Carmen Balcells, redentora de escritores

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Las letras hispánicas no se podrían concebir en su forma actual sin el papel que jugó Carmen Balcells en la historia, al haber sido una figura clave en la difusión de la literatura del boom latinoamericano y de cientos de autores más. La española fue la agente literaria que contribuyó a eliminar el yugo que los escritores de su época tenían con los editores y catapultó la carrera de grandes figuras como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes o Julio Cortázar. Por su legado, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara rindió el Homenaje a Carmen Balcells. La revolución del mundo editorial.

El galardonado escritor español Eduardo Mendoza conoció a Balcells a mediados de los años sesenta, cuando ella apenas contaba con un pequeño piso donde se amontonaban los libros. Años después la volvió a encontrar y ella le propuso representarlo. “Le dije que no valdría la pena porque no haría carrera literaria. ‘Déjamelo a mí’, me respondió”.

Balcells cambió la vida de la escritora Carmen Riera en sus primeros pasos, cuando ella publicó un pequeño libro en catalán y su editor se rehusaba a pagarle porque con el dinero que obtenía de ella sufragaba los gastos de otros autores “más importantes”. Riera recordó que, en 1978, Balcells la llamó para preguntarle si quería que la representara porque necesitaba autores en catalán. Después de eso, comenzó a obtener ganancias de su escritura.

El periodista cultural Xavi Ayén, quien también tuvo la fortuna de tratarla, está convencido de que ella permitió mejores condiciones en el mundo editorial, al crear una serie de límites, contratos con cierta duración, fragmentó los contratos por países y logró que los autores tuvieran muchos más traductores. Con su trabajo ayudó a profesionalizar el oficio de escritor, y lo hizo con una personalidad arrolladora. “Ella llevaba una relación mucho más allá de lo profesional, la llamaban Mamá Grande porque creía que tenía que llevar una relación de familia con los escritores”.

Un poco menos trato tuvo con ella el editor mexicano José Calafell, quien conoció a Carmen en su última etapa. En su primer encuentro, cuando negociarían algunos contratos editoriales, se pusieron a hablar de alfombras porque él viajaría a Marruecos. “Me recomendó nunca pagar más de la mitad de lo que me pidieran, y pensé entonces que no le iba a proponer más de la mitad de lo que me pidiera por el contrato”.

Ayén se quejó de que él era el único al que Balcells no le había hecho ganar dinero, pero sí le dio algo más valioso. En una ocasión, ella le preguntó qué le podría ofrecer, y él le contestó que no hay nada que interesara más a un periodista que una exclusiva, así que pidió que le gestionara una entrevista con Gabriel García Márquez, quien nunca las otorgaba. “Él estaba en Cuba y lo despertó, entonces lo predispuso porque se molestó. Unos días antes de la Navidad de 2004 suspendí mis días porque me dijo que viajara a México, que me alojara en el renombrado hotel, y que le llevara una maleta con regalos a Gabo”. Ayén hizo lo que Balcells le ordenó, aunque tardó más de una hora en la sala a la espera de que convencieran al colombiano de hablar con él. Fue una de las entrevistas que más difusión tuvo en el mundo, porque fue a él a quien le confesó que ya no volvería a escribir.

Pero Mendoza destacó que Carmen Balcells no solo fue trascendental con los escritores, sino que ayudó también a numerosos editores. “En aquel momento estaban dando sus primeros pasos y tenían otra manera de ver el mundo editorial, por ejemplo, [José Manuel] Lara inmediatamente entendió el argumento de Carmen y la apoyó, y otros decidieron que no, que seguían el antiguo sistema de la picardía. Todos estos ahora forman parte de Grupo Planeta, y es verdad, ella veía cómo tenían que ser las cosas, su personalidad tan exuberante hacía que estuvieras al pendiente de lo que decía”.