Ya es tiempo de Pastorela
Con lo maleable que es como género dramático, pues en él se incluyen la música, el poema, el baile, hasta la sátira política, La Pastorela se niega a desaparecer de las Navidades Toluqueñas.
De origen pastoril, de propósito religioso proviene de origen del Auto de Navidad (un tipo de autos sacramentales con tema eucarístico, cada pieza empezaba con la introducción, seguida de una loa, un entremés y una serie de cantos y bailes (mojiganga) que desembocan en la salida al escenario de todo el reparto o en final apoteósico. Estos autos fueron traídos por los monjes franciscanos al Nuevo Mundo como una muestra de un tipo de literatura (después practicado hasta la excelencia por los grandes del Siglo de Oro de la Literatura Española) que mucho sirvió para la evangelización.
En una época anterior, se usaban grandes recursos escenográficos, pues requería el espectáculo, espacio para música, baile, incluyendo acrobacias de los personajes, últimamente, con la generosidad de estas épocas, las utilerías se ha reducido y se rescata el carácter social o la intención de hacer reír al público con el típico humor mexicano.
Sigue presentándonos La Pastorela la base de los episodios bíblicos, el matiz alegórico de los cuadros en el desierto o en Belén donde dará cuenta del nacimiento de Jesús, la llegada de los Reyes Magos a su lecho y en general, la lucha permanente entre el bien y el mal que estará representada por los ángeles y los demonios, pero también las peripecias y la lucha entre los pastores y los demonios, que representan los siete pecados capitales, quienes acosan con trampas, tentaciones y les ponen obstáculos a los pastores con el fin de que demuestren que son buenas personas, las trampas que el diablo pone para hacer más complicado el viaje son tentaciones referentes a los 7 pecados capitales.
Durante las últimas décadas, se popularizó como un producto del sincretismo del S XX, como expresión cultural y artística de México, adquiriendo así, un toque único que ha persistido en la actualidad. Conserva su ritmo y los tonos alegres de composición sencilla, tener en cuenta que no deja ser una creación literaria que se vincula al teatro, dado que su composición en diálogo le permite una fácil adaptación a la representación con actores. Un dato curioso adicional: el término –pastorela– procede del italiano –pasttorella–, que traducido al español se refiere a –pastorcilla–, y definía una representación teatral de acontecimientos entre una moza y un caballero (tema amoroso). En fin, en nuestra actualidad, es en la Pastorela donde vemos recogidos la tradición y el sincretismo cultural de la zona.
Y Toluca no es la excepción, el pasado 9 de diciembre se presentó con gran éxito La Pastorela ¿Y el jolgorio pa’cuándo? Un trabajo colectivo de gran calidad a cargo de un selecto grupo de profesores, escritores y promotores de la cultura toluqueña.
Qué deleite ver qué la tradición cultural persiste y que puede enfocarse a la actualidad dando un mensaje positivo y de esperanza en estos tiempos tan invadidos de tecnología e incomunicación. Temas importantísimos, así como la perspectiva de género y la salud prioritaria. Única función, ojalá el público la aclame al punto de pensar en la repetición. Esperen entrevistas con los actores.

