PISANDO LOS TECHOS

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No pedir nada

Cuando uno no pide nada a ningún ser

Andrómeda está a la vuelta de la esquina

Y el orgullo toma su lugar

Como un péndulo o como un sube y baja infantil

Donde a veces provoca ponerse

Porque desde ahí miras la vida desde arriba y desde abajo

A la velocidad que los jugadores lo crean conveniente

O un metrónomo para auto hipnotizarse

O para sacarle el tempo a la vida diaria

A la vida pasada, a la presente o

A la de los videntes

Entonces es cuando uno se pone o te ponen

El metrónomo y la sangre corre por tus

Venas (no corre por otro lugar) a la velocidad de la luz,

Y de esa manera el papel cuadriculado se vuelve milimetrado

Y ahí es cuando usamos microscopios para escribir y lupas para leer

Porque no hay otra forma de comunicarse con los extraños

Con esos extraños que a lo mejor

Serán nuestros entrañables

Con la confianza en el pecho

Primer paso para la traición

Sin discursos porque con solo

Una mirada basta

Para voltear la tortilla

En un vuelo impecable

Sin marcha fúnebre ni catafalcos

O como un torero vestido de uva y plata

Como cierto homenaje a Baco,

A ver si así nos alegra la vida

Aunque sea por un instante,

Lo que dura tirar una moneda a un lago pidiendo un deseo

O soplando las velas del pastel

O cruzando los dedos

O tirando algunos anzuelos

Echo adrede para usarlos en tierra y no en agua

Escrito o dibujado como boceto o arte final

En algún papiro sobreviviente de Alejandría

Con la esperanza que lo leas

Y te enteres todo lo que ha sido

Esta vida sin ti,

Sin dejar margaritas

Ni tejiendo como Penélope

Pero sí

Abriendo los ojos,

Para darse cuenta

Para verlo todo

Para ir más rápido que la luz y más lento como

El big bang

Que todavía suena,

Como Buda.