Estupenda charla de Pedro Daniel García Sobre Antonieta Rivas Mercado

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Antonieta Rivas Mercado “fue un personaje que muchos años estuvo dentro de una suerte de velo de desconocimiento, de misterio, de sospecha, de secreto y que cada vez está más cercana a nuestra identidad, a nuestra posibilidad de reconocer a una gran mujer, a quien le debemos mucho aun su corta existencia como vida”.

Con estas palabras describió el doctor Pedro Daniel García Muciño de manera inicial a este personaje, durante el conversatorio “Antonieta Rivas Mercado recuerdos de eternidad”, organizado por la Dirección de Cultura de Toluca.

Una mujer “singular”, a la vez mecenas, gran promotora de la cultura y a la vez creadora, escritora, que en su corta existencia –nació en 1900 y se quitó la vida en Notre Dame, en 1931- jugó un papel fundamental en la historia de nuestro país.

Hija de Antonio Rivas Mercado –arquitecto “oficial del porfirismo”-, recibió una formación totalmente diferente  lo que viviría la sociedad porfiriana, “una educación de avanzado, no típica de la época”.

Así llegó a ser una mujer muy cercana a la cultura y las artes, vivió intensamente y llegó a formar parte de los “Contemporáneos”, una mujer esencial para el desarrollo de esta generación, además, pues editó a Xavier Villaurrutia, a Gilberto Owen y a Andrés Henestrosa.

Destacó también su participación en el México de la posrevolución, en la formación de la Sinfónica Nacional. Acompañando su exposición con una interesante cantidad de imágenes pertenecientes al acervo de la Fundación Antonieta Rivas Mercado, García Muciño detalló, por ejemplo el Programa Inaugural de la Sinfónica Nacional. “Concierto para piano y orquesta de Tchaikovsky; una pieza para violín muy complicada y al final una pieza de Don Juan, de Richard Strauss”.

“Qué posibilidad de decir que México podía tener una cultura para acercarse no únicamente al corrido revolucionario tan en boga o no únicamente a la música popular de ese momento, sino también acercar estos grandes compositores como Tchaikovsky, como Strauss a un público que difícilmente, sino hubiera viajado a Europa, los hubiera conocido”, describió.

“Es ahí donde ves a una mujer que sin duda le apostó a pensar que este país sí puede ser contemporáneo a todos los hombres, estar a la altura del momento y sin duda por eso me ha marcado a lo largo de mi actividad en el servicio público, a nivel personal y en el gran amor que le tengo a la cultura, porque creo que es un elemento transformador de nuestra esencia, de nuestra sociedad, de nuestra alma”, señaló.

Un episodio que la liga a Toluca es que es en la capital mexiquense donde se encuentra con José Vasconcelos un 6 de marzo de 1929, en Los Portales, para iniciar una relación política, de activismo y sentimental, que terminará en París en 1931.

Así describió José Vasconcelos a Antonieta Rivas Mercado en su obra “El proconsulado”: “Se trata de una de las grandes mujeres que el país ha producido en los últimos tiempos. Hallábase, cuando se nos presentó en Toluca, en el ocaso de una carrera social ilustrada con su talento, su hermosura y una fortuna de bastante consideración, que había despilfarrado, parte en los malos negocios, pare en dádivas, ya para el sostenimiento de una sinfónica, ya para la edición de revistas literarias selectas, o para los trabajos de un teatro de minorías titulado Ulises”.

“Morena, bien hecha y elástica, ejemplar de una fina raza nativa, su fuerza, sin embargo, estaba en su espíritu. De ojos grandes, comprensivos, conversación atrayente, seducía, no obstante cierta ironía escéptica…”.

Pedro Daniel García Muciño hizo una detalla descripción de esta apasionada mujer, aunque sin centrarse en su trágico final, sí en su legado, que ha salido a la luz y ahora es posible conocer en primera persona a través de sus cartas a Manuel Rodríguez Lozano, su Diario de Burdeos, o la novela A la sombra del ángel, escrita por su nuera  Kathryn S. Blair.

“Fue una mujer tan llamativa de una forma puntual y que ve en la cultura una forma para transformar la realidad, una transformación en serio, donde invertir en cultura no es solamente es hacer por hacer, sino con contenido, con visión, apoyando a estas generaciones, describiendo lo importante que es, que la cultura puede transformar el alma de las personas cuando efectivamente se hace con este tamaño”, señaló García Muciño en uno de sus comentarios finales.