Abusivos oportunistas
Nadie duda de todos los efectos secundarios que se irán presentando por la pandemia que nos afecta; es innegable dejar de reconocer que entraremos en una recesión que pondrá en jaque a muchos hogares mexicanos, y eso conllevará que muchos de ellos tendrán que hacer los ajustes necesarios para ir paliando las cosas.
No ser empáticos ante una problemática de esta naturaleza resulta inconsciente y mezquino, sin embargo, estamos encontrando casos de personas que, ante la oportunidad (la pandemia) buscan evitar sus responsabilidades y eso, me parece, no se vale.
Uno de los ejemplos más evidentes es la negativa de padres de familia por pagar las colegiaturas de sus hijos; los argumentos son muchos: que no están recibiendo sus clases como siempre, que las escuelas están ahorrando en insumos, que no están recibiendo la atención personalizada y demás excusas que anteponen a una responsabilidad que saben que tienen que cumplir.
En este punto me permito diferir; conozco a decenas de docentes que estamos haciendo un esfuerzo por tratar de cumplir, desde diversas plataformas, con los planes y programas de estudios, en todos los niveles educativos, en tiempo y forma. Esto ha implicado invertir más tiempo del habitual, con una finalidad común: evitar que se cancele un ciclo escolar.
Eso, queridos papitos, es en beneficio directo y absoluta para sus hijos. ¿Hubieran preferidos que se cancelara o pospusiera el ciclo escolar? En esta estrategia nacional, se busca que ningún estudiante retrase su proceso formativo, caso contrario, esto implicaría que alumnos que terminan ciclo tendrían que esperar hasta un año más para proseguir al siguiente nivel.
Y los argumentos que ofrecen, con todo respeto, no son más que pretextos para no asumir una responsabilidad que tenemos. Recuerden que las escuelas tienen que pagar los salarios de los profesores y si ustedes no pagan, los profes no reciben su sueldo y así en cadena, las afectaciones, son mayúsculas.
He conocido casos de progenitores que deciden no pagar porque los maestros no están todos los días dando clases en streaming a sus hijos de manera personalizada (exigen lo que no tienen en la normalidad), y eso de que las escuelas ahorran, no es tan así, puesto que los compromisos de servicios, impuestos y salarios no se detienen.
Cuando un padre o madre de familia decide que sus hijos ingresarán a un colegio particular; asume las responsabilidades que eso conlleva y, en teoría, establece un presupuesto para tan fin. Si bien es cierto que la situación comenzará a complicarse en la parte económica, también lo es que hay muchos oportunistas que buscan colgarse de ésta para eximirse del pago.
Eso es abusar, porque muchas de las escuelas están construyendo acuerdos con los padres con afectaciones para buscar una salida, ya sea con más tiempo para el pago o con esquemas de financiamiento.
Si existe una situación particular, lo correcto es exponerla y buscar opciones, no andar mandando correos o posteando manifiestos en los que exigen la condonación de algo que, de facto, es una obligación, no solo económica, sino también moral.
Qué lindo es querer tener beneficios sin pagar, ¿verdad?
Increíble, que aún en las crisis, nos salga lo gandalla y abusivo. Los compromisos se cumplen, eso dice mucho de nosotros.
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