Celularitis

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Empezó como la llamita de un cerillo que fue haciéndose cada vez más grande: Alguien dejo caer en las benditas redes que el COLTAN que contenían los celulares producía retraso mental.

 

– ¡No-ma-mes! ¿Ya-viste?

 

Y el que escucho vio y oyó al pendejo consuetudinario usuario del celular y se dijo: creo que verdad.

 

Y la llamita se convirtió en incendio, y hasta un connotado neurólogo en una cápsula como catedrólogo dijo que era verdad, dando varias inexplicables razones para sus videoescuchas, lo que los convenció que si no entendían era porque tenían cierta taradez. Y miles dejaron a su celular en paz. Y volvieron a platicar la gente y los vecinos se conocieron más, y al recogerles su celular los nietos volvieron a jugar corriendo tras una pelota de esponja y una joven, sin tener que hacer sin su cel se leyó en 3 días A sangre fría de Truman Capote… hasta que una mañana un secretario de Salud dijo que lo del Coltan era una enorme mentira… y todo volvió a su común lugar… y nadie volvió a jugar con las palabras.