+Amor del bueno, libro que el Instituto Mexiquense de Cultura le editó aquí en Toluca a José Agustín; un recuerdo para el escritor y amigo. Fuimos a su casa y vino a la nuestra

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La frase

Angélica Ortiz ( mamá de Angélica María) contrató a Aresino Farell Cubillas para sacarme de la cárcel, pero éste solamente mandó a sus “paseantes” que no pasantes.

JOSÉ AGUSTÍN

José Agustín: Se está haciendo tarde, Amor del bueno y La tumba

 

Rompió la solemnidad.- Jimmy HendrixJanis JoplinEl I ChingCG Jungel rock de la cárcelLa tumbaDe perfilInventando que sueñoSe está haciendo tardefinal en la lagunaCírculo viciosoestuntejo –estúpido y pendejo– nuevos vocablos y la introducción del spanglish ya no tendrán a su exponente más audaz.

Murió una época y perdurará un estilo desenfadado para escribir. Además de la profunda tristeza que nos causa entre los lectores –el  fallecimiento del escritor José Agustín– tanto de su tiempo como de los de ahora, al enterarse que el martes 16 de enero de 2024, dejó este mundo, supimos que también que el martes 2 de enero había recibido, en su casa de Cuautla, el sacramento de la Unción de los enfermos, a manos de un sacerdote católico zapatista, además de ser su gran amigo.

La muerte siempre nos hará tomar en serio la vida y lo que implica vivirla así como del conjunto de acciones que se nos impusieron en el desarrollo y transcurso de nuestra niñez como los actos litúrgicos. Conviene recordar que así se dio, cuando falleció o estaba a punto de ocurrir este acontecimiento con Luis Buñuel, el ateo eterno mientras vivió, no la recibió sino que dialogó largo y tendido con su amigo sacerdote jesuita Juan Pablo Fernández, ambos fallecidos.

José Agustín irrumpió desde muy joven, demasiado joven en el panorama de la literatura nacional al publicar en la ya desaparecida editorial Novaro su primera novela La tumba, escrita cuando tenía 15 años, sólo que transcurrieron 5 para publicarse, ya sea por el lenguaje desenfadado, nada pulido, no lo necesitaba, se atrevía, en aquellos años, 1964, en que no se acostumbraba hablar así, con un tono natural, casi sin respeto por los mayores al tutearlos y no obedecer la rigidez de las reglas. Así como en aquellos años no había una ropa para este sector sólo de niños o de adultos el lenguaje era exclusivo de expresiones de los adultos hasta que irrumpió esta voz audaz –para la época– y para los que estaban acostumbrados a las buenas maneras.

Impactó por el lenguaje sencillo y soez a la vez, las locas aventuras de un joven preparatoriano que se inclina por la música clásica y al conocer a una serie de compañeras de estudio, descubre el rock para combinarlo con la música seria, dirían los críticos de la época. Hay que ubicarse en los años sesenta. La novela se publica en la serie Los Nuevos valores bajo el rubro de Grandes escritores de nuestro tiempo Latinoamericanos, consta de 142 páginas, tapas blandas, aún no se conocía el plastificado, de 21 x 13.5 cm. En la contraportada aparecen textos de tres novelistas: Juan RulfoGustavo SainzVicente Leñero; un sociólogo, Gabriel Careaga y un crítico contundente Emmanuel Carballo y un simple lector de contraportadas o en el mejor de los casos, de las solapas, además de comentarista de textos Francisco Zendejas, al que calificó como pésimo lector al cambiarle la primera letra de su apellido la P en lugar de la Z para que se leyera Pendejas. Esta novela está dedicada a Juan José Arreola.

Hay que recordar que formó parte del grupo del Taller literario del escritor jalisciense. Editó éste una colección llamada Los presentes, libros pequeños en donde una gran parte de autores desconocidos iniciaron su camino escritural.

Sorprende por dos situaciones esenciales, publica demasiado joven –veinte años– con una temática realmente nueva, encierra problemas juveniles de aquel entonces: el descubrimiento de las relaciones sexuales con las criadas, ya no en los prostíbulos, algunos con sus parejas, el plagio de un texto, según acusación de su compañera de aventuras en la clase de literatura, además de una que otra grosería y de encerrarse en su habitación y en algunas escenas en su salón de clases.

Posteriormente edita bajo el sello editorial Joaquín Mortiz una gran novela De perfil1966, en su serie del Volador, de 355 páginas. Ya los grupos de rock se habían consolidado. Es la historia de joven que vive en la colonia Del Valle con sus papás que se siente y es incomprendido, aparte de atosigamiento permanente de su hermano mayor y su único refugio es sentarse atrás de una roca enorme que se encuentra en el jardín de su casa. Ahí pierde el tiempo soñando con una libertad absoluta, quitarse del yugo de su familia quizá para entrar en otro yugo, no tan visible, el de una familia que está a punto de formar.

Escribe todo el tiempo, casi las 24 horas, rodeado de música en sus dos extremos: la clásica y la contemporánea, el rock sobre todo de música inglesa y norteamericana, en 1974 –cuando nos conocimos ampliamente después de dictar una conferencia en el Aula Magna de la Universidad Autónoma del Estado de México, lo llevé a la casa familiar porque tenía una urgencia de tirar el miedo. Ahí conoció y charló ampliamente con mi mamá, María de Jesús, y con mi esposa Rosa María, a quienes les cayó de sorpresa su estancia, incluso disfrutó de unos ricos tacos de guisado– ahí nos confesó que poseía la nada despreciable cantidad de 5,850 discos LP.

Con mi mamá y mi esposa en mi casa en Toluca.

Se aturde con esos sonidos y al mismo tiempo el ritmo de las teclas van formando y estructurando guiones de cine que le encarga Angélica Ortiz, la famosa productora y protectora de Agustín para que le quite, a través de ellos, el aspecto sensiblero y cursi además de lo boba a Angélica María, tomada esta expresión como símbolo de la inocencia y se vuelva más audaz y participe en películas de trascendencia, ¡oh sorpresa! La ingenua es la cantante Angélica María que dejará de cantar Eddy Eddy para conquistar al público con Paso a Pasito en 1974 para filmar Cinco de chocolate y uno de fresa, así como Ya sé quién eres te he estado observando, donde rompe moldes, la rotura no quedará ahí. La niña modosita –Angélica María– terminará por enamorarse del guionista –José Agustín– que lo llevará a divorciarse tres veces de su esposa y casarse tres veces con ella después de las múltiples reconciliaciones.

Realizamos la primera entrevista a fines del año 1974 en la librería del Fondo de Cultura Económica de Plaza Satélite, en el ciclo de conferencias que realizaba Alba Rojo para esta institución, lo escuchamos y decidimos, previo acuerdo, a la entrevista a trasladarlo a su casa en la colonia del Valle. Ahí nos comentó que en 15 días vendría a Toluca, nuestra ciudad, para hablar en el Aula Magna.

Quien diría que siete años después, en el mes de junio, después del 17, en 1981 se realizaron conferencias en el auditorio de la Policlínica del ISSEMyM como evento del XXX Aniversario de esta institución que después cortarían con ese recuento para ubicarlo cuando dejó de ser Dirección de Pensiones e iniciar la cuenta a partir del 1 de septiembre de 1969. Para otras instancias, acumulan los años, para ésta, no,

En ese entonces lo traje a Toluca, recorrimos la ciudad con mayor amplitud, se interesó sobre la trayectoria de la UAEM, sus actividades culturales y el impulso a éstas. Habló en el auditorio que lo esperaba con gran curiosidad y morbo para escuchar lo que decía con esa naturalidad característica.

En 1987 se publicó en esta ciudad de Toluca, Amor del Bueno. Juegos de los puntos de Vista, a través del departamento de Publicaciones del recién creado Instituto Mexiquense de Cultura que encabezaba ese departamento, por aquellos años, Alejandro Ariceaga, del quien podemos afirmar que es ejemplo directo de la escritura de Agustín. Lo trajo al Museo de Arte Moderno en el mes de octubre, casi recién inaugurado, montaron una exposición, pero cayó un aguacerazo que nos mojó y empapó a todos: Alejandro AriceagaJosé Agustín y al que escribe estas cosas. Terminó la lluvia y la presentación del libro. A gran velocidad tuvimos que descolgar los cuadros debido a las filtraciones de las goteras que más que ser éstas las paredes del museo se convirtieron en hermosa cascada por el escurrimiento del agua en el salón circular.

Vivimos múltiples aventuras en el aspecto literario y nos deslumbramos siempre por la calidad de sus textos como: Abolición de la propiedad, 1969; Se está haciendo tarde (final en laguna), 1973; en la novelística. En el cuentoInventando que sueño, 1968; La mirada en el centro, 1977: su texto más ambicioso. En el ensayo: La nueva música clásica, 1969; En el Teatro: Círculo vicioso, 1974, donde muestra la vida que se da en las cárceles mexicanas sobre todo en el palacio de Lecumberri en donde permaneció nueve meses desde noviembre de 1968 hasta agosto de 1969, a pesar de la defensa que le prodigó Angélica Ortiz, mamá de Angélica María a través de Arsenio Farell Cubillas, quien por lo años políticos de su persona no se presentó, sólo envió a sus pasantes, diría Agustín paseantes.

Descansa en paz, Salud maestro José Agustín por la muestra de talento que le diste a la literatura de este país y las modificaciones que supiste imbuir en la sociedad. Gracias por tu enorme amistad y el talento que supiste entregarnos. Pronto nos veremos.