lector?