Perfilando regresos
En tres semanas, miles de estudiantes regresarán a sus labores escolares; las condiciones del entorno no permitirán que esto suceda de manera presencial, lo que significa que, de nueva cuenta, estaremos trabajando de manera remota, con las implicaciones que eso conlleva.
El reto que se avecina para todos los actores en la función educativa es complejo, ya son cinco meses de confinamiento y todo indica que falta un buen tramo para que nuestras vidas retomen un rumbo con mayor normalidad.
Que los centros comerciales estén abriendo y que la gente haga largas filas para ingresar a ellos, no significa, desde ningún punto de vista, que debemos bajar la guardia; el que quiera acabar entubado, que siga en esa lógica. Las instituciones educativas tienen que actuar con sensatez y responsabilidad; lo están haciendo.
Para los padres de familia, este periodo vacacional no significó un alivio, como usualmente sucedía; este tiempo fue una extensión de su desesperación e incapacidad (en muchos casos) por aprender a convivir de manera integral con los hijos.
Para los alumnos, fue un respiro en medio de la inconciencia de muchos profesores que, porque no estaban preparados para enfrentar el reto sobrecargaron de actividades sin sentido.
Para el docente, representa una oportunidad de oro para enfocar sus trabajos de mejor manera, en la conciencia de que no es lo mismo trabajar de manera presencial que remota.
¿Qué podemos hacer?, mucho en realidad. Es momento de que cada uno de nosotros asuma su responsabilidad y haga un replanteamiento del rol que debe mostrar en cada uno de los espacios de interacción en los que se presenta.
Padres y madres, acérquense a sus hijos, conózcanlos, siéntense con ellos en sus tareas cotidianas; en este nuevo ciclo, y más si su trabajo le permite estar en casa (home office), involúcrese, supervise lo que hace y establezca canales de comunicación. Ustedes notarán que el beneficio es para todos.
Alumnos (hablen con sus padres), organicen sus tiempos, programen sus actividades y no olviden que deben incluir espacios para su esparcimiento y entretenimiento. No es correcto desbordarse en ninguna actividad en particular, el equilibrio es una herramienta poderosa para poner cada cosa en su sitio.
Profesores; asuman su papel de formadores de manera más activa; recuerden que este trabajo exige un plus de cada uno de nosotros, un compromiso inquebrantable y la capacidad de tolerar la frustración permanente. En ánimo de perfilar el regreso, recordemos que no sólo se trata de transmitir conocimientos, sino de cuidar la salud emocional de los alumnos; hablar con ellos, indagar en sus necesidades, favorecer su comunicación y, sobre todo, ser capaces de impulsarles a través del diálogo argumentativo para hacerles ver que, a pesar de la adversidad, la disposición y buena voluntad nos puede llevar a buen puerto.
Miremos al frente, y tengamos confianza en que lo que hoy nos aqueja acabará por terminar en el mediano plazo; no dejemos que el ánimo decaiga, no permitamos que la voluntad nos entregue su renuncia.
¿De verdad somos tan mediocres que requerimos pretextos para no ver el lado bueno de las cosas?
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