Aurelio J. Venegas y Toluca
La Crónica que nos forma y da identidad en el siglo XIX tiene en Toluca su mejor título en la Guía del Viajero en Toluca, investigado y escrito por el cronista Aurelio J. Venegas, del cual los que nos dedicamos a la Crónica toluqueña le debemos tanto por sus enseñanzas que siguen vigentes. Dando prueba de que el Cronista que escribe de su realidad y de sus investigaciones ciertas nunca deja de ser moderno para generaciones posteriores a su existencia. El texto es una Biblia para el estudio a fin del siglo citado; su primera edición es del año 1894, lo que quiere decir que sus investigaciones que incluyen un mapa que dice: Plano de Nomenglatura / XII Cuarteles, y además, en las Notas: Los nombres que están escritos en las manzanas son los antiguos ahora calles son las actuales / calles en proyecto / Cuarteles Mayores / Idem menores. Es un excelente mapa que define muy bien la Toluca de fin de siglo, apenas con unas cuantas decenas de miles de habitantes.
Me recuerda que los españoles en sus mejores momentos como imperio en el mundo eran reconocidos como los más avanzados en la ciencia de hacer mapas del mundo que dominaban y del que deseaban dominar. No por nada contaron con los mejores buscadores de rutas para el comercio y la conquista militar de aquellos siglos de oro para la España peninsular. Así el mapa da la idea de cómo los Cuarteles tenían en claro sus funciones y territorios que le circunscribían. El libro es obligada tarea de estudio una y otra vez para comparar lo que ha sucedido desde fin del siglo decimonónico a la fecha. De aquellas decenas de miles de habitantes a casi el millón que tiene en este siglo XXI, en el año 2026, precisamente, espanta tal crecimiento que ha sido el fenómeno negativo que ha sufrido el Estado de México, primero en su Valle de México y a partir de la década de los noventa, cuando se planteó la clase política y económica hacer una Macrópolis, que como vemos ha causado todo tipo de males para la buena convivencia entre ciudadanos y naturaleza: ha sido casa milenaria para pueblos originarios, durante la Colonia española y en estos dos siglos de vida independiente.
Lo bueno de los libros que vienen a ser clásicos de toda cultura, es que el libro Guía del Viajero en Toluca, insisto, no se hace viejo ni se considera algo sin valor para nuestras investigaciones en archivos de todo tipo o en libros que son prueba de la tarea del Cronista y no sólo del historiador. Siempre comienzo por el inicio, es decir, punta de la aguja y el hilo deben entrar hacia el conocimiento escuchando o leyendo primeras palabras, por eso cito al cronista: Capítulo I. / Origen y fundación de Toluca. / Antes de la conquista, hallábase este país poblado por los matlatzincas, los que fueron subyugados por el Emperador Axayácatl y después por Gonzalo de Sandoval, a tiempo que se prepara a socorrer a los mexicanos que Hernán Cortés tenía asediados. Esos años que los matlatzincas recibieron doble afrenta, ser domeñados por los mexicas en 1474 y casi seis decenas después, ser invadidos de nueva cuenta; pero ahora por los españoles que en su dominio, han de hacer un genocidio a lo largo de casi tres siglos en este pobre Valle de lágrimas que fue territorio Matlatzinca. Mientras los matlatzincas murieron por cientos de miles o se dispersaron hacia el actual estado de Michoacán, los otomíes, tozudos y valientes soportaron primero las ofensas aztecas y después de los conquistadores españoles, para seguir, como siguen, siendo presencia de sus orígenes en este siglo con su cultura, su lengua y sus mejores tradiciones.
Cuenta Aurelio: En la época a que nos referimos, Tollocan o Toluca (se dice Paseo Tollocan, como “L” y no “LL” como sucede a la fecha) estaba situada al norte de la última colina, en el ramal oriental del cerro conocido por “La Teresona”. Orígenes que no abandonan sus tiempos de culturas originarias en el seno de aquel tiempo en que confluían a fines del cuatrocientos, culturas que hoy conocemos: Matlatzinca en su mayoría dominante de este Valle al centro de Mesoamérica; Otomíes, en fuerte presencia al norte de la Toluca de aquellos años de culturas indígenas. También por Mazahuas venidos del norte de lo que hoy conocemos como entidad actual; Tlahuicas venidos del sur, es decir, del estado de Morelos si pensamos en ello y de Guerrero y, al final, de los nahoas que dominaron el Valle del Matlatzinca venidos del centro del país desde la admirable Tenochtitlan.
En pocos párrafos, Aurelio, recorre siglos de la historia de esta Ciudad y de su municipio, dice: Consumada la conquista, los frailes franciscanos trasladaron la población al pueblo de San Pablo, donde aún se ven vestigios de cierto progreso en las construcciones materiales. Más adelante, los mismos sacerdotes franciscanos cambiaron la población al lugar que hoy ocupa, a fin de protegerla de los vientos fríos que casi siempre atraviesan el valle. Pensemos que esto que escribe es a fin del siglo XIX, cuando la Toluca de aquel tiempo tendría un promedio de temperatura de no más de 13 grados centígrados de media anual. Fue verdad que Toluca llegó a compararse con Londres por su niebla matutina y vespertina, por su frialdad que hacía decir a los lugareños que Toluca sólo tenía dos estaciones: la de invierno y la del tren. Hoy es imposible reconocernos a sólo cien años de urbanización del Valle de Toluca y al centro la Toluca de los baches, del tráfico enloquecido a ciertas horas y de la falta de agua en colonias populares a toda hora.
Cita, en su libro Aurelio: Los sabios Orozco y Berra y Eufemio Mendoza convienen en que Tollocan, como lo expresa su jeroglífico, representado por una cabeza inclinada, quiere decir: “lugar de reverencia”. Seguir las huellas del texto permite comprender los estudios del cronista que habla de lo que ve y de lo que sus investigaciones le dicen, cito: Capítulo II / Descripción general de la Ciudad de Toluca / la ciudad de Toluca se halla situada a los 19º17’30” latitud al Norte y a 0 horas, 1 minuto 50, 97 longitud W. del meridiano de México y a una altura de 2,650 metros sobre el nivel del mar y de 368 metros sobre el piso de la capital de la República. Descripción cierta, estudios de mapas que les hacían ser certeros tal y como si estuvieran construyendo un palacio, edificio o casa de aquellas que llevaron a ser la capital mexiquense como Toluca la Bella.
Lección para cronistas, dice: Toluca se halla distribuida en ocho cuarteles, divididos en noventa y una manzanas. Las calles que separan en ocho cuarteles, divididos en noventa y una manzanas. Las calles que separan estas manzanas son 92 y los callejones 112. Tiene la ciudad cinco plazas, seis jardines y muchos edificios públicos. Lección de vida: recorre tu Ciudad, tus pueblos, tus delegaciones actuales. Hazlo a pie, caminando y conociendo a los vecinos. Escuchando la sabiduría popular que te dice que el Huarache es un alimento venido de la pobreza del pueblo más profundo de la Toluca por lo que hoy son las alturas del Paseo Matlatzinca. Lecciones del cronista de fin de siglo XIX convertidas en reglas para este año 2026. Enseñanzas para todos y no para círculos cerrados de ignorancia hechos en su ego.
Imposible comprender la Crónica Toluqueña sin leer con gozo el texto de Isauro Manuel Garrido titulado La Ciudad de Toluca, son piedra de toque de actuales estudios al respecto.

