JUGUETICUENTOS BÍBLICOS

Views: 188

La pareja de amigos se dan una tregua y charlan entre los lirios de galilea.

– Maestro ¿porque no todos somos buenos?

– Es ley de Dios que en el hombre haya mala levadura.

– Maestro ¿y si en ningún humano hubiera una pizca de maldad? A lo mejor no habría necesidad de que vinieras a salvarlos, ni de mi mala conducta… y tú lo sabes.

– Que cosas se te ocurren al declinar el día, Iscariote señor.

                                    O

Lázaro

Después de varios días resucitado, puede darse el lujo de pasear sin tanta interrupción.

Cada vez menos gente lo para y lo pone en bretes: – ¿Qué cómo es el más allá? ¿Que qué se siente regresar?

Lázaro a pesar de un ligero mal olor –dicen los vecinos, más parecido a una mala digestión que a ultratumba– se dirige a la taberna de Ezequías a zamparse unos buenos tragos. Un grito lo detiene:

– ¡Milagro!  Alguien viene detrás de él, gritando ¡increíble! ¡milagro! Lázaro se detiene y mira que Joavén, su acreedor, con lo ojillos pizpiretos de gusto que se le acerca:

– Éste es un milagro, yo creí que había perdido mi dinerito para siempre. ¡Lazarín, ni modo que no te acuerdes de mis veinte denarios que te preste antes de que te murieras!  

O

Matusalén ya era un problema: sus choznos decían: ¿Ahora de donde diablos sacar las 785 velitas de su cumpleaños?

O

El hambre apretaba y fue cuando el SEÑOR realizó el milagro de los panes y de los peces.

Ibraín, redomado alcohólico alzó la mano y pidió que por que no también transformara el agua que llevaban en vino.

O

Betzabé

Davis salió a la terraza y la vio. Se movía como lo juneos que crecen a la orilla del Jordán.

Ondulantes, la cabellera era un penacho de seda de Sidón que con trabajos tocaba las apetecibles caderas carnosas.

El rey de los Hebreos investigó y supo que era la esposa de Urías uno de sus fieles guerreros.

Maquinó, se acercó, la cortejo sabiamente, y por último, mañosamente mando a Urías a la guerra para que pereciera. Hizo bastante para obtener lo favores de Betzabé, los que logro y por eso merece ser castigado por Jehová… empezando por creerlo él mismo.

Sólo que ni los libros sagrados ni testigos, consignan los trabajos de Betzabé para conseguir a su rey: primero fue a convencer a Urías a cambiarse de departamento: a ese qué aunque caro, está junto a nuestro rey, luego su notable arreglo personal, por último, que ella husmeaba todo el día para coincidir con el momento que él salía a la terraza.