Ciberseguridad Doméstica

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Octubre es el mes de la ciberseguridad puesto que en Europa y en Estados Unidos se han definido campañas de concientización. En Estados Unidos, el Mes de la Concientización sobre la Seguridad Cibernética se declaró en octubre de 2004 por el entonces presidente George W. Bush y el Congreso estadounidense con el objetivo de ayudar a todas las personas a prevenir y protegerse antes las crecientes amenazas en internet y la protección de sus datos personales.

Por su parte, el Mes Europeo de la Ciberseguridad es una campaña anual de la Unión Europea dedicada a promover la ciberseguridad entre los ciudadanos y las organizaciones, con el objetivo de proporcionar información actualizada sobre ciberseguridad a través de la sensibilización y el intercambio de buenas prácticas. La campaña fue lanzada en 2012 por la Agencia de Ciberseguridad de la Unión Europea y la Comisión Europea.

Sin embargo, abordar la ciberseguridad no ha sido tarea fácil por las diversas perspectivas que se han dado en torno a la materia que se brinda en tres principales niveles: en el ámbito doméstico, en el contexto organizacional y, como política pública que genera las condiciones para que todos los actores involucrados promuevan acciones de prevención, control y sanción frente a aquellos supuestos que atentan contra la debida gobernanza del ciberespacio.

Posiblemente la confusión o las diversas aproximaciones se dan desde los puntos de interés o de enfoque, ya que, mientras en el ámbito empresarial cobran relevancia los estándares técnicos utilizados e la industria para la defensa de las organizaciones, en el ámbito público, sigue brindando referencia el Convenio de Budapest y el tratamiento de los ciberdelitos, como la principal expresión de la actuación gubernamental frente a ese fenómeno, mismo que se considera la norma más completa hasta la fecha en la lucha contra el ciberdelito y la evidencia electrónica ya que tiene como objetivo proporcionar un marco integral y coherente  y sirve como guía para cualquier país que desee desarrollar una legislación nacional integral sobre ciberdelitos y como marco para la cooperación internacional entre los Estados Parte de este tratado; prevé la criminalización de la conducta, que va desde el acceso ilícito, ataques a la integridad del sistema y de los datos hasta el fraude informático y los delitos relacionados con la pornografía infantil. También proporciona herramientas de derecho procesal para hacer más efectiva la investigación relacionada con ciberdelitos y la obtención de evidencias electrónicas. Además, el tratado prevé una cooperación internacional más ágil y eficiente.

Se complementa con un dos protocolos adicionales que penalizan, por una parte, la criminalización de actos de naturaleza racista y xenófoba cometidos a través de sistemas informáticos, y, el segundo tiene como objetivo reforzar la cooperación y la divulgación de pruebas electrónicas estableciendo una base jurídica para la divulgación de la información de registro de nombres de dominio y para la cooperación directa con los proveedores de servicios de información sobre abonados, medios eficaces para obtener información sobre abonados y datos de tráfico, cooperación inmediata en casos de emergencia, herramientas de asistencia mutua, así como salvaguardias de protección de datos personales.

Ahora bien, los tres enfoques anteriores a su vez, se diversifican a partir de los diversos aplicativos que puede tener la conectividad, base de la idea de la ciberseguridad, como aquella herramienta que brindará seguridad en el entorno digital, misma que surge precisamente por la conectividad real o potencial, y que, si bien encuentra como principal exponente al internet, lo cierto es que dicha disciplina es susceptible de estudiar también las conexiones discontinuas que se data a través de redes locales y accesos, así como los relativos a la prevención de fraude.

Es así que, entre las principales tendencias para este ejercicio en materia de ciberseguridad, encontramos las diversas implicaciones del uso del internet de las cosas o internet de todo y seguridad en la nube, ya que, cuantos más dispositivos conectamos entre sí y en red, más puertas y ventanas potenciales existen para que los atacantes puedan utilizar para entrar y acceder a nuestros datos; en 2023, según predicen los analistas de Gartner, habrá 43.000 millones de dispositivos conectados al IoT en el mundo.

La ciberseguridad desde el hogar se convierte en una prioridad para las empresas ya que el cambio hacia una cultura de trabajo en casa y a distancia que comenzó durante la pandemia del Covid-19 y que ha persistido en muchas organizaciones, así como la propagación del internet de las cosas en todos los ámbitos de la empresa y la sociedad, significa que nunca ha habido más oportunidades para que la seguridad laxa cause dolores de cabeza y gastos.

Los atacantes internacionales patrocinados por el Estado se dirigen tanto a las empresas como a los gobiernos, mismos que son cada vez más sofisticados y están dirigidos a una amplia gama de objetivos, desde la propiedad intelectual hasta la infraestructura crítica, en el mismo sentido la inteligencia artificial  desempeña un papel cada vez más destacado en la ciberseguridad: La IA se está utilizando cada vez más para detectar y prevenir amenazas de seguridad, y se espera que su uso siga aumentando en el futuro.

Del mismo modos, se vuelve imperante construir una cultura consciente de la seguridad, puesto que no es solo un problema técnico, sino también un problema cultural. Las empresas deben trabajar para crear una cultura de seguridad consciente en la que todos los empleados comprendan la importancia de la seguridad y sepan cómo protegerse a sí mismos y a la empresa.

Como se ha visto, la conectividad hoy en día llega a nuestros hogares y se vuelve un factor crítico tanto en el ámbito de vehículos autónomos inteligentes, como en los diversos dispositivos del internet de todo en el que prácticamente cualquier tipo de objeto puede conectarse, sino en cualquier tipo de conexión y para ello, la protección de la información y la información personal se vuelve crucial.

A ello, hay que sumarle la sensibilidad en  el uso de diversos datos, que, como hemos referido, éstos pueden variar en función de ciertos usos que se les atribuyen como en el caso de datos personales de carácter biométrico que, en la mayoría de los casos perfilan a las personas a partir de su identificabilidad única.

A lo anterior, se le suma como factor la fragmentación de uso que, puede resultar significativo si tomamos en cuenta la gran dependencia de que en mucho lugares se tiene en torno a la automatización y la conectividad y, por otra parte,  la falta de cultura de la población y concienciación de los usuarios que, puede provocar verdaderas catástrofes frente a usuarios que sean blanco fácil de los ciberdelincuentes, razón por la cual, no llama la atención que una de las principales tendencias de ciberseguridad para este año, sean las relativas a la ciberseguridad doméstica. Hasta la próxima.