LA PREVALENCIA DE LA OBESIDAD
De acuerdo a información de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la prevalencia de la obesidad en adultos en América Latina y el Caribe se ha triplicado desde los niveles que había en 1975 como consecuencia de un cambio en la alimentación con un mayor consumo de comida rápida y ultraprocesada.
Según el informe “Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional 2019 “ el aumento más considerable de la obesidad en adultos en la región se observó en el Caribe, donde el porcentaje se cuadruplicó, pasando de 6% en 1975 a 25%, un incremento en términos absolutos de 760.000 a 6,6 millones de personas.
No obstante, la desigualdad social y la pobreza son aspectos que influyen directa y negativamente en la seguridad alimentaria. Debido a que la alimentación es un factor vital para el desarrollo integral de las personas, por lo cual es importante que ésta sea atendida para proteger a las generaciones presentes y futuras de la malnutrición que tiene una relación intrínseca con la obesidad.
El explosivo aumento de la obesidad, que actualmente afecta al 24% de la población regional, unos 105 millones de personas, prácticamente el doble del nivel global de 13,2%, no sólo tiene enormes costos económicos, sino que amenaza la vida de cientos de miles de personas. Es decir, por cada persona que sufre hambre en América Latina y el Caribe, más de seis padecen sobrepeso u obesidad (ONU, 2019). En este sentido, la expansión de las cadenas de supermercados ha hecho que los productos ultraprocesados se encuentren disponibles a un menor precio que la comida nutritiva.
La situación socioeconómica, la cultura, los recursos naturales y el cambio climático de la región son elementos determinantes que influyen en la implementación de medidas y acciones diseñadas por el sector público y privado, sumadas a la participación de la sociedad civil organizada, para influir en la nutrición.
Los ingresos de las familias y el costo de los alimentos determinan en buena medida la cantidad, la variedad y la calidad de los alimentos a los que acceden las personas, el poder adquisitivo de los hogares influye en su capacidad para cubrir las necesidades calóricas y nutricionales de mantener una vida saludable y activa. Por lo tanto, los aumentos en los ingresos de los hogares pueden mejorar el acceso a alimentos inocuos y nutritivos (ONU, 2019).
Al mismo tiempo, la falta de recursos económicos, de empleo y de visibilización por parte de las autoridades genera que la población, y en particular, la más pobre no tenga acceso a los alimentos adecuados, lo cual los orilla a padecer una situación de riesgo y vulnerabilidad, siendo así que los altos niveles o cambios abruptos de los precios de los alimentos pueden afectar a la cantidad y calidad de la dieta a la que accede un determinado hogar.
Replantear los factores que intervienen en la protección, garantía, promoción y respeto del derecho humano a la alimentación en la región, es necesario. Definiendo los obstáculos que existen para su efectividad y reconociendo la situación en que se encuentran respecto a la seguridad alimentaria.

