EL MAGNÁNIMO

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Él tiene la capacidad de lograr que nuestra opinión tenga una alta relevancia, pero primero tenemos que lograr obtenerlo a él y ése es un reto díficil. 

Él suele ser de dos tipos, a veces se obtiene a través de actos de amor puro y otras veces, lamentablemente, se obtiene por miedo al castigo. El obtenido por amor siempre será el más efectivo y sostenible a lo largo del tiempo. 

Es común que las personas renuncien a él, y suele pasar, porque viven pensando que no lo tienen o nunca lo tendrán. 

La verdad, siempre acaba saliendo a la luz, sin duda siempre está llena de él y de la fuerza que él conlleva. 

Muchas personas intentan combinarlo con la sabiduría, pero rara vez esto ha dado resultados exitosos y si los da, siempre es por un corto tiempo. 

A menudo, él logra atraer a personas cuya moral suele ser muy baja, lamentablemente la ecuación de él sumado a la baja moral, lleva a acciones y decisiones nefastas, que repercuten muchas veces en las masas. 

El amor y deseo desmedido por tenerlo, termina siendo el demonio de la humanidad, porque no importa que alcancen o que obtengan, el demonio será infeliz e insatisfecho. 

También existe la versión de él lleno de amor, de humildad, de moral, de hacer lo correcto queriendo ayudar al prójimo dejando los intereses propios de lado. 

 Lo ideal sería que nuestra sabiduría crezca de la mano de él y nos enseñe en ese camino, que cuanto menos haga uso de él, nuestra sabiduría crecerá.

 

Los que logran obtenerlo por la fuerza y tratando de calzar lo incalzable, tratarán de manterse de la mano de él de la misma forma. 

El autoconocimiento, la autoreverencia y el autocontrol conducen siempre a él, siempre soberanamente. 

Cuanto más nos alimentemos de él en nuestras vidas, más riesgo tenemos de hacer uso del abuso hacia los demás, esa tentación siempre estará presente. 

Una buena fórmula es lograr que la justicia y él convivan siempre de la mano, siempre unidos, siempre en complicidad, para que de esa manera, uno se alimente del otro constantemente. 

Él es una herramienta, que cuando se obtiene, nunca, jamás debe usarse a la ligera, porque la ligereza en su uso diario, puede llevarnos a la ruina completa y ocasionar desgracias imparables. 

El conocer, el accionar sabiamente, el perseverar, el pensar, el querer, el deber, el anhelar, el soñar, el amar, son verbos que juntos en acción logran obtenerlo a él y manejarlo en pro de la comunidad. 

Él nunca podrá neutralizar la influencia de una vida simple, alta y sobre todo útil. 

La personalidad definida y fuerte  de una persona, lo lleva a él dentro de sí misma, lo tiene, para maldecir, pero también para bendicir y conducir por el camino correcto. 

La persona llena de él, pero carente de humildad, suele convertirse en peligrosa, es como darle a un mono una metralleta cargada para que dispare. 

La mayoría de las otras cosas que son difíciles, suelen ser susceptibles de romperse, así es él cuando es manejado arbitrariamente. 

 

El voto es el instrumento y símbolo de un hombre libre que nace con él, para hacer el rídiculo y tener la capacidad de destruir a su país. 

Si algún día logramos tener el poder en nuestras manos, siempre tengamos presente algo que Nelson Rockefeller sostenía: Nunca olvidemos que la fuerza más poderosa en la tierra es el amor.