#BeALady THEY SAID

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En redes sociales circula un vídeo que dice Be a lady they said, Sé una dama, dijeron; un vídeo en el que se explica cómo las mujeres somos bombardeadas con miles de frases para condicionar cómo, se supone, debemos comportarnos en sociedad; frases relativas a: una mujer no debe caminar sola, una mujer debe ser sexy, una mujer debe ser inocente, servicial, recatada, debe enseñar, pero debe cubrirse… etc.

 

Vídeo que forma parte de una campaña del movimiento feminista alrededor del mundo, que busca eliminar los estereotipos, patrones estéticos y del mismo comportamiento de las mujeres al pretender sujetarlas al sistema patriarcal que tanto daño sigue haciendo no sólo a ellas sino al mundo entero.

 

No hace falta que me ponga a enumerar la infinidad de condicionantes con las que el machismo nos ha dañado e incluso asesinado y es por ello que hoy, vuelvo a poner el tema sobre la mesa, recientemente se dieron a conocer cifras en las que en  nuestro país se ha incrementado la violencia contra las mujeres, específicamente los feminicidios y las agravantes de este delito.

 

Esta semana conmocionó a nuestro país un feminicidio más, dolorosamente y como duelen todos las más de cuatrocientos que ya se han perpetrado en lo que va del año. Esta vez fue una jovencita de 16 años, que además de haber sido asesinada por un arma blanca, intentaron incinerarla. El hecho trascendió cuando uno de los fiscales a cargo del caso enfatizó, en que la jovencita tenía tatuajes por todos lados, como vinculando la apariencia de la joven con el hecho de que haya sido asesinada.

 

No es un secreto que muchas de las muertes de mujeres en nuestro país, se han vinculado con el crimen organizado, pero poco es sabido que muchos de esos casos no se han logrado comprobar como crímenes del narco. Así que hace falta que se esclarezcan y se reconozca el problema que tenemos en cuanto a la violencia.

 

Digo es necesario que se reconozca este problema porque para que las leyes puedan garantizar la justicia, pues las leyes no son justas; los sistemas jurídicos carecen de humanidad y una adecuada disposición legal. Hace falta trabajar en proyectos de reforma e instrumentos constitucionales precisos y pertinentes. Además de los asuntos morales y políticos que son los que muchas veces influyen para que se logre la verdadera justicia. Debe haber un referente social que sustente su creación, perpetuidad y desde luego su reconocimiento y ejecución, y cuando digo referente social me refiero a todo lo mencionado en un principio, la importancia de dejar de lado toda la estructura patriarcal y machista que entorpece la justicia y la calidad humana de las leyes.

 

Los casos específicos como feminicidios, crímenes de odio (los que son en contra de la comunidad LGBTTIQ) y violencias contra de las mujeres, han abierto ese carácter humano de las leyes en la implementación de nuevas condenas y nuevas garantías para estos sectores que se han denominado como vulnerables, pero aun así sigue siendo insuficiente e incierto que estos avances estén alcanzando a todos.

 

La prueba de ello son las constantes protestas de padres, parejas, amigos, y sociedad en general que pugnan por justicia ante un Estado que no ha garantizado todas esas nuevas garantías. Y no sólo las injusticias llegan a los más desprotegidos, incluso aquellos que creíamos intocables también pueden ser objeto de injusticias, tal es el caso de una mujer que, durante años, se mantuvo en buenas posiciones en el gobierno federal y que hoy está inculpada por un delito que han denominado la estafa maestra. Quién sabe si es inocente o no, pero lo que ha llamado la atención en este caso es cómo se ha manejado, en términos jurídicos; pues por el delito que se le señala, 1. No amerita cárcel y 2. No ha sido juzgada aún. Y sin haber todo esto, ya lleva un año en prisión. Mientras que alguien, un hombre, que recientemente llegó a nuestro país, supuestamente para ser juzgado por un delito que sí ameritaba cárcel, en ningún momento ha ingresado a ella, o siquiera a un Ministerio Público y goza de prisión domiciliaria por alegar enfermedad.

 

Querido y aguzado lector, con esto no pretendo defender a nadie de la esfera política, sino utilizo este ejemplo para reiterar que, incluso en estas esferas, en la impartición de justicia, no hay igualdad, y no sólo por una posición económica sino probablemente por el hecho de ser hombre o mujer. Y quizá haya más implicaciones de tinte político, de esa política oscura y ruin. Pero eso querido lector, no me compete.

 

Sé una dama, dijeron. No hables demasiado alto. No hables demasiado. No ocupes espacio. No te sientes así. No te quedes así. No sea intimidante. ¿Por qué eres tan miserable? No seas una perra. No seas tan mandona. No seas asertiva. No exageres. No seas tan emocional. No llores No grites. No jures. Ser pasiva. Ser obediente. Soporta el dolor. Sea agradable. No te quejes. Déjalo tranquilo…

 

Cuándo todo esto fue un problema, cuándo dejamos que esto nos arrebatara la tranquilidad, la libertad.  Por eso hoy es que hay que hablar alto, por todas estas mujeres que han sido silenciadas, por aquellas que han ignorado sus intuiciones porque son tachadas de mandonas, exageradas, emocionales y que por ser pasivas, obedientes por soportar el dolor hoy han perdido la libertad, la tranquilidad e incluso han perdido la vida.

 

Sé una dama, una dama que no calla, una mujer noble a los principios de humanidad, una mujer distinguida por su compromiso por la paz, una mujer que es tratada y trata con respeto, una mujer que sea amada y que ame, sé una dama.