+Hoy ingresa Mario Vargas Llosa a la Academia Francesa sin haber escrito en francés; un recuerdo de aquel 7 de febrero de 1975; sus mejores libros

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La frase:

A pesar de que algunos académicos franceses se oponían, ayer recibió la espada que distingue a los integrantes y hoy ofrece su discurso.

MARIO VARGAS LLOSA

 

Reconocimiento.- Conocí a Mario Vargas Llosa cuando frisaba los 39 años de edad en 1975 en circunstancias que otro periodista no hubiese soportado. Se le olvidó nuestra cita para una entrevista por espacio de 7 horas. Venía del Ajusco en ese momento y antes de vivir un sueño corto en París que cambió por Barcelona a sugerencia de Carmen Balcells, su representante y la de casi todos los escritores latinamericanos.

Este jueves 9 de febrero, ingresa a la Academia Francesa de la Lengua,  fundada en 1634 por el cardenal Richeliu. Hoy, el escritor cumple su sueño de juventud y con él, su sueño de estilo con Flaubert.

Siempre se recibirá más de las personas de otros países que del propio. Esto se confirma con el ingreso que se dará, este jueves 9 de febrero de 2023, de Mario Vargas Llosa a la Academia Francesa de la Lengua, a pesar de que no escribe ni ha escrito en ese idioma, pero sí ha servido para darle nueva vitalidad –en los años 70– a una obra imperecedera de Gustave Flaubert, de quien ha sido asiduo lector, sobre todo por la técnica escritural de éste, fundamentalmente con esa gran novela que lleva por título Madame Bovary. De la que siempre ha manifestado su profundo agradecimiento –a este autor– por abrirle nuevos caminos como escritor.

Curioso también, es que el 7 de este mes, para ser precisos, un sábado tuvimos la oportunidad y la fortuna de conocernos en ese lejano año ya de 1975, tenía entonces casi 39 añosa través de una entrevista que le hice el hotel Diplomático, en Insurgentes, cerca del famoso Parque hundido. Nos citó a las 13:00 horas, pero por compromisos con alguien –después supimos que fue  con Álvaro Covacevich, quien poseía 23 rollos de un total de 25, de la filmación original del rescate de los jugadores de rugby uruguayos en la Cordillera de los Andes– se prolongó por siete horas, aguantamos esa espera, hasta que apareció a las 20:00 horas. El encargado de la recepción le informó y cruzamos saludos.

Con Elena

Discúlpeme, no pensé que se iba a prolongar esa reunión, dijo. Sólo disponía de cinco minutos, pensé que nada más sería para dedicarle los ocho libros que había escrito hasta ese momento. Al conocer la primera pregunta, se entusiasmó en la entrevista para que se prolongara por espacio de 46 minutos, en donde repasamos su primera novela –de gran éxito– y aún vigente La ciudad y los  perros realizada con una maestría sorprendente a su edad y que sabe esconder el aspecto biográfico en el desarrollo de la trama. Inolvidables sus personajes: El jaguarel esclavo Ricardo AranaEl poetaAlberto Fernández y el Boa. Ganó el premio Biblioteca Breve en 1962, se publicó un año después, obtiene con ésta, el premio de la Critica de Narrativa Castellana en 1964.

Vendría tres años después La casa verde 1966 se desarrolla en dos ambientes extraordinarios: Piura en el norte de Perú y en Santa María de Nieva en la selva amazónica peruana, con la madre Patrocinio, Combina tres historias perfectamente enlazadas o mezcladas con una prodigiosa narración que la hace atractiva, la de Anselmoel arpista; la del sargento Lituma y la del bandido Fushia –quien atraviesa el río Santiago y por lo mismo, la novela en sí–  enlaza a multitud de personajes. Obtuvo también el premio de la Crítica Castellana en 1967 y el premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en ese mismo año de 1967, cuando Venezuela era la suma de la cultura sudamericana por la excelente obra que ahí se desarrollaba a través de la Biblioteca Ayacucho que encabezaba el crítico uruguayo Ángel Rama.

La tercera, un portentoso retrato de la dictadura de Odría, con la novela Conversación en La catedral, publicada en 1969. Mario nos confiesa que fue Carlos Fuentes el motor para que cada escritor del Boom de la Narrativa Latinoamericana escribiera sobre el dictador que había y/o tienen en su país. El libro colectivo iba a tener por título Los padres de las patrias. Por razones que no se explica, jamás se publicaron así, sino que cada quien lanzó su versión y Mario editó la mencionada. Se publicó en la colección de Seix-Barral en dos tomos, al ver la dificultad de su comercialización y de no poderse adquirir en su conjunto, decidieron publicarla después en un solo libro. En la historia de Perú y de su capital Lima, el niño Santiago lanza una pregunta que aún hoy perdura: ¿En qué momento se había jodido Perú? El eje es la dictadura de Manuel A. Odría 1948-1956. Una conversación que tiene un lapso de cuatro horas que dan origen a cuatro historias enlazadas por los dos personajes que fuman, toman cervezas en un bar de pobres La Catedral, una especie de confesiones que se da entre ellos y que nos conmueven –a los lectores– con lo que ahí tratan.

Finalmente la creatividad se cierra con el monumento de novela La guerra del  fin del mundo 1981, que vino a presentar aquí en México, en 1982, en el Palacio de Bellas Artes ante un lleno impresionante en la Sala Xavier Villaurrutia, en esa ocasión lo acompañaba su entonces esposa Patricia Llosa Urquidi y su hija, que tenía 8 años de edadMorgana Vargas Llosa.

Reconstruye y recrea –el autor– la guerra de Canudos de 1897 en la movilización al nordeste de Brasil de 10,000 con elementos del ejército brasileño, así conocemos el enfrentamiento entre los yagunzos o campesinos, guiados por el conselheiroel iluminado, el Buen Jesús y los militares que representan el poder, relatados y vistos a través del periodista miope que a la hora del combate real pierde los lentes y sólo percibe una serie de cuerpos que se mueven de un lugar a otro sin que distinga quiénes son.

Y pensar que su madre Dora Llosa Ureta le había prohibido un libro que ella leía y lo tenía de cabecera, Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda, en su primera edición de fondo amarillo y letras azules y que Mario leyó para recordar siempre uno de los versos iniciales: mi cuerpo de labriego salvaje te fecunda y hace saltar al hijo del fondo de la tierra. Para el joven Vargas Llosa había pecado, pero no lo identificaba del todo.

Ser escritor le costó, no sólo la oposición de su señora madre, sino también de su señor padre Ernesto Vargas Maldonado, quien pensaba que todos los escritores y poetas eran borrachos o maricones y por ello decidió meterlo al Colegio Militar Leoncio Prado –precisamente es el escenario de su primera novelaLa ciudad y los perros– porque pensó que los militares no rimaban con la literatura.

Pero ahí, precisamente, comenzó Vargas Llosa por contestar las cartas de los militares para sus enamoradas y dentro de la ficción… a escribir novelas eróticas para vendérselas a sus compañeros y disponer de dinero cuando le toca salir…

Hace unos 8 años, recién Mario llegaba a registrarse al lobby del Hotel Hilton de Guadalajara, en ocasión de la FIL y le enseñé las fotografías en donde aparecemos durante la entrevista en el lobby del Hotel Diplomático, en la Ciudad de México, su expresión fue: éramos unos niños. Y si, ambos teníamos 40 años de edad menos.

De las demás novelas, se puede prescindir, además de sus opiniones políticas, que ha dado a conocer en los últimos 20 años y que no por eso le restan méritos de ser un gran escritor, de ser un auténtico ganador del premio Nobel de Literatura de 2010.

Hoy, próximo a los 87 años de edad (nació el 26 de marzo de 1936) sólo queda el recuerdo de aquel puñetazo que propinó a Gabriel García Márquez, no nada más para ponerle el ojo morado al escritor colombiano, sino para romper una amistad de muchos años, que incluso motivó que la tesis de Mario haya sido sobre la obra del colombiano Historia de un deicidio –tesis para obtener su doctorado– y que decide reeditar y colocarla en circulación para los lectores de este siglo, porque Vargas Llosa es el único de los escritores del Boom, que estudió para ser eso, escritor.

Con Gabriel

Esperemos a Los genios, que será su nuevo libro. Salud Mario