ALIMENTACIÓN TERAPÉUTICA

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Cada día son más frecuentes los niños que presentan dificultades de alimentación, y respecto a este tema encuentro mucho de que platicarles. En primera instancia compartir que los problemas de alimentación de origen sensorial se presentan en niños con desarrollo típico y atípico y los originan diferentes componentes que van desde los médicos hasta los emocionales, haciéndose presente en la mayoría de los casos más de uno de ellos.

Un ejemplo de ello son los niños que por alguna indicación médica no pueden ser alimentados por la vía oral durante sus primeros años de vida y cuando por fin se da la indicación de comer por la boca, presentan mucha dificultad para procesar sensorialmente la información que proporciona la comida ya que no se puede usar lo que no se sabe para qué es. La boca, principalmente sirve para dos cosas: hablar y comer, por lo tanto se deben enseñar esas dos funciones haciendo recuento  que la alimentación es una acción que se aprende a partir de los 6 meses de vida que es cuando comienza el periodo de ablactación en los bebés, antes de esto, se come por supervivencia.

En torno a la alimentación existen muchos preceptos sociales y culturales que nos hacen crear ideas respecto a la comida y cómo reaccionamos a ella, como padres pensamos que la salud está relacionada con el bien comer, que los pequeños vayan aumentando en peso y talla como nos lo dictan las tablas de estandarización de crecimiento del niño sano.  Sin embargo, qué pasa cuando ese bebé o niño o niña no come bien, es melindroso o es súper especial para comer. ¿Qué pasa a la hora de la comida en esa familia? En dónde se vuelve todo un reto o una verdadera odisea lograr que su hijo o hija coma lo que se le sirve? O bueno, no yéndome tan lejos, que su pequeño o pequeña se siente a comer? ¡Creánme! ¡Es un verdadero problema!

Mi función en estas problemáticas es ayudar a la familia a comprender el origen del problema de alimentación de su hijo o hija, además de ayudar al paciente a vivir una desensibilización progresiva respecto a los alimentos que no tolera a la vista, al tacto, al olfato o al gusto. Se trata de ir ayudándolo, primero a tolerarlos cerca de él, luego a que pueda interactuar con ellos con alguna herramienta de por medio llámese tenedor, cuchara o servilleta, después pasaremos a que pueda tocarlos con alguna parte de su cuerpo (mano, dedo, mejilla, codo, etc.), para dar el siguiente paso a olerlos y después, cuando él esté listo, pueda probarlos o masticarlos y así, poder llegar al paso final que es poderlos comer o sea, masticarlos y tragarlos. Todo este proceso respetando siempre tu propio ritmo y sobre todo lo que su sistema sensorial le permita hacer y aceptar, nada se hace forzado, nada se hace condicionado y mucho menos amenazado.

Cuando reviso con los padres lo que NO se debe hacer a la hora de comer, encontramos que la mayoría de esas acciones las vuelven parte de su rutina diaria y de algunas otras familias han sido las estrategias para lograr que sus hijos coman, les han funcionado; sin embargo, es importante buscar nuevas formas de hacerlo y que la hora de la comida deje de ser una batalla campal, o una actividad que estrese a más de un miembro de la familia. Es desconcertante saber que hay familias que la hora de la comida  es el menos esperado del día, o que es lo que más estresa o angustia a mamá o papá. También les hago saber que es un proceso largo, y que no por trabajar terapia de alimentación el paciente comerá todos los alimentos que existen, habrá algunos que nunca le gusten por su sabor, color o textura y además creo que esto a todos nos sucede.

A lo mejor ustedes, a estas alturas del texto se preguntarán ¿quién puede presentar un problema de alimentación? Y entonces retomaré algo de las primeras líneas en donde les compartí que pueden ser niños con desarrollo típico y atípico encontrándose en estos últimos pacientes con TEA –trastorno de espectro autista–Síndrome de Down, Parálisis Cerebral.  Hablando particularmente de los niños y niñas que se encuentran dentro del espectro autista, puedo comentar que el 90 por ciento de los que atiendo, presentan cierta selectividad alimentaria esto debido  a desórdenes de integración sensorial característicos en ellos y ellas.

El proceso terapéutico involucra a todos los miembros de la familia nuclear, volviéndose participes de las llamadas comidas familiares en las cuales se brindan estrategias y adecuaciones en la rutina de alimentación que van desde adecuar la silla en la que el paciente comerá para permitirle estar organizado sensorialmente, hasta dejar de utilizar dispositivos electrónicos para lograr que él coma. Otra parte del tratamiento será dentro del consultorio con sesiones de alimentación terapéutica en las cuales se trabaja directamente con alimentos, unos que son de su agrado y otros no, propiciándole un espacio seguro y tranquilo para lograr esa serie de pasos que comenté antes.

Personalmente, ¡puedo decirles que éste es un tema que me encanta, me apasiona! Es una llave que abre muchísimas posibilidades de éxito en el tratamiento, pero que sobre todo cambia vidas, cambia la manera de ver la hora de comer, es reconfortante ver como el niño o niña ya no sufre a la hora de ver comida frente a él o ella, es fascinante observar cómo se atreve a oler, tocar o hasta probar nuevos alimentos y sobre todo percibir esa calma y confianza que aprenden los padres a transmitirles a sus hijos o hijas a la hora de disfrutar los sagrados alimentos del día.

Gracias a las familias que han confiado e intentado TODO lo que les he recomendado, gracias a los profesionales médicos que envían a los pacientes con problemas de alimentación conmigo, gracias a mis pacientes que en cada sesión me motivan a continuar preparándome para seguir acompañándolos en su proceso terapéutico.