¡Ay, Me agarra La Bruja! Son Jarocho, música y danza

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Una  tradición musical de la región jarocha se comenzó a dar a finales del siglo XVII, cuando los barcos españoles iban y venían del Viejo mundo no sólo con mercancías sino también con tradiciones e influencias culturales de otras regiones que se iban fusionando. De acuerdo con la antropóloga Amparo Sevilla, el fandango es una tradicional fiesta popular que data de esos tiempos, que se da con música, zapateado y tarima. Se trata de una trilogía importante en la que se interpretan sones conocidos, pero también hay versificación improvisada. Es fundamental para que se pueda reproducir la cultura jarocha, es un punto de reunión de la comunidad en la que se comparte la música y los alimentos, los cantos, la charla y la alegría. Sin embargo, se trata de una fiesta que posee reglas. Es decir, hay momentos determinados para subir a tocar, ya que nadie puede desajustar el ritmo colectivo.

 

Mientras que las parejas tienen que esperar su turno para zapatear. Inclusive hay sones exclusivos para mujeres y sólo ellas pueden subir a la tarima. La especialista también comenta que aunque existen una gran cantidad de sones, la mayoría de la gente sólo conoce los más populares como La Bamba y La Bruja, lo que es lamentable pues existe un vasto catálogo. Incluso destacó que otra de sus riquezas es que varía de acuerdo con cada comunidad. En algunos casos el son jarocho se interpreta con arpa, requinto y jaranas y en otras zonas sólo con jaranas y pandero.

 

Como un ejemplo, los sones más abundantes del repertorio jarocho, los llamados de montón. Se bailan únicamente por mujeres que se colocan de dos en fondo, frente a frente, a lo largo de toda la tarima. Dependiendo del tamaño de ésta, pueden bailar una, dos, tres, o más parejas de mujeres. El fandango se inicia generalmente con este tipo de sones, para que los bailadores puedan echarle el ojo a las bailarinas y seleccionar así a su posible pareja de baile. Entre los sones de montón más comunes, se encuentran La Morena, El Siquisirí, Las Poblanas, La Guacamaya, La Petenera, La Bruja, EI Pájaro Cú, EI Pájaro Carpintero, El Perro, La Tarasca, El Coconito, El Coco, La Lloroncita, El Cupido, La Iguana, La Manta, La Guanábana, La Candela, Las Olas del Mar, y tantos otros. Un son de mujeres muy particular es El Cascabel, ya que es tal vez el único son atravesado de este tipo. Cada uno de estos sones tiene variaciones coreográficas

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A manera de ejemplo podemos hablar de que el grupo Mono Blanco fue modelo de inspiración para una multitud de nuevos grupos de jóvenes jaraneros interesados en investigar y difundir la música de su tierra. Este movimiento ha sido denominado por sus propios integrantes como Nuevo son jarocho y de nuevos horizontes. Entre los nuevos grupos encontramos a Chuchumbé, Son de Madera, Tacoteno, Siquisirt La Plaga, Los Indios verdes y Cultivadores del Son. Desde otros lugares del universo musical mexicano llegan nuevos compositores al abrevadero del son jarocho. Cantautores de gran calidad como David Haro y Armando Chacha, sendos veracruzanos avecindados en la ciudad de México, se nutren en la raíz sonera para componer nuevas canciones. El grupo Sacbé de los hermanos Toussaint utiliza secuencias musicales del son jarocho en un intento por configurar un jazz de sonido mexicano. Algo similar ocurre con el grupo Zazhil. Eugenia León graba el son de La Bruja con un exquisito arreglo de Enrique Neri. Mili Bermejo lleva hasta el famoso Berklee College of Music los arreglos jazzísticos que reconstruyen el canto jarocho. Así es que como vemos es una propuesta muy basta y de grandes aportaciones culturales de nuestra tierra mexicana.

 

Ahora nuevamente, como un ejemplo icónico hablaremos un poco respecto al son jarocho La Bruja.  Así es que nos referimos a una de tantas leyendas, que es quizá el equivalente cultural al Drácula de Rumania. La Bruja es una criatura siniestra, en forma de mujer, quien necesita chupar sangre. Es atemorizante como también una fantasía sexual masoquista, muy común en el Itsmo de Tehuantepec. Se dice que viene a representar a las sexualmente reprimidas, insatisfechas o solitarias mujeres de mediana edad que salen a cazar sangre fresca.

 

De igual manera, sin la intención de polemizar al respecto, coloquialmente se diría que cuenta la historia que La Bruja es una canción del Istmo de Oaxaca, pero se considera veracruzana debido a que en 1954 se grabó el primer disco de música jarocha por el grupo Tierra Blanca. Quedaba aún un pequeño espacio por lo que decidieron grabar un tema corto, el elegido fue precisamente La Bruja. También se dice que fue José Luis López Santiago, oriundo de Matías Romero en el Istmo de Tehuantepec, quien se mudó a Tierra Blanca, Veracruz; el que escribió el tema, pero con música istmeña y años mas tarde fue grabada por el grupo Tierra Blanca con jarana y arpa; y es por eso que se considera jarocho. Se trata de una versión de la historia contada por la cantante Susana Harp.

 

Sin embargo, hay que decir que se trata de una canción popular veracruzana que, como muchas otras, presenta influencias de la música popular española. A través del puerto de Veracruz, punto de conexión del imperio español a lo largo de la Colonia pasaron mercancías, personas, es decir, cultura, a través de música, ritmos y tonadas que aún recordamos. De este rico intercambio vienen ese son que seguimos escuchando; un  La Bruja, canción que ha sido modificada a través de los años. De contenido literario fresco, vivo y pícaro, este son jarocho se alimentó de la improvisación y, musicalmente, del ritmo y los giros melódicos. Así es que sin más preámbulos: ¡Ay!, qué bonito es volar / a las dos de la mañana, / a las dos de la mañana, / ¡ay! qué bonito es volar, / ¡ay mamá! / Para venir a quedar / en los brazos de una dama, / en los brazos de una dama, / y hasta quisiera llorar, / ¡ay mamá! / Me agarra la bruja / y me lleva a su casa, / me vuelve maceta / y una calabaza. / Me agarra la bruja / y me lleva al Cerrito, / me vuelve maceta / y una calabaza. / Que diga y que diga, / que dígame usted / cuántas criaturitas / se ha chupado ayer. / Ninguna, ninguna, / ninguna, no sé, / yo ando en pretensiones / de chuparme a usted. / ¡Ay!, me espantó una mujer / en medio del mar salado, / en medio del mar salado, / ¡ay! me espantó una mujer, / ¡Ay mamá.

 

Sin duda también se baila, es una danza. La Bruja del Veracruz pertenece, a la región Huasteca y el baile de la zona es el huapango, sin embargo se trata de una tradición que comparte, con Tamaulipas. En esta región están incluidas cuatro representaciones: Xochipitzáhuatl, una danza de casamiento; Las copaleras, su nombre deriva del copal que cada danzante lleva en un incensario; El caballito, tiene por temática la actividad equina y La presumida, se cree que la autoría de la ejecución dancística es de Camilo Guzmán, en la puesta las mujeres portan una botella en la cabeza y con ella demuestran el dominio del zapateado; el baile está acompañado por una canción interpretada por voces masculinas. Esta última representación es la que es estila en La Bruja que es una reverencia al lazo que Veracruz tiene con lo sobrenatural, un cuento clásico de seducción y magia, contado a través de danza clásica. Se ejecuta por medio de un arpa grande de 32 cuerdas, que da el timbre característico; un requinto de cuatro cuerdas y una jarana, que es una guitarra pequeña que no tiene un número específico de cuerdas, pero que da una sensación armónica de mucha profundidad. Respecto a lo trajes podemos decir que para las mujeres es el denominado Traje de Jarocha, el cual consiste en una falda blanca ancha y oleada, con incrustaciones de encaje valenciano y una mantilla en tul de algodón con bordados de gran belleza. La blusa es sin mangas, del mismo color. Para el caballero es un pantalón blanco acompañado de una camisa blanca, ésta debe llevar cuatro bolsas y cuatro alforzas al frente y seis atrás. Los zapatos, botines, deben ser blancos o negros; se complementa con un sombrero de palma y un paliacate rojo al cuello, ajustado con una argolla de oro. Por otra parte, podemos decir que hablamos de ritmos que llegaron en barco desde todos los rincones de la tierra y se fueron transformando infinidad de veces, lo que hoy conocemos como el Son Jarocho de Veracruz,  se trata de un poderoso rasgo de identidad. Fue resultado de la influencia de: campesinos, marineros, soldados, arrieros y vaqueros, quienes marcaron su propio sello en las tonadas y melodías, para celebrar sus raíces con jaranas, quijadas de burro, violines, arpas, re quintos y tarimas.

 

Así es que los sones son festivos y divertidos, aunque también pueden ser profundos y melancólicos como La Bruja.