Mi guitarra
Interno sagrario donde vibran
Lágrimas y memorias,
Eres mi coraza
y también mi compañera.
Abeto transformado
De cantos ornato,
Eres la nostalgia,
El regalo más esperado
De la infancia.
He yo de acompañarte
También a donde quieras,
He de cantar tus notas
Y acariciar tus cuerdas.
No hay otra voz como la tuya,
Ni otra beta o madera.
Hay otras manos, otras aves,
Otros que pudieran desearte.
He decidido nunca abandonarte.

