La perseverancia herramienta poderosa de la intención

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Como dijo la tortuga ¡No van lejos los de adelante si los de atrás son constantes! Perseverar es una cualidad humana que permite mantenerse constante al continuar con lo empezado, sobre todo si se trata de una actitud. Ésta se pondrá de manifiesto frente a los obstáculos y frustraciones que se generen en nuestra persecución de metas, pero sobre todo si éstas persiguen un gran sueño de Ser por pequeño que pudiera parecer éste, sin duda alguna también hay que considerar los principios y valores de la persona como una adhesión a lo cotidiano éstos también serán parte esencial de la perseverancia en la construcción de sueños, que finalmente es lo que le da sustento y razón a este viaje que llamamos Vida.

También hay que decir que la perseverancia es un valor para alcanzar lo que se desea a pesar de las cosas negativas que puedan pasar, es por esto que podríamos decir además que la perseverancia está en la base de la fuerza de voluntad. La cuestión de fondo para generar logros extraordinarios y que sean significativos no tiene que ver con los talentos innatos, sino con la pasión y perseverancia. Es decir, los talentos que no son entrenados no son garantía de la obtención de logros. Habría que preguntarse si los talentos son entrenables o más bien habría que referirse a desarrollar la perseverancia como constancia y  pasión a través de un compromiso que sea tan sólido como si se tratara de un contrato por escrito y firmado por la persona que de fe de su entrega para generar el resultado; para ello, esto debe ser tan importante como el más grande sueño de la persona. Es muy importante recordar que aquí es donde entra el poder de la intención y su conspiración con la perseverancia para que esos más grandes sueños sí o sí, sean.

Así es que la perseverancia será una poderosa herramienta de la intención. Como la  herramienta poderosa que es, precisa ser desarrollada para que la conspiración de la que hemos hablado se produzca. Inclusive si  ésta se da y considerando que la energía no miente podemos estar seguros de que se da de manera espiritual, esto es, que proviene desde el interior del Ser, se va a convertir en un llamado conspirativo dirigido al universo del tal manera que si la intención es clara el universo conspirará con la perseverancia de la persona para que el más grande sueño de la persona sí o sí, sea. Señalar que se trata de un entrenamiento espiritual para desarrollar por lo que es importante hacer una distinción referente a que una cosa es el potencial que tiene la persona otra lo que hace con él para perseguir sus más grandes sueños.

Sin duda es fundamental un trabajo de autoconciencia para tener claro el propósito de este viaje personal. Hay que destacar este trabajo, pues se trata de una búsqueda que requiere ser auténtica, no se trata de encajar en un grupo social, se trata de pertenecer a la humanidad, del interés por nuestra misión de vida. Recordando, por supuesto, que la pasión comienza cuando disfrutamos intrínsecamente lo que hacemos. Sin embargo, no siempre es suficiente apasionarse por tener el resultado, se requiere de un entrenamiento, de una práctica sistemática que lleve a hacer siempre las cosas mejor que un día antes, esto implica vivir en una maestría  y actuar en consecuencia en cualquier actividad humana. En esta aventura conviene generar una serie de rituales que nos van a apoyar para mantenernos en esta maestría: la formación de hábitos. Esto es considerando que la ciencia ha demostrado que  tener el hábito es practicar en el mismo lugar y hora todos los días, no se piensa si comenzar o no, simplemente se hace. Recordando cuando William James aseveraba que No hay ser humano más miserable que aquél para quien el comienzo de cada tarea debe nuevamente decidirse a diario. Por otra parte, hay que decir que el propósito se define como el intento de contribuir al bien de los demás. Nos recuerda que Aristóteles reconocía dos vías para la felicidad: la hedonista o búsqueda de experiencias individuales placenteras —a la cual catalogaba como primitiva y vulgar—, y la eudainomia: en armonía con el propio (eu) espíritu interior (daemon), la cual prefería por noble y pura, por supuesto, todos estamos predispuestos a ambas vías. Sin embargo, cada persona dará una interpretación distinta a cada una.

Se trataría de ir más allá de simplemente tener un propósito, se trata de conectarse con el bien-estar común. Se trata también de conectarse con la intención, esto implica que nos apoyamos en la expectativa de que tu propio esfuerzo puede transformar rumbo al propósito. Es distinto pensar mañana será un mejor día que estoy actuando para que mañana sea mejor.  Se trata de alimentar lo que se podría llamar un optimismo aprendido, pensar en los fracasos como aprendizaje, una mentalidad constante de crecimiento, de ritual, de hábitos, de aprender para hacerlo mejor.