Aunque tú no lo sepas
Aunque tú no lo sepas,
me he bebido un wisky
esperando tu entrada
en la estancia, así
deslizaras los dedos
por los libros cerrados.
Y también te he esperado
en mi cama vacía,
guardada por encargo.
Esta cama que no conoces
porque te has negado
a mirar debajo de los cuerpos,
de la miseria, del fracaso.
Y aunque tú no lo sepas
te he buscado en las calles,
miraba en las puertas abiertas
por si otra casa era tu casa.
Logré drogarme con promesas
y aunque nunca lo cuente,
jamás tuve que dormir en un coche.
Pero te sueño amor,
con ese tu anhelo de
pirata sin balada,
acabando conmigo
para siempre,
la amiga imposible,
la idiota enamorada.
En modesta celebración del poema «Aunque tú no lo sepas» del poeta español Luis García Montero y la canción del mismo título, obra del compositor Quique González. Todo parecido es por causa de la intertextualidad, fenómeno que aquí se ilustra.
