Problemas y más problemas

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La historia toma más y más sabor, parece que la decisión por parte de A.S. ya está tomada y la seguirá por algún tiempo. Los personajes siguen siendo muy indeterminados, refiriéndome a las tres niñas que le han gustado. Parece que ante sus ojos sólo existiera la diferencia física, pues sus sentimientos son muy parecidos y por ello le han generado tanta confusión.

Las emociones y sentimientos descritos es lo que verdaderamente hace esta construcción de personajes. Por esa misma razón el diario de este seudónimo es literatura, debido a que para varios teóricos es todo aquello que nos causa una catarsis: nos metemos a ese mundo y terminamos por liberarnos, sentimos lo que los personajes. Terminamos por conectarnos con la liberación del autor al escribir.

El autor y firma de cada una de nuestras citas, termina por expresarnos su cotidianidad, lo cual nos demuestras que cada uno de nosotros tiene la capacidad de narrar. A.S. hace que tú, seas hombre o mujer, te conviertas en él y a través de su foco observes todo lo que pasa. Es simplemente extraordinario.

Cambiando de tema y antes de citar, retomando la respuesta de mi abuelo me hizo ir a la casa de mis otros abuelos; tal vez me estaba equivocando de familia. De la materna pasé a la paterna, pues mi abuelo (padre de mi mamá) me dijo que esa caja originalmente pertenecía posiblemente a uno de mis tíos que vivió algún tiempo por el Monte de la Silla.

Ya llevaba un año y medio con el diario; mi investigación empezaba de cero, pero bastaría nuevamente con cuadrar las personalidades. Dana y nuestro escritor empezaban con el pie derecho, el problema sería la proximidad de las vacaciones de invierno:

“6 de noviembre de 1995

Las clases están a un mes de acabarse, faltan algunos exámenes y mi primer semestre aquí será historia. No hace poco contaba los días para regresar con mi familia, mi nueva relación me ha hecho olvidarme de esto.

Hoy esos pensamientos volvieron, pues regresando a casa de los Williams me encontré con una carta de mi familia. Ésta decía que me tendría que quedar. Padre había tenido algunos problemas en los negocios y la familia pasaba por una pequeña crisis.

A este problema se sumaba el cercano cumpleaños de Dana y no concretizaba la idea de un posible regalo. Faltaban diez días, tenía tiempo, pero soy demasiado perfeccionista y me gusta tenerlo con mucha anticipación. Ella ama la poesía, las letras y los buenos libros, gusta de chocolates de fuerte sabor, de comida extranjera y de viajar. La lluvia de ideas ya la tenía, el faltante es el fondo monetario.

Tanto la escuela y la mayoría de la tarde me la he pasado pensando en algo que le quede como anillo al dedo. Y de repente vino hacia mí el mejor regalo y con el cual no tendría que gastar ni un solo centavo. Dentro de mi maleta cargo los diez libros que más me han gustado y pensé en desprenderme de uno de ellos, el único de poesía que tengo: 100 Sonetos de amor de Neruda.

No hay algo más romántico que lo escrito por ese hombre y si también le escribo una dedicatoria, una carta, vendó algunos trabajos a los de octavo y la llevo a cenar a un restaurante más o menos elegante, será el día perfecto para ella.

A las 19 horas acabé de idear el plan perfecto y me salí de la casa de mi familia provisional, para ir a ver una película a su hogar. En mi bicicleta hice unos diez minutos, toqué a su portón y ella ya me esperaba en la puerta.

–Hoy no quiero ver películas, quiero ver las estrellas contigo.– dijo ella en cuanto crucé su portón.

–Se hará lo que la dama quiera.– respondí sonriendo.

Tomamos algunas sabanas, salimos y nos recostamos en su jardín. Cada momento con Dana hacia que el mundo fuera más lento, que verdaderamente disfrutará el momento y es que no hay mejor cita que maravillarse con la naturaleza:

–Cuéntame más sobre ti.– mencioné.

–¿Qué quieres saber?– respondió mirándome.

–Todo absolutamente todo.– contesté a su pregunta.

–No sé qué responder… ¿Qué tal si empiezas tú? Así sabré que tipo de anécdota o detalle mencionar.–  pidió ella.

–Mis padres son ejemplos de superación personal, sin dinero o apoyo, con sólo el sudor de su frente han sacado adelante a nosotros, sus cuatro hijos.– respondí sinceramente y con lo que quería iniciar.

–Los míos no tuvieron que luchar tanto, pero a pesar de siempre tener recursos, ellos me han enseñado a respetar el valor de las cosas y lo que cuesta tenerlo.– mencionó.

–De pequeño era un niño caprichoso que hacía su actuación casi todo el tiempo. Pero me conformaba con cosas muy básicas, con cualquier juguete era feliz y lo que no tenía lo dibujaba, lo recortaba y listo. Papá siempre nos ha cantado a la hora de dormir. Mamá a escondidas nos compraba golosinas, a mí me daba siempre una enorme paleta.– mencioné yo.

–Yo también hacía berrinches. Juguetes tenía muchos, pero casi no jugaba con ellos. Prefería los libros, empecé a leer a los cinco años. Papá me cargaba en sus hombros casi todo el tiempo y mamá era la que regañaba. Nunca me pudieron poner un vestido, pues siempre me los levantaba, y más cuando conocía a un niño tierno. Intentaba cubrir mi cara porque me avergonzaba.– dijo ella.

Así pasamos más de dos horas. Tuve que irme a máxima velocidad en mi vehículo de dos ruedas ya que si no llegaba a las 21 horas y cinco minutos me cerraban la puerta. Me iba a quedar todas las vacaciones con ellos, lo menos que podía hacer era respetar sus reglas.

Detrás de todo lo que paso hoy, hubo un evento que quise evitar. Nuevamente vi a P.T. llorando en el primer receso, eso fue cuando subí las escaleras. Ya en español desde mi perspectiva pude notar esa luz que se había apagado por completo. Creo su rompimiento con Josh por fin fue definitivo. En sus ojos veía reflejado dolor y tristeza, odio. Ya no era la misma y eso me dio mucho en que pensar.

Sé que ya tomé mi decisión, que las cosas con Dana están mejor de lo que yo podría haber imaginado y sé que es amor verdadero, del que puede durar toda una vida, pero hacia Paula siento esta responsabilidad y más ahora por cómo está.

Creo tendré que volver a buscar su número telefónico y marcarle más seguido. Siento como si me necesitara, a pesar de no ser más que compañeros.

A.S.”