Blue Monday

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Humor y drama. Hace dos décadas se instituyó el día más triste del año, entendiéndose blue como triste o deprimente. El origen, más que publicitario fue comercial, estuvo en una fórmula matemática diseñada por un profesor de la Universidad de Cardiff, Inglaterra. La fórmula es la siguiente:

 [C+(D-d)]T1/MNa

Donde:

C es el factor climático

D las deudas de Navidad

d el dinero que se recibe o cobra en enero

Propuesta por el científico Cliff Arnall, psicólogo, quien a partir de su descubrimiento acreditó el calificativo de pseudocientífico, pues llegó a la brillante conclusión  que el tercer lunes de enero es el día más triste del año debido a las cargas de estrés, las deudas navideñas adquiridas en diciembre, la depresión por el nublado enero y la incapacidad de ver cumplidos los propósitos soñados en el  inicio del año. La investigación se originó para dar realce a la campaña de una agencia de viajes para que la población reservara cuanto antes en los resorts disponibles y así compensar ese día nefasto, con unas vacaciones all inclusive.

Pseudomatemática sin base científica, ¿o no? El  Viaje como la receta perfecta para curar la metereosensibilidad. Más allá del Comprar para ser feliz, el blue Monday sirve para recordarnos cada año que sólo somos sujetos meteorológicos, económicos y emocionales, que de nada sirve pensar que somos individuos atravesando problemáticas personales.

Ecuación falsa, tontería, embaucamiento;  sólo dieron más publicidad a las agencias de viaje y a los destinos turísticos con mayor luz solar.

Es una forma de ridiculizar –como otras tantas de la actualidad–, los síntomas de la  depresión, de considerar a esta enfermedad compleja una mentira del enfermo, y así ir exigiendo a los depresivos que se inventen  una autoprofecía, un  evento feliz que  sucederá en su futuro, algo que salve a esa gente. Caras vacaciones, pero ¿si no es posible? A seguir blue, blue, blue.

Sería interesante ubicar el día más triste del año personal. El de verdad.