+“Los Bienes Son Para Remediar los Males”, Lema Presidencial; Las once plagas y sin Egipto
La frase
Llevo 20 años pidiendo a los gobiernos de todo el mundo que inviertan en salud en los países más pobres del mundo.
BILL GATES
EMMANUEL AVILA CAMACHO: El viernes 10 de abril, falleció el buen amigo y gran jefe de prensa, Emmanuel Avila Camacho, según lo informó su hijo Pedro, quien lo acompañaba cada domingo a los juegos del Deportivo Toluca en la Bombonera y ahí nos saludábamos.
Conocí a Emmanuel como jefe de prensa de Humberto Benítez Treviño, luego en otras dependencias, siempre amable y eficiente, siempre con una sonrisa a flor de labio. Descanse en paz, el buen amigo.
CORONAVIRUS, LAS PLAGAS SIN EGIPTO
¿Sabía que las siete plagas de Egipto que menciona la Biblia, no fueron siete ni diez, sino once?
Estas fueron:
La conversión de las aguas del río Nilo en sangre.
La invasión de ranas.
El polvo del desierto convertido en mosquitos.
Enjambres de moscas que infestaron a Egipto.
La peste que mató al ganado.
La lluvia de ceniza que causó úlceras y tumores aposternados a hombres y animales.
La mortal pestilencia que inficionó al país.
La lluvia de piedras que destruyó todo.
La inundación de langostas.
Las tinieblas que cubrieron a Egipto por 3 días.
Y la muerte de todos los primogénitos de hombres y animales.
Y la expresión, sin duda, tiene carta de naturalización con el coronavirus Covid-19, que ha traído grandes calamidades, pero no solo para Egipto, sino para todo el mundo.
Esta vez en México, no hay río Nilo, pero sí la mayoría de los ríos, está contaminado por negligencia de la ciudadanía y falta de acción efectiva de los gobiernos.
No nos han invadido las ranas, pero si toda clase de enfermedades, hasta las que se suponía estaban erradicadas como el sarampión.
Los mosquitos no han invadido de todas clases, desde Dengue hasta Chikungunya.
Las lluvias de ceniza están desde hace varios años en el Popo y el Izta, sin saber a ciencia cierta que malestares causan.
La pestilencia se ha reflejado en los días de aire irrespirable en el Valle de México, desde hace varios años.
Las lluvias no han sido de piedras, pero si de granizos que parecen piedras y han causado daños.
Las inundaciones no han sido de langostas específicamente, pero si de tifones y tsunamis.
Las tinieblas no nos han caído por 3 días, pero si ha habido apagones significativos en varios países del mundo.
Ahora las muertes no han sido solamente de los primogénitos, sino de niños y personas de la tercera edad.
Luego de cuatro semanas de cuarentena, prácticamente la cuarentena como tal, muchas personas ya no saben qué hacer.
En su desesperación, a su salida a comprar víveres o medicamentos, preguntan a amigos que se encuentran, a los marchantes, a los dependientes, a las otras personas que también compran, si saben de algún amigo o vecino infectado por Covid-19 o muerto. La respuesta invariablemente es no.
Pero ese no rotundo, puede ser real o puede ser motivo de afrenta, sobre todo porque se considera como en otras épocas, una enfermedad que hay que esconder.
Parte de ese que antes llamaríamos chismerío de vecindad, es ahora un diálogo global, a través de las redes sociales y así, hay quienes pretendiendo saber todo y estar más adelantados que los demás, recomiendan medicamentos para evitar el Covid-19, tales como:
Ivermectina, Ivexterm, Aderogyl y Redoxon, que por ser de patente están agotadas, aunque hay quienes aseguran que las primeras dos no las venden. Así como también genéricos como Oxital C de 1 y 2 grms., o ADkan, que es el genérico del Aderogyl y que todavía encuentra usted en farmacias y a mucho menor precio que las primeras.
O bien hacen recomendaciones como la siguiente:
Queridos amig@s, les informo que en Puerto Getaria estamos haciendo paellas para llevar los domingos a un costo de $ 330 pesos y a recoger de 1:30 a 2:30, también tenemos unos deliciosos tamales verdes de pollo y tamales de cochinita en paquetes de 10 a un costo de $ 180 pesos, si quieren hacer sus pedidos por favor que sean antes del viernes al medio día al WhatsApp 5554121748 con Iñigo.
¡Estamos a la orden!
Hace 4 semanas que no puedo acudir a una restaurante, bien sea de los “agachados”, bien de los clase media o de los encumbrados. Me preocupa la situación económica de mis meseras y meseros favoritos. ¿Cómo la estarán pasando? Ante un gobierno tan insensible como el de AMLO.
Hoy hay pequeños carteles en hoja de cuaderno que anuncian simplemente que están en cuarentena por el Covid-19. Otros que señalan que volverán a abrir el 30 de abril. Muchos más que ya no abrirán. Y todos, con el Jesús en la boca, para el pago de sueldos.
Ahora que bajó la gasolina por vez primera en México, está resultando peor que el cero a la izquierda, porque no he podido cargar, ya que la última vez que lo hice, estaba a 17 pesos, pero aún no me la acabo, ya que no hay oportunidad de salir ni de gastarla.
El gobernador de Baja California, el polémico Jaime Bonilla, hizo lo que no ha realizado el presidente Andrés Manuel López Obrador, que no pasa de su demagógica mañana de que todo con los pobres. Bonilla emplazó Smiths Medical, asentada en Baja California a vender parte de su producción de ventiladores tan necesarios ante el coronavirus, en México y no mandar toda la producción a E.U., como la empresa no aceptó, la clausuró.
Algo similar debía hacer el presidente López Obrador con bancos como en BBVA, Santander, Sabadell y otros extranjeros, que se llevan campantemente sus enormes ganancias a sus países de origen y a los mexicanos nos exprimen todo lo que pueden.
Y cuando se termine a esto, si es que no termina también con nosotros, bien sea por el virus, bien por el enloquecimiento del encierro, ¿Cambiarán las cosas?
¿Habremos aprendido a vivir mejor?
¿Valoraremos más la amistad?
¿El valor de un abrazo o el de un beso en la mejilla?
¿Aquilataremos el valor de la salud?
Lo peor que nos puede pasar, es que olvidemos pronto esta amarga experiencia y de pilón, quienes lo hicieron vuelvan a votar por AMLO.
“Los Bienes Son Para Remediar los Males”, Lema Presidencial
Todas las acciones del presidente Andrés Manuel López Obrador van encaminadas a utilizar los bienes del país para remediar los males que se le van presentando. El problema es que ya acabó con los bienes y los males se le siguen multiplicando, en lo que él vislumbra como crisis pasajera y el resto de la sociedad como una recesión que irá más allá de los cuatro años y medio que le restan en el poder.
A su llegada a la silla presidencial, Andrés Manuel López Obrador tomó la guadaña y cortó de tajo a miles de trabajadores de la administración pública federal en todos los niveles de la estructura pública, en aras de obtener recursos económicos para establecer las bases de su proyecto de la Cuarta Transformación.
Luego pasó la podadora a todas las dependencias oficiales para eliminar programas en favor de adultos mayores, mujeres, jóvenes, infantes, enfermos, cultura, ciencia, tecnología, deporte, turismo y desarrollo, con tal de hacerse de los dineros para tirar al caño un proyecto multimillonario como el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y retribuir el altísimo costo de los bonos a los inversionistas nacionales y extranjeros.
Posteriormente le metió la uña a las cuentas bancarias de los ahorradores, hasta en dos ocasiones en los 19 meses que van de su gobierno, para apuntalar una serie de proyectos como el Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas, todos ellos calificados como inviables económicamente y altamente contrarios al cuidado del medio ambiente.
Hace unos días se fue contra los fondos y fideicomisos públicos que sirven para promover e impulsar las actividades productivas del país como el desarrollo turístico, el fomento al empleo, el desarrollo de proyectos culturales y artísticos, la industria turística y artesanal, el avance científico y tecnológico, entre otros.
Apenas en su Informe de los primeros 100 días del segundo año de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador metió la mano a la bolsa de los servidores públicos federales para bajarles el salario y eliminarles el aguinaldo, a pesar de ser acciones contrarias al mínimo derecho laboral.
Ya antes había promovido la rifa del avión presidencial y sacado en subasta pública obras de arte, autos, helicópteros, casas, terrenos y mobiliario histórico, para ajustar su presupuesto en el creciente programa de entrega multimillonaria de dádivas a quienes le vienen aplaudiendo desde el primer día de gobierno y representan su base electoral para sostener con mayoría absoluta su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Ahora se le vino encima la crisis económica, política y social ante la pandemia del coronavirus, la caída de los precios internacionales del petróleo y la escalada del precio del dólar ante el peso mexicano, por lo que ya le está echando el ojo a las reservas de divisas del Banco de México, institución autónoma a la que ya envío el mensaje camuflado.
Durante esta insólita acción depredadora de los bienes nacionales, por parte del todopoderoso presidente Andrés Manuel López Obrador no se ha registrado mejoría alguna en cualquier indicador de bienestar económico, seguridad, transparencia presupuestal, generación de empleo formal, incremento de inversión pública, privada o extranjera; mejoramiento de la educación o reducción de la pobreza.
Todo un “destroyer”, pues, que ya acabó con los bienes de la nación y no hay visos de que pueda, ya no digamos acabar, sino al menos atenuar los males del país, ¿no le parece a usted, estimado lector?


