Cinismo tóxico

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Es cierto que estamos viviendo momentos complejos, es cierto que cada vez mas personas gozan con el dolor ajeno, es cierto que existe una sensación de impotencia ante los estímulos que recibimos de muchos espacios.

Pero también es cierto que todo lo anterior, tiene un origen anclado en la apatía de las personas, la nula sinergia social y la inoperancia de los esquemas gubernamentales.

Es increíble ver el cinismo con que algunos gobiernos actúan y sumamente preocupante descubrir que un número importante de personas no abre los ojos y es capaz de defender lo indefendible y negar lo evidente.

Resulta sumamente triste, porque en muchas estructuras sociales como la familia, la escuela, fundaciones y organismos no gubernamentales, se hace un trabajo arduo para convencer a las nuevas generaciones de que si existe una ruta para crecer armónicamente, establecer un camino dentro de la cultura del esfuerzo, con la convicción de que la congruencia es una herramienta poderosa para sobreponerse a los retos.

Toda esa inercia, toda esa voluntad, todo ese deseo por hacer de nuestra vida una experiencia positiva, usualmente choca con pared ante los mensajes que recibimos de quienes en el papel tendrían que poner el ejemplo, nuestros gobernantes.

Cómo explicarle a un joven que el nepotismo es incorrecto, cuando todo México ve que familiares cercanos a funcionarios del gobierno están bien colocados, en posiciones jerárquicas importantes, aún sin contar con los perfiles adecuados; hijos, sobrinos, hermanos de funcionarios, han encontrado hueso al amparo de su apellido.

En donde quedan las carreras académicas sólidas y prestigiadas, cuando, por ejemplo, el otrora prestigiado Premio Nacional de Ciencias es otorgado a la madre de la Jefa de gobierno.

No confundamos, no se trata de poner en tela de juicio la calidad profesional de la doctora Pardo, pero muchos académicos de gran trayectoria han cuestionado la designación además de que, en política, no suele haber casualidades y por ahí nos dice la leyenda popular que no hagamos cosas buenas que parezcan malas.

De qué forma convencemos a los jóvenes de que el trabajo dignifica, de que es importante ir construyendo una trayectoria laboral para buscar sustento, cuando en los hechos el propio gobierno fomenta el conformismo y la inutilidad al otorgar apoyos sociales a personas que se están acostumbrando a extender la mano, sin requisito o esfuerzo de por medio, y recibir un dinerito.

Es cínica la forma en que esas dádivas –eso son– se distribuyen; resulta  inexplicable que alumnos de escuelas que tienen en promedio 4 ó 5 días de clases ¡al mes! reciban estos reconocimientos; el mensaje para todos quienes estudian jornadas completas, cumpliendo con sus obligaciones y haciendo un esfuerzo por sobresalir es desmotivante.

Reprochable a los cuatro vientos que, en otro ejemplo, quienes estamos cautivos para el SAT, seamos los que tengamos que pagar impuestos sin chistar y en cantidades groseras, sin ver algún beneficio en el abono de dichas contribuciones, es claro que la postura es que se friegue el que hace lo correcto.

Existen otros cientos de miles de ejemplos; esto nos debe llevar al análisis para mejorar las cosas y buscar dar un rumbo diferente al país el siguiente año; vivir con tanto cinismo es tóxico.

horroreseducativos@hotmail.com