LA INVISIBILIZACIÓN DE LAS MUJERES RURALES

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De acuerdo a datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43 por ciento de la mano de obra agrícola, garantizando así la seguridad alimentaria de sus poblaciones y preparando a sus comunidades frente al cambio climático.

Sin embargo, como señala ONU Mujeres, sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor. Lamentablemente tampoco disfrutan de un acceso equitativo a servicios públicos, como la educación y la asistencia sanitaria, ni a infraestructuras, como el agua y saneamiento.

En México, el Instituto Nacional de las Mujeres (2019), señala que de los 61.5 millones de mujeres en el país, 23 por ciento habitan en localidades rurales, representando el 34 por ciento de la fuerza laboral, por lo que esta población es responsable de más del 50 por ciento de la producción de alimentos en México.

A la fecha se continua limitando el poder de las mujeres rurales en la participación política dentro de sus comunidades y hogares, invisibilizando sus aportaciones e incluso brindándoles una menor paga en el caso de que esta les sea dada. Otro factor que repercute en sus vidas consiste en la migración de los hombres de su familia, provocando así que las mujeres rurales deban afrontar mayores retos en el ámbito familiar y laboral.

Además, los efectos del cambio climático sobre los recursos impactan en las desigualdades de género, colocando a las mujeres rurales en desventaja con los hombres que habitan en el campo, así como con las mujeres urbanas.

Resulta indispensable que se reconozca la participación de las mujeres rurales como pieza clave en el desarrollo, resiliencia ante el cambio climático y seguridad alimentaria. En este sentido, las mujeres podrán contar con mayores oportunidades y mejores capacidades para desarrollarse en un contexto rural, así como continuar siendo agentes de cambio y formando parte fundamental de las decisiones.