CRIMINALES Y LA 4T, LA DOBLE AMENZA PARA PERIODISTAS MEXICANOS

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La frase

En diciembre, se mostró MUY GALLO, en enero MUY GANSO, en febrero SE HACE PATO, en marzo ES GALLINA, en abril se vuelve PÁJARO LOCO, y cada mañana es PERICO…

 ¿Quién es?

Operativo se quedó corto

Desde tiempos de la alcaldesa Laura Pavón Jaramillo, en que quitó a los ambulantes de la Avenida Juárez. Se repitió con Juan Rodolfo cuando quitó a los tianguistas del Mercado Juárez y más recientemente cuando quitó a los ambulantes del centro y del Mercado Terminal. Ahora fue contra los taxistas foráneos.

El operativo, basado como lo dijo en dos conferencias de prensa, la salud de los toluqueños se quedó corto y acusó falta de solidaridad.

275 taxistas se manifestaron en la Plaza de los Mártires en busca de que los recibiera. Y ahí es donde faltó solidaridad al operativo.

Era el momento para que los inspectores de la Secretaría de Movilidad, hubiesen hecho un despliegue y checar a todos y cada uno de los vehículos.

Primero si tienen o no la verificación respectiva. Después si son o no legales, esto es que tengan sus concesiones en regla y que no sean clonadas o piratas.

Cuarto, que los choferes tuvieran licencia de manejo (creo que muchos no cuentan con ella). Para los que sí la tienen si estaba vigente y reunía las características que se piden.

Los manifestantes hablaron de sus derechos y de la injusticia que se comete con ellos, pero:

¿Acaso no es competencia desleal la que hacen a los taxistas de Toluca (y los derechos de estos, dónde quedan?), al asentar sus bases indebidamente y llevarse el pasaje?

¿Quién les autorizó el servicio colectivo de lugares como Villa Victoria, Almoloya de Juárez, Tabernillas, Cieneguilas, Santa María del Monte, San Miguel Almoloyán y otras con destino a Toluca?

¿Quién les autorizó la tarifa que resulta muy alta, si tomamos en cuenta que traen hasta diez pasajeros, en calidad de sardinas y les cobran a cada uno 35 pesos?

¿Quién es el auténtico culpable de todas estas situaciones anómalas, que no tienen un día o dos, sino años de hacerse así?

Si el borlote continúa y si Juan Rodolfo Sánchez no ceja en su empeño, aquí, en este comentario, tiene tips para aplicarlos o pedir la actuación de SEMOVI, para que los aplique y todo se vaya enderezando y por así decirlo, que todo esté en regla. ¿Será mucho pedir?

Criminales y la 4T, la Doble Amenaza para Periodistas Mexicanos

Todos los organismos internacionales de Derechos Humanos y de defensa de la Libertad de Expresión han catalogado al México actual, como el país más peligroso para ejercer el periodismo; y es que no es para menos, a las agresiones violentas del crimen organizado hacia los comunicadores, ahora se ha sumado la violencia sistemática desde el poder presidencial en busca del linchamiento social hacia los informadores críticos.

La campaña cotidiana de linchamiento hacia la prensa mexicana, y aún hacia la extranjera que se atreve a criticar los excesos del ejercicio presidencial mexicano, no tiene antecedentes en la historia del país, ni siquiera en los peores momentos autoritarios del porfirismo, de la hegemonía priista o del moderno cuadillismo del echeverriato o del salinismo.

Y que conste a pesar de esas épocas de violencia, la libertad de expresión se mantuvo en muchos medios y de muchas formas.

A partir de su arrollador triunfo electoral del 1 de julio del 2018, Andrés Manuel López Obrador ha utilizado peligrosamente al pueblo de México para imponer un caudillismo trasnochado, iluminado y dogmático, pisoteando la Constitución Mexicana, las instituciones públicas, los Poderes de la Nación y los órganos autónomos del estado mexicano, para lanzarse rabiosamente contra empresarios, instituciones autónomas, universidades públicas, medios de comunicación, instituciones financieras y ahora contra los columnistas políticos que son críticos a su estilo antidemocrático de gobernar y a su necedad por acaparar todo el poder político y todo el presupuesto de la nación para sus fines caudillistas.

Este último, es un síntoma de intolerancia, de incapacidad para asimilar las críticas, de capacidad para abrevarlas y contestarlas en vez de atacarlas, porque la crítica es para eso, para corregir lo que sse está haciendo mal.

La crítica, quiérase o no, agudiza los sentidos, hace pensar mejor, hace reflexionar sobre lo que se hace y no está bien, por ello el dicho aquel de que es de sabios cambiar de opinión, pero esto no opera, cuando los sabios piensan que cambiar de opinión es dejar de lado lo que ellos opinan o la decisión que han tomado.

En su necedad por deshacerse de los contrapesos democráticos que garantiza toda democracia, como los poderes Legislativo y Judicial; los órganos autónomos como la CNDH, el INE, el INAI, el Banco de México, la autonomía universitaria, la soberanía de los estados y municipios, la libertad de los partidos políticos, la garantía de los derechos humanos y el derecho a la libertad de expresión y de información, el presidente Andrés Manuel López Obrador pretende ahora acabar con todo espacio de periodismo críticohacia su gobierno para imponer un aparato propagandístico a través de los medios de comunicación del Estado, como en los mejores momentos de los estados totalitarios del nazismo, del comunismo o del militarismo en América Latina.

Ni en su linchamiento hacia los políticos del pasado, del empresariado, de los medios de comunicación o de los columnistas políticos, el presidente López Obrador ha mostrado las pruebas de las acusaciones en que basa su campaña de linchamiento y menos promueve las sanciones legales que implicarían tales actos de corrupción, sino que se limita a amagar a estos actores de la sociedad mexicana con “soltarles el tigre” si no se sujetan a su santa voluntad, por muy descabellada que sea.

Por las razones que sean, pero al interior del gabinete presidencial se evidencia una lucha feroz entre los grupos políticos, una inconformidad absoluta por el centralismo de recursos y decisiones, así como por el riesgo de cargar con las culpas por incumplimiento a la sociedad, cuando en realidad se genera desde el Palacio Nacional.

En materia de medios, el presidente López Obrador lo único que debe hacer es cumplir con la Ley de Comunicación Social vigente y que a la letra dice:

Garantizar que el gasto en Comunicación Social cumpla con los criterios de eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez, y respete los topes presupuestales, límites y condiciones de ejercicio que establezcan los presupuestos de egresos respectivos.

En el ejercicio del gasto público en materia de Comunicación Social, los Entes Públicos deberán observar con los siguientes principios rectores: a) La eficacia, en uso de los recursos públicos; b) La eficiencia, de los recursos públicos destinados a la contratación o gasto de Comunicación Social; c) La economía y racionalidad presupuestaria, que comprende la administración prudente de los recursos destinados a la Comunicación Social; d) La transparencia y máxima publicidad, garantizándose el acceso a toda información relacionada con la contratación y manejo de recursos públicos destinados a la Comunicación Social de los Entes Públicos, conforme a lo dispuesto en la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública y otras disposiciones jurídicas aplicables; e) La honradez, que comprende el manejo de recursos públicos conforme a las leyes y otras disposiciones jurídicas aplicables, que justifique la contratación sujetándose a criterios de calidad cumpliendo los propósitos de la Comunicación Social; f) La objetividad e imparcialidad, que implica que la Comunicación Social en los procesos electorales no debe estar dirigida a influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos, precandidatos y candidatos; g) La institucionalidad, en virtud de sus fines informativos, educativos o de orientación social; h) La necesidad, de comunicar los asuntos públicos a la sociedad para su información y/o atención; i) La congruencia, entre el contenido del mensaje, el objetivo de comunicación y la población objetivo, y j) La veracidad de la información que se difunde.

Adicionalmente, deberá atender al respeto a la libertad de expresión y al fomento del acceso ciudadano a la información; y debe contribuir a fomentar la igualdad entre hombres y mujeres, respetará la diversidad social y cultural de la Nación.

Si el presidente Andrés Manuel López Obrador respetara la Ley, como tanto lo pregona, se ahorraría muchos pleitos innecesarios, división de la nación, empobrecimiento de la sociedad, y ganaría la autoridad moral que tanto anhela, ¿no le parece a usted, estimado lector?