¡Bienvenido a la Isla de los Inadaptados!

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En un periodo de dos semanas muchas cosas pueden cambiar, los tonos en la piel y las arrugas en los ojos, la caja de galletas vacía y el frutero desierto, hacía meses en los que tenía ganas de engancharme con algo, lo que fuera, una serie, una disco, un algo… Me he descubierto en una etapa de la vida en la que me es difícil atarme a algo, no sé si es voluntario y 100% consciente, pero no quiero sentir que pierdo algo si no lo veo o si no comento sobre ello.

Hace 3 años eso me pasaba con GOT (Game of Thrones) que para quienes aún no se dan el chance, fue una serie que lo cambió todo, en mi casa era el motivo de plática con mis amigos, el motivo de salirme temprano del postre los domingos en casa de mi mamá, sólo porque iba a comenzar un nuevo episodio, pero de alguna manera nos manejó por casi cuatro años, incluso con los libros, esa sensación de FOMO (fear of missing out) en la que quería leerlo todo porque sentía que si no lo hacía no entendería los hilos en Twitter o los videos en Youtube, ahora lo siento todo distinto, es más, ahora trato de sentirlo, darle el tiempo a cada cosa de crecer en su lugar especial, de que el día que me apetece hacerlo le pueda dedicar toda mi atención.

Recientemente logré completar un logro personal, en el que curé mi ansiedad con el agua, sentía este rollo de debes tomar al menos 2 litros de agua diario, y nunca lo lograba entonces eran las siete de la noche y quería tomar toda el agua posible y me daba ansiedad pensar en que toda la noche tendría ganas de pararme al baño por la enorme cantidad de agua que, según yo, había tomado; hasta que me di cuenta que tenía diez horas aproximadamente durante el día para tomar esa agua que según yo, necesitaba, así que al notar que el problema tampoco eran las horas sino el agua en sí, jugué con el sabor y hasta con las temperaturas, y ahora me tienen en un rutina sana en la que de 10 am a 2 pm me tomo un litro de te limón sin endulzar tibio y de 5 a 7 pm otro litro de agua tibia con limón o rodajas de pepino frías, de modo que me vencí y logré, al menos por ahora, curar esa ansiedad convertida en agua.

Ahora entiendo que a los seres humanos nos gusta complicar todo, los procesos, los recuerdos y hasta los momentos, cuando podemos hacer de ellos un tiempo nuestro, intimo, magnífico. Hace algunas semanas volví a ver, (ya me conocen: por 32va vez) una película LAS VENTAJAS DE SER INVISIBLE, la vi en la noche mientras comenzaba la rutina de una mujer en sus treinta, con dolor de espalda y acné hormonal, mientras me quitaba el maquillaje, me di cuenta que conozco muy bien las líneas, más de esta historia, si bien, como lo saben, originalmente es un libro, ya viejito, que leí cuando tenía veintidós años, y es un libro relleno, en su mayoría, de pensamientos de un hombre sin idea de nada, con la mente nublada de recuerdos tristes; también es un libro con ideas que hacen click conmigo, desde ese entonces y ahora también, tal vez por eso sigue siendo de mis libros favoritos. Les dejo dos de mis fragmentos favoritos, mismos que pienso, los podemos aplicar siempre, ¿Ustedes hacen click?:

No puedes quedarte ahí sentado y poner las vidas de todos los demás por delante de la tuya y pensar que eso cuenta como amor.

Ese momento en el que sabes que no eres solo una triste historia, estás vivo, y ves las luces en los edificios y todo lo que te hace preguntarte, y estás escuchando esa canción con la gente que más quieres…y en ese momento juro que… Somos infinitos.