El Estómago De La Noche
Aqui En el Déjenme contarles que de esta semana, con mucho gusto les comparto íntegros los 24 poemas de El Estómago De La Noche, mi primer libro, publicado en 2017 por Parhelio Ediciones.
Ojalá les guste, amigos.
El hueco del mundo
I
A través de la lluvia
se anuncia la noche
del fantasma
que arrebata gente
que hiere el tiempo
noche en que horribles ratas
trepan el cielo
lo saquean
se alimentan de ángeles
se convierten en hombres
vida y muerte copulan
entre pestañeos
dios cierra los ojos
muerde sus labios hasta sangrar
se exprime todo vestigio humano
se avergüenza:
hombres rata lo alcanzan y superan
II
Habitamos
donde las bestias se muerden
rabos y labios
para olvidar pasado y futuro
el desierto se expande a las alturas
los ángeles mueren de a poco
sus restos cubren el horizonte
la puesta de sol huele a ausencia
el hueco del mundo cae sobre nosotros
III
Desnudo el suelo y me visto con sus piedras
no ataco
no procuro espalda alguna
la verdad
descubrí mi versión más salvaje
una tarde haciendo el amor
sólo camino y busco el sol
como todos
uso el viejo truco de sonreír
para vencerme a mí mismo
pienso que si las luces vienen al suelo
es porque aquí también hay ángeles
A veces
Ahora voy al mundo
a su tierra verde
al círculo de soledad
enmarañado en sol y luna
voy al descampado a hacerme suyo
a conquistar sus trágicas veredas
de las ramas
de un surco en la tierra
voy a cosecharte
a morderte con la boca del deseo
voy hasta sus cumbres a sentir el viento
a descifrar tus sueños y sus cursos
entraré en sus aguas para rescatar
virtudes confundidas con pecado
voy a todos lados en tu nombre
en todo sitio busco tu mirada
eres dios y diablo al tiempo
un lucero de este cielo roto
más que voz y estampa a veces
otras tantas
ni siquiera existes
A manera de disculpa
A manera de disculpa
me desvanecí en tu silencio en tu ausencia
me confabulé con la muerte
y fuimos el mismo espíritu vagabundo
cuidé cada minuto hasta volver a verte
a manera de disculpa
recuerdo tus labios de uva
tu espalda de cielo
tus ojos de hoguera y refugio
más la lluvia de fuera que es tu pelo
tu hombro que fue mi morada
tu aroma que me sigue abrazando
a manera de disculpa
te extiendo los brazos
busco en mis labios tu mejilla
y al viento susurro un te quiero
a manera de ofensa
la muerte se fue fastidiada
no pudo amarnos a ambos
ni yo puedo escapar todavía
de la sombra en que me encierra tu olvido
La vida a dos tiempos
Se mide la vida por pasos
por puños
se juega la vida a balazos
a besos
se invierte dinero en la vida
y la vida devuelve tristezas
uno se entrega de frente a la vida
y la vida muestra la espalda
la vida no sabe parén trabaja
el trabajo es ajeno la vida
la vida no sabe tu nombre
la vida no sabe por quién vive
se toma en serio la vida
y a la vida todo le vale madre
se le encuentra respeto a la vida
y la vida no deja de ser una puta
se acostumbra uno la vida
y la vida se olvida de uno
se dan las buenas noches a la vida
y la vida ya está en otra cama
uno sueña en un día más de vida
y la vida se roba a sí misma
por joder y nada más
Epitafio
No sólo cumplí cabalmente con la dura vida
sino que algunas veces
hasta me divertí
No existe
Quien adorna los luceros
con pétalos de rosas
quien es capaz de encontrarle
pestañas a la luna
quien se embriaga con un beso
y ama en la resaca
quien ilumina miradas
y poco a poco queda ciego
—no me suena
¿cuál dice que es su nombre?
quien hace huelga con
besos nunca recibidos
quien se viste con la noche
y se queja de ser invisible
quien regala caricias
y luego se quema las manos
quien ofrece su vida
y no halla vientre para anidar
—quizás sepa quién es
cuénteme más
quien evita su reflejo
para repeler al tiempo
quien cree que vuela
y lleva cuchillos en lugar de alas
quien arrulla un frasco
en el que guarda el alma
quien no habitó mi corazón
ni el suyo ni otro alguno
—¡No!
ese soñador no existe
no lo busque
¡no existe!
aunque el viento grite su nombre
En la juventud
Me ofrecieron corazones relucientes
para amarme como nunca antes:
pasión y sangre prometidos
con la palidez del cielo
corazones rotos que no quise sanar
acopios de amargura sobre láminas
de plata
tetas de olvido mordisqueadas por fallidas
pruebas del amor
desclavaron mil suspiros de mis manos
me enseñaron a matar de un solo golpe
a buscar el día bajo sus piernas
a comer tres suspiros
de luz por jornada
pasé el tiempo
averiguando el sabor de la lujuria
el del amor ya lo conocía
y no era suficiente
había que sacudir el mundo
probar mil pieles
besar mil bocas:
hallar el justo medio
cuando me abstraía por las ventanas
abiertas de mis ojos
ellas arrancaban mis ropas
me llamaban
carlos marcos luis
y por muchos otros nombres
luego gritaban
no tú no eres como él tú sí me quieres
como si yo alguna vez por error
lo hubiera siquiera susurrado
amanecí muerto mil días
amanecí muerto junto a ellas
dormí entre sus cuerpos
y la esperanza del amanecer
como si no supiera
que sus bocas
contagiaban de pequeñas muertes
que en sus muslos
perdería el futuro
aquí de nuevo frente a la ventana
puedo ver el contraste de los tiempos
sé que había vida en mis ojos
y no era amor lo que pedían
ni caricias o poemas:
deseaban verse a través de mi mirada
Debimos
Tuvimos que dejar nuestras lenguas envainadas
blandirlas fue abrazarnos a la muerte
tuvimos que llevarlas hasta nuestros sexos
antes que la soledad los lamiera por nosotros
debimos devolver el cielo a Dios y dejarlo hacer su obra
tanto ángel no debió morir
a manos nuestras
debimos mantener los huesos tras la piel
no dejar al Diablo hacernos marionetas
debimos desnudarnos
desvestir los ojos para vernos
tocarnos sin sentir el tiempo
curarnos
encontrar la v ida
darnos sueños en las manos
en la boca
atravesar las sombras
ser amor
ser el otro
habitarnos
secar las lágrimas
coser la piel
besar las cicatrices
desarmarnos
cortar las cuerdas
Mi muerte
Como si mi muerte
no valiera
la he ofrecido a unos tantos
a unos tontos
a bastardos que no han sabido aprovecharla
se les ha ido de las manos
la he cogido a tiempo
después de arrepentirme y guardármela otra vez
por si acaso no era la ocasión
les ha robado el cuerpo a esos malditos
los ha arrojado sobre mí
los ha mandado a abofetearme para no olvidarme de ella
me anticipa su coquetería
la facilidad con que puede destruirme
ha pintado la fatalidad sobre mi rostro
y sin mostrar el suyo
me ha preñado con su esencia
A mi princesa le gusta
A mi princesa le gusta que la abrace de noche sobre el colchón
que se comen las chinches
no lleva en el regazo rosas como todas
sino las espinas que esculpen
a diario
los pechos que me acunan
a mi princesa le gusta que la toquen
manos de ángel
no sospecha del demonio que las guía
se acerca a mi cuerpo en busca de calor
sin saber que yo lo tomo de ella
digo adiós mientras la beso
me pierdo donde el viento nace
a mi princesa le gusta hacer el amor sin prisas
galas silencios o destinos
no es que haya poco o que se agote
es que al amor hay que llamarlo a gritos
a toda hora para reinventarlo
mi princesa es el Dios atemporal que los siglos esperan
pero no es santa ni huele a incienso
es mujer
sólo una mujer
y huele a la vida
Cometa
Apenas lo que el tiempo quiere hacer conmigo:
papalote derribado por la lluvia
mordido en sus colores por el sol
apresado por un hilo
apenas lo que el viento quiere hacer de mí
ave condenada a ver al suelo
viajero de su remolino
apenas el poema que hago de mi tiempo
los versos que le robo al viento
apenas besos y sonrisas para hacerme eterno
Que alguien me despierte
Del frío que habita mis manos
de la sombra que susurra tu nombre
de la memoria que adora tu cuerpo
de esta sonrisa marchita
de este día lluvioso
de esta vida sin más rumbo que el olvido
de mi desesperación
de mi lengua arrancada
de mis huevos inermes
de un pendejo que no te ama
de otro pendejo que te perdió
de tu nuca bajo otro aliento
de otro pecho sobre tu espalda
del vientre en espera
de este cuaderno que no mira
de estas manos que no te tocan
de lo triste que es mi rostro
Me muero te mueres
Queda muy poco de mí
mis manos
llenas de ausencia te saben bien
día y noche
te rozan fuertes
te recortan de las sombras
te visten de eternidad
te tallan en luz
te sujetan a la vida
mis ojos
ciegos de ti
guardan esperanza
se marchitan bajo tu sombra
se relamen contra los años
rehúsan a abrirse por soñarte
mi rostro
insomne y ajado
se yergue sobre mis hombros
ya sin tus brazos
pregunta a quién pertenece
reclama un roce
cualquier indicio de vida
es
piedra y silencio
barro tallado sin forma
muerte pintada y tan fresca la tinta
mi vida
rota por todas partes
se esconde en tus piernas
escala tus senos
se tiende en tus labios
desciende tu cuello
se seca de a poco en tus manos
y retoma su ciclo
muero por ti
muero en tu cuerpo
y mueres conmigo
estás dentro
como un corazón enfermo
como un pulmón que no sabe respirar
No muero por el sol
A Xitlalli Torres
No muero por el sol
el sol se muere en mi muerte
me lo llevo en la piel
en los ojos
se escurre en mis venas
se esconde en mi entrepierna
explota en mi risa
y bajo mis mejillas evapora mi llanto
no muero por el sol
el sol se muere conmigo
Pequeño te amo improvisado
Te amo a gritos
y te llamo por los nombres de la vida
te amo en sueños
desde el lagrimal de nube
y hasta el aire
te amo en el sonido de tus ojos al posarse
sobre mi alma
en el aroma de tu piel que baja a mis pulmones
te amo bajo la sombra de la luna llena
y me atrevo a amarte
a través de la infinita luz
de su ojo muerto
De los ausentes
Un pueblo está triste
sus hombres dejan sus calles para malbaratar
la vida
su ausencia crece en casa
como sombra al amanecer
pesa como sus cansados pies
retando a la muerte
viajan por semanas
y se pierden por años
desaparecen donde en realidad
no existían
guardan caricias que entregarán
dentro de mucho
o nunca
si la suerte no está de humor
se vuelven lobos en la soledad
aúllan en cuatro patas a la luna
y llaman al amor entre ruinas
marchan con el viento
aparecen como fantasmas de la memoria
pintan sus huellas en la distancia
los ausentes
son la droga de labios azules
la cicatriz del pasado funesto
del que nunca pudieron librarse
3:40 am
Sentir tu cuerpo
a esta hora de la madrugada
como al sueño mismo durmiendo a mi lado
afuera
un dulce viento canta tu nombre
al tiempo que el mío
no amanece
y no hace falta
la luz asciende de tus ojos
Dormir solo
Dormir solo y abrazarse a la oscuridad
hacer de la mente un espía para seguir tu rastro
acostarse con la promesa de tu regreso
meter la mano bajo las faldas del reloj
y recoger esperanza
alumbrarse bajo la última antorcha de tu recuerdo
hacer fogata con ella para vencer al frío
gastarse los dedos acariciando el corte de sábana
que aún guarda tu aroma
vueltas y vueltas en el colchón estriado
aullidos del perro del vecino
pareciera también extrañarte
sombras que vienen
van y regresan
y vuelven a marcharse contigo
dormir solo y sentirse vacío
ver tu rostro de noche
imaginarlo mejor dicho
mis ojos
dos cometas bajo el mar
astros asaltantes del cielo
que abren el hueco por donde el Diablo
clava su trinche
que mi sangre brille en tus mejillas
al recordarme y con tu risa se espante
este silencio
dormir solo y no tener consciencia
sentir girar al mundo sobre mí
apagar la luz y creer que es el final
cerrar los ojos
y comenzar todo de nuevo
Por no morir
Esta forma de encontrar el día
de tomar vientos cruzados
sin derrumbarme ante ninguno
de pasearme por los tiempos
por historias que no cuento
sino vivo
este cambio en mi estructura
en que alas donde brazos
en que carne donde piedra y ojos
donde barro
este fuego en las entrañas que crece
como el día
estas ganas de abrazar la vida
de fundirme con la música
infinita de tu pecho
vivo a muerte en estas líneas
por besar
amaneceres que no han de sospechar mis labios
por cantarte a ti que no has llegado
a mis instantes
hablo con mi corazón puesto en el futuro
con palabras que se alejan del sonido
escribo del amor que se malogra entre reservas
te escribo de Dios para que sepas que lo hubo
que sus manos fueron las que te despertaron
escribo sobre todo
para alcanzar tu tiempo con esta voz
que no será
sino un montón de sueños
Parhelio
Rotos como noche en luna llena
sin contornos o amor o alma
los que afinan la mirada para ver correr
instantes de otros tiempos
siluetas de otras manos
y sueños de otras sombras
los que hieren cielos con el arco de sus labios
el final del día no es
sino el néctar de sus ojos
ladrones de miradas y latidos
voces libres
poetas construidos de aire
deberían irse de aquí
sufren más que los demás
ni ganas tienen de vivir sino de contagiar
su soledad
son adictos o viles enfermos
moribundos regalando muerte
constructores de un falso amanecer
todos deberían irse
repito
todos me dan desconfianza
todos hacen temblar mi alma
porque todos se asemejan a mí
De noche
De noche
cuando los gatos rasgan el sueño
y los ángeles custodian los rincones
de esta habitación
me arrojo en las arenas del silencio
me esculco las entrañas
busco el sol a tientas
arranco miradas y puñales de mi espalda
de noche
cuando mis fantasmas vagabundos
se refugian en tus brazos
prendo fuego a las ventanas por si muero
arrebato de los vientos el aroma de mi muerte
y me niego para siempre a las tinieblas
robo al mudo sus palabras
y me oculto tras los párpados del ciego
tomo el siglo que esperó mi alumbramiento
y tejo sueños con sus hilos
Ciclos
Por mitad demonios y hombres al acecho
de la vida que se oculta bajo el aro de la luna
vueltos brisa al amparo del viento
redimimos nuestros actos
sostenemos entre rezos la mirada de una virgen
incendiamos nuestras cruces
nos clavamos veladoras en el pecho para iluminar
el corazón
guardamos tierra entre los puños
sembramos sudores y piel
regamos campos de cielo donde jugarán
los niños que fuimos
una vez
antes de morir
nuestras garras y colmillos
caerán sobre la noche
y los tomará alguien más para continuar
el ciclo interminable de Dios
Quiero quedarme contigo
A mis padres
Quiero quedarme contigo
ser aliento y palabra de amor
aunque tus manos sostengan mi muerte
y tus labios se cansen
de negociar con ella
aunque la tierra grite mi nombre
quiero quedarme en tu pecho infinito
déjame amarte
con el alma que cuelga en mi espalda
con el descaro de pedirte creer en mí porque
aún tengo fuerzas
tiende sobre mí el sol de tus brazos
y deja que el tiempo se vaya
abraza mi alma como aquél primer día
si hoy es el último
abrázame fuerte
El último
Hoy tropecé con el olvido
caminé en círculos
me vestí con la noche y salí
a buscar los labios que aliviaran las heridas
que inventé a mi piel
me hice amigo de los tragos
amante de la amante del que no ama
pero busca
jugué con corazones de santos
me enamoré de los ojos de una virgen
acaricié su piel
y desnudé su cuerpo en un beso
aprendí en ella la bondad
dormí con la muerte
la entregué a otros
le tomé una costilla
y sembré el árbol donde colgarme
aparecieron siluetas en mis ojos
arranqué de mi cuerpo las alas de vida
despedí mi rostro
y me perdí por los cielos

