CIRCO ROMANO A LA MEXICANA

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Está a punto. Las butacas del circo están llenas de frenéticos hombres blancos de vecino país que van a presenciar una batalla sui generis: El ejército pretoriano verdiblanco carmesí vs los esclavos del FMI por cierto, todos paisanos.

 

Fumando Golden que les proveyeron los jodidos esclavos que tienen armas que ellos, los blanquitos les dieron, lucharán a muerte contra la soldadesca oficial.

 

Y ¡gong! Suena la campana y ooooh My Good, ¡que espectáculo! Los prietitos de uno y otro bando van a matarse. Con odio jarocho blanden las destructoras armas e inmediatamente la arena se convierte en una alberca de sangre.

 

La multitud aúlla y es más, el jefe de la porra, con rostro color de asentaderas de mandril gozoso, manda a más achichincles a atizar el fuego.

 

Pero en esas, que llega el jefe de la guardia pretoriana y que ordena ¡stop! No maten, ni hagan que maten.

 

Y ardió Roma. Los güeritos y los infelices aprobadores de la muerte que se lanzan vs el pacifista jefe de la guardia.

 

¡Épale entren!, tengan pantalones. Gritaban paisanos de ricas togas, revueltos con los güeritos. Y se acabó. No hubo massacre y el jefe pacifista concluyo: ¿Ya notaron que los que nos matamos somos hermanos de sangre? Y recordó cuando hace apenas unos años, el circo dejó sin miles de jefes de familia a los según malos por culpa de los que llenan las butacas. Ellos compran y consumen y además les venden armas y espadas filosas.

 

Y se acabó el espectáculo y ahora los güeritos pecosos queriendo ver más sangre dicen que los esclavos son más fuertes y los que no pelean, nomás friegan y atizan el fuego.

 

… Y el circo queda vacío y en muchos hogares de ese pobre país reciben con gusto sanos y salvos a sus soldados y a los esclavos.

 

¡Cobardes! Gritan los anteriores asesinos. Y concluye el jefe nato de la guardia.

 

-Me hacen lo que el aire a…. (quién sabe a qué héroe se refirió)