Otra página en blanco
Se encontraba ante otra página en blanco, podría representar varias cosas, el tema era elegir. Es solo una cuestión de actitud, como canta Fito Páez. Su dificultad era esa, la actitud, la percepción de la vida, y la poca claridad, que en ese entonces tenía, sobre lo que quería y no quería hacer, eso, la tenían confundida. Para muchos esa página en blanco podría representar una oportunidad, un desafío, algo nuevo, diferente; el discurso de siempre. Para ella, que ya había estado en esa situación tantas y tantas veces, ya nada de eso le causaba contento. Era algo así como lanzar el puñetazo y no atinarle, después de practicar y practicar la técnica, al momento de soltar el golpe, no lo logras y luego, bajo el impulso que eso mismo ocasiono, para acabarla, te caes, te lastimas, si te levantas, pero, ya no eres la misma, hay algo en ese momento y con todo lo que has vivido que te impide hacer lo de antes, ver las cosas de la misma manera, darle la vuelta resulta más complicado, ella decía.
Quiso haber continuado la historia que había empezado tiempo atrás, que solo le hubiese agregado los pormenores, que hubiera escrito cómo se solucionó el problema, alguna idea espontanea, un chiste, otro acontecimiento extraordinario y que todo hubiera sido punto y seguido. No se pudo, ella tenía esperanza en esa historia, pero se acabó. Y después de eso, no supo cómo continuar.
Por donde se vea, todo es un constante renacer, nada permanece, el movimiento es esencial, no siempre es como esperamos y en algunos casos, poco podemos hacer al respecto. Requieres de una mente fuerte, de lo contrario entras en el laberinto de los pensamientos, en la oscuridad, sálvese quien pueda. Ella estuvo ahí un tiempo, envuelta en la niebla, perdida en ese laberinto, y mientras estaba ahí, miraba la página en blanco, porque en el fondo seguía buscando, inconscientemente, quería llenar esa página a como diera lugar, le lastimaba no ver nada escrito, por eso la confusión, se sentía obligada a hacerlo, no quería aceptar que no tenía todas las respuestas, que no tenía por qué demostrar algo, no quería aceptar que tocaba estar así, quieta, ¿Qué hay de malo es eso? ¿Qué hay de malo en dejar esa página un rato, en irse a dar la vuelta a otro lado o simplemente sentarse a observar?, no entendía que no tiene por qué dar explicaciones, que no tenía que estar haciendo lo que los demás estaban haciendo, que no tenía por qué fingir que estaba bien, que habría que desconectarse un tiempo ya que esa etapa de su vida requería de otro encanto, tenía que darse una pausa para imaginarse de otra manera, para tomar otras tantas decisiones he ir soltando aquellas ideas de las cuales se aferró por costumbre, por mitos.
Por lo pronto, ella, no se dejará someter más por la tiranía de una página en blanco, le dará su tiempo y su espacio, la tendrá presente siempre, sí, pero ya no hará daño, ella sabe muy bien que ahí también se encuentra un refugio y seguirá escribiendo historias para ser disfrutadas un ratito, todo es tan fugaz, ella dijo.

