TRIDUO PASCUAL

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…Yo soy una infinidad de cosas ya cumplidas y
una inmensidad de cosas por cumplir…
Walt Whitman

Querido aguzado lector, le saludo con el gusto de siempre, deseando que haya disfrutado de estos días de descanso y recogimiento para algunos otros.

A propósito de ello, el título de esta colaboración,  el Triduo pascual es una preparación de tres días a la Fiesta de Pascua, jueves, viernes y sábado de Semana Santa, de la Pasión y Resurrección de Cristo.

El misterio pascual: muriendo destruyó la muerte y resucitando restauró la vida.  Morir, quién quiere morir, quién quiere abandonar las delicias de la vida, quién quiere renunciar al amor, a vivir.

Cristo tenía una misión, era clara, entregar su vida para salvar a otros y lo aceptó aún con las implicaciones que conllevaría. Nosotros también hemos de morir un día, sólo que nosotros no sabemos cuándo y cómo, en todo caso, ¿habría una diferencia saberlo, si supiéramos que no podemos cambiarlo?

Aunque algunos con ciertas actitudes se van, nos vamos, condenando, e incluso hay quienes deciden cuando terminan con su vida y de qué forma, sin importar nada.

Para Cristo, morir significó un paso a algo mejor, a la Gloria Eterna, por qué temer a morir, y quiero que esto suene a manera de invitación, sino a manera de esperanza y para no temerle. Recordemos las palabras de Santa Teresa cuando dice Vivo sin vivir en mí /y tan alta vida espero /que muero porque no muero. Algunos tanto ansían el encuentro con el Creador.

Otros lo hallarán de manera inesperada, y San Juan de la Cruz dice Quien supiere morir a todo, tendrá vida en todo, ¿será querido lector?, independientemente de la fe o credo que se tenga, ¿sirve desapegarse  a todo, a la vida misma, ayuda a que, cuando la muerte nos encuentre, nos vayamos sin resistencia?

Así que en esta cultura de lo inmediato y en que todo lleva al exterminio: de matar lo que se ama, como diría Oscar Wilde, aunque también dice que no todos deben morir por ello. En fin querido y aguzado lector, hay tanto que reflexionar en torno a la muerte y cómo morir, es decir, en el sentido que tendrá nuestra muerte, sentido para nosotros y nuestro entorno. Lo que fuimos o no seremos como dice Michel Montaigne:

La muerte no os concierne ni muerto ni vivo: vivo, porque sois; muerto, porque ya no sois.

En torno a esto y las fechas que pasamos, quiero compartir con ustedes un poema titulado Triduo pascual que dediqué a mi abuelo materno cuando murió de forma repentina, un viernes de febrero de 2016. Este poema fue incluido en la revista electrónica Carruaje de Pájaros.

Triduo pascual

 

Yo soy la resurrección y la vida;

el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

San Juan 11:25

 

A Heriberto González Bobadilla, mi abuelo

Viernes

Tu cuerpo tendido al pie de la estructura,

lo cubrí con mi rebozo, parecía que dormías.

José pidió tu cuerpo, no era de Arimatea, era José tu hijo, tu primogénito.

Lloran tus mujeres, María tu mujer y María tu hija,

ante la vista incrédula de quienes te conocimos y te queríamos ver resucitar y

extraños que no dejaban de ver, absortos por el encanto de la muerte.

.

Sábado

Ya ungido tu cuerpo,

nos descubrió el amanecer con su inmaculado esplendor

ángeles descendían por ti.

En vísperas del domingo, se iluminó la tierra

crepúsculo de primavera en invierno:

tu ascensión a los cielos

la triada santa presidía el rito en la tierra.

.

Domingo

Entre lágrimas y llanto ante un sepulcro ya vacío,

sólo tus restos terrenales.

Ángeles consuelan nuestro dolor con la caricia de su aleteo

cómo ráfaga de viento.

Sin temor a la muerte y a la eternidad.