SOMOS CAPACES DE HACER CUALQUIER TRABAJO, DICE LA TAXISTA SANDRA ANGELICA LOPEZ
La pérdida de su empleo como servidor público y la necesidad de apoyar a su hija mayor, que recién comenzaba los estudios universitarios, pusieron a Sandra Angélica López González al volante de un taxi, en una profesión desempeñada en su mayoría por hombres. Con 7 años de experiencia, esta mujer taxista del Valle de Toluca es una convencida de que “los límites se los pone una misma” y exhortó a las mujeres “a que continuemos ocupando los espacios que nos corresponden, y como tal, nos demostremos a nosotras mismas que somos capaces de realizar cualquier trabajo”.
Y lo expresa con toda claridad: no se trata de ganar espacios para las mujeres, sino de “ocupar los espacios que nos corresponden, porque primero somos seres humanos, pensamos, tenemos capacidad, no somos ni mejores, ni peores, somos seres humanos que podemos realizar cualquier trabajo”.
Sandra Angélica López lo dice con toda convicción, pues lo ha experimentado a lo largo de 7 años en que ha tenido que enfrentar comentarios machistas, de compañeros de trabajo y de pasajeros –hombres y mujeres-, aunque también se ha encontrado con personas que la apoyan y la han ayudado a capacitarse para desempeñar esta labor cada vez mejor.
Cuando se quedó sin empleo, las circunstancias se conjugaron para que ella diera el paso para convertirse en taxista: primeramente, la necesidad y su deseo de apoyar a su familia; su esposo contaba con un auto que ganó en un concurso de Radio Capital en 2008, y se agregó su gusto por conducir. El señor Luis Alvarado Reyes fue quien le abrió las puertas para integrarse a su empresa de taxis, y de parte de su esposo nunca encontró oposición, por el contrario, siempre hubo apoyo.
Sobre los retos que ha ido afrontando, señaló: “Lamentablemente es cuestión de género, somos vulnerables a que el hombre nos quiera hacer menos, y ese es el gran obstáculo, y también entre nosotras, hay mujeres muy machistas que dicen ‘este trabajo es de un hombre, tú no lo puedes realizar’”.
Sobre el trato con los colegas, afirmó que en su mayoría sigue habiendo rechazo: “Es triste saber que este tipo de cosas las traemos de familia, y es triste que algunas veces como mujeres lo solapemos; ojalá Dios quiera que nosotras, como nuevas generaciones hagamos hijos, hombres y mujeres, diferentes”, expresó.

Por parte de los usuarios, igualmente, ha encontrado comentarios negativos y positivos: “Hay quienes dicen ‘es mujer, no me subo’, y las propias mujeres lo hacemos, y hay muchos hombres que dicen ‘como es mujer no conduce bien’, sin saber que en realidad las menos accidentadas son las mujeres, quizás porque somos más precavidas”.
En cuanto a lo positivo, relató: “En mi caso, tengo varios servicios de caballeros que te prefieren por ser mujer y comentan: ‘Me siento seguro de que usted me lleve, de que usted vaya por mí a altas horas de la noche, porque con un hombre no se puede sentir esa seguridad’, y al final,las mujeres estamos ocupando espacios que anteriormente no se veía”, subrayó.
Sandra forma parte del Grupo Rehiletes Taxis y Radiotaxis El Carmen. Inicia un día normal de labores despertando a las 4 de la mañana para alistarse para su primer servicio, que es a las 6:30 de la mañana, una joven que traslada a su trabajo al Carmen Totoltepec; termina normalmente entre las 5 y 6 de la tarde; pero hay jornadas en que comienza más temprano -4 de la mañana-, y en ocasiones llega a hacer servicios especiales hasta las 9 de la noche.
Antes de salir de casa checa aspectos mecánicos de su taxi: los niveles de anticongelante, agua, aceite, líquido de frenos, y el aire de las llantas.
Y la mayor satisfacción que le ha quedado de su labor es alcanzar la meta de apoyar a sus hijos en su formación profesional, dos de sus hijas ya concluyeron sus estudios en Ingeniero Industrial e Ingeniero en Recursos Hídricos; mientras que su hijo cursa los estudios de licenciatura y la más pequeñas de sus hijas, de 5 años de edad, estudia el kínder.
LA INSEGURIDAD
Otros de los retos que ha afrontado como taxista es la inseguridad, que implica, como ella explicó, cuidarse de los ladrones, pero también de los policías de tránsito y los agentes de movilidad, quienes veían a las mujeres como “incautas”, un blanco fácil para infraccionar, por pensar que no tenían sus papeles en regla.
“Te detienen por ser mujer. Nos ven como incautas, como tontas, pero no lo somos, estamos bien ordenas porque traes otra escuela. Cuando yo inicié a ser taxista, para un policía ver que una mujer conducía un taxi era detenerla y pedir los documentos. Tristemente aunque le muestres los papeles al final los policías piden dinero, ‘para el refresco o el café’”, explicó.
Por otro lado, recordó que a los tres meses de trabajar como taxista pasó por un intento de asalto, algo que la hizo dudar de continuar en la profesión, pero reconoció, “es más tú necesidad”.
Así relató ese intento de asalto: “Fue un servicio que pidieron en el bazar, voy por dos hombres y una mujer que tenía que llevar a Isidro Fabela, por la escuela Miguel Alemán. Llegamos y me piden que los lleve al Calvario de Toluca, ahí uno ya iba muy borracho o mariguano, les abrí las puertas para que se bajaran, se bajó una mujer y un hombre y el que queda al final me decía que lo llevara a San Pedro Tultepec, después a Calzada al Pacífico”.
El hombre le colocó un arma en el cuello y le habló con violencia. Al recordarlo, a ella misma se sorprende, pues reaccionó a la vez con tranquilidad y con decisión, algo que le salvó la vida.
“Le pregunté que qué quería, que si quería el carro o el dinero, se los llevara, y me respondió “te quiero a ti y quiero el carro”, yo pensé ‘si me va a hacer algo aquí o más adelante, pues aquí’.
“Circulando, solté el carro, subí la mano y le quité el arma con la que me estaba amenazando, hasta ese momento yo ví que era una navaja, se la quito, se detiene el carro y él se queda mirándome. Entonces le digo ‘ahora sí, dime qué querías, a dónde vamos’, pero yo ya tenía la navaja en la mano, entonces él abre la puerta y se va”, quedó en el crucero de Heriberto Enríquez y Tollocan baja velocidad.
Así como esta, otras experiencias le han permitido ir desarrollando un sentido de alerta cuando algo no anda bien con el pasaje, y cuidarse.
OTRAS MUJERES TAXISTAS
La primera mujer taxista en Toluca fue doña Eva Zarco Reyes, quien quizás sin darse cuenta abrió camino para que hoy en día otras mujeres desarrollen este oficio. Esto ocurrió en 1974, cuando quedó viuda y ocupó el taxias que le dejó su esposo Mario.
Para Sandra Angélica López no es raro encontrarse con colegas en la calle, y aunque no las conoce, las saluda con amabilidad. “Las encuentro en la calle, en el semáforo, o tus vas pasando y están formadas en alguna base. La verdad me emociona verlas”, de hecho, en la base de taxis donde labora tiene una colega en quien reconoce grandes cualidades como el ser amable y cooperativa.
Así, por experiencia propia y la de otras mujeres cercanas, Sandra Angélica López puede afirmar con toda seguridad que las mujeres son capaces de desempeñarse en todo ámbito, aprender e ir sorteando los retos del día a día en cualquier profesión, por eso anima a las mujeres a no limitarse.
“Siempre tienes esa traba de los hombres que te dicen que por ser mujer no sabes apretar ese tornillo, conducir, o no sabes desarmar una moto, eso lo escuchas a diario, pero como seres humanos tenemos la capacidad para realizar cualquier trabajo”, subrayó.

