CAMINO A UCRANIA; KATOWICE, LA CIUDAD DE JUAN PABLO II

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Por Aranxa Solleiro

Enviada Especial

Ubicada en la calle Kościelna número 7, en Wadowicach o en español Katowice en Polonia, se encuentra la casa del santo Karol Józef Wojtyła, quien fue durante 27 años Papa de la iglesia Católica y que además de su devoción y amor hacia la religión, fue admirado por su labor social, su amor por la naturaleza y por la literatura.

Nacido de un padre militar y una madre con devoción por la religión Católica, Wojtyła fue no solamente un hombre entregado a la pasión de Cristo, sino también fue amante de las actividades al aire libre, pues además de su tiempo entregado al Vaticano como primer Papa polaco en la historia, disfrutaba de ambientes relajados que le inspiraban mayor amor y entrega hacia el prójimo, según lo visto a través de las fotografías expuestas en lo que fue su hogar.

Katowice, una ciudad relativamente pequeña con un 42 por ciento del total de su territorio con áreas verdes y una población de 310 mil habitantes, es considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2015 por su riqueza cultural, particularmente enfocada a la producción musical.

En ella, el ex Papa Juan Pablo II vivió hasta principios de la Segunda Guerra Mundial, dado que su padre al ser suboficial del ejército polaco tuvo que combatir contra el ejército alemán, hecho que lo llevó hasta la muerte.

No obstante lo anterior y aún con la pérdida de su madre, su hermana y hermano, Wojtyła se tituló de la Universidad de Cracovia de la Escuela de Teatro, lo que evidenció su gusto por las letras y el mundo artístico. Posterior a su culminación universitaria, vivió refugiado en el arzobispado de la ciudad por la intensificación de la guerra e inició en el seminario cracoviano que lo llevaron a ser catalogado como obispo auxiliar de la arquidiócesis de Cracovia.

Juan Pablo II fue elegido como Papa en 1978 después de la muerte de Juan Pablo I, hecho que le brindó la oportunidad de construir su legado ante un porcentaje considerable de la población a nivel mundial, como lo hizo con México durante sus cinco visitas a la nación.

Considerado como un Papa carismático, humilde y con un don de tocar el alma a quienes le seguían, Juan Pablo II es recordado como un santo y un hombre, sobre todo, de un corazón cálido y una comunicación peculiar con la sociedad.

Los habitantes de su natal Katowice consideran que fue un representante digno de la nación polaca frente a un mundo que vivió desastres, guerras y se encontraba cada día con más dificultades y problemas sociales.

Katherine Szmidka de 48 años, recuerda a Wojtyła como un Papa dadivoso que en todo momento hacía sentir calma y paz a quien le miraba, ella originaria de la ciudad, menciona que es el orgullo de los habitantes y de los polacos en general, pues gracias a él, gran parte de la población mundial volteó la vista a Polonia y recordó que son una nación con mucha riqueza natural, cultural e histórica que merece respeto.

«Siempre fue muy querido por todos, yo lo recuerdo de niña y de adolescente, fue siempre un Papa muy humilde y agradable para todos, aprendimos mucho de él y nos hacía sentir siempre mucho orgullo de dónde veníamos», dijo.

Su hogar que ahora es un Museo y sin duda, el más visitado de la ciudad, ha recibido a seguidores católicos de diversas partes del mundo y los gerentes aseguran que es una de las razones principales por la cual la urbe fue catalogada como Patrimonio Mundial.

Con su imagen también reflejada en la Catedral de Cristo Rey de Katowice, se encuentra un monumento en honor a su vida, la cual da la bienvenida a todos los que se acercan a él con una sonrisa dibujada en el rostro. Los fieles cristianos la admiran con un amor incondicional en las pupilas y con lágrimas o gestos de emoción, le rezan, le entregan flores y velas mencionando que le deben mucho y le agradecen aún más.