COALICIÓN DE LA ESPERANZA

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La mejor manera de predecir el futuro es creándolo. Peter Drucker.

 

 

En el mundo actual, existen múltiples historias de éxito de ciudades que han pasado de una larga y tenebrosa noche, a un nuevo amanecer lleno de alegría, de oportunidades y de un porvenir venturoso para sus habitantes.

Ello ha sido posible, gracias a liderazgos cocinados desde la sociedad civil y que han dado el brinco al terreno político logrando aportar un valor agregado a sus comunidades.

Mi intención es seguir abonando el terreno para hacerlo fértil y poder cosechar garbanzos de a libra, que desde los invernaderos de la sociedad civil, florezcan y den frutos para toda la comunidad.

Es por ello que hoy les voy a platicar de una ciudad: Medellín en Colombia, de un personaje: Sergio Guajardo y de una política pública: Ajustar el presupuesto y bajar los recursos destinados a la seguridad para transferirlos a la educación.

En la última década del siglo pasado, la ciudad de Medellín, vivía su noche más larga y más obscura, nadie quería visitarla y sus habitantes vivían con el Jesús en la boca, debido al narcotráfico, la coca, la guerra entre pandillas. Este verdadero coctel molotov, la ubicaba como la ciudad más violenta del mundo y con el mayor índice de asesinatos. Hoy, Medellín es otra.

En 2004, con la votación más alta en la historia de la ciudad, ganó las elecciones para la alcaldía de Medellín, el matemático Sergio Fajardo como el representante de una generación que había presenciado el conflicto colombiano desde las universidades y las ONG’s. Su brillante gestión, lo llevó a gobernar Antioquía, estado al que pertenece Medellín.

Si bien ha intentado en dos ocasiones, 2010 y 2018, ser Presidente de Colombia sin lograrlo, su muy peculiar estilo de hacer política, ha merecido el reconocimiento internacional y ha pavimentado nuevos derroteros para la participación de la sociedad civil en política.

Reconocido académico y columnista, su éxito en la política es producto de su trato sencillo, concreto, cercano a la gente, caminar las calles, con una personalidad cautivadora, dueño de un estilo entretenido y una narrativa de altísimo impacto y credibilidad.

Recién terminé de leer el último libro de Luis Rubio, titulado: EN SUS MARCAS, MÉXICO HACIA 2024 y me dio gusto encontrarme que en uno de sus capítulos titulado Construir el futuro, cita algunas reflexiones políticas de Sergio Guajardo, por lo que me pareció interesante compartírselas a manera de un decálogo que sustenta su movimiento llamado COALICIÓN CENTRO ESPERANZA:

  1. Los factores centrales del estallido social en América Latina en los últimos años, que se han visto exacerbados por la pandemia, son la desigualdad y la corrupción. Los rasgos del malestar van de la amargura a la desesperanza y el resentimiento.
  2. Lo urgente del diálogo político es dilucidar cómo atender agravios tan diversos, generalizados y profundos y cómo llamar a la serenidad y la convivencia cuando hay tanta irritación.
  3. La izquierda atiza la rabia, la derecha el miedo. Ambas conectan con el malestar y la inconformidad social y desembocan en populismos de diverso signo. El mundo de las redes los potencia.
  4. De la forma en cómo se llega al poder, así se gobierna. Lo importante no es sólo ganar, sino cómo. Quien llega mediante la polarización no puede gobernar bien. Nos falta mucho por aprender a confrontar sin odio.
  5. El mayor reto en política es el siguiente: Hay que apostarle a la complejísima tarea de construir un nuevo centro, de convocar y conectar, de reconciliar y buscar concordia entre tanta posición centrífuga. A la posibilidad de convivir y ser diferentes sin ser enemigos. De armar alianzas y coaliciones funcionales y duraderas, indispensables para gobernar en estos tiempos.
  6. La pérdida de confianza y el ataque a las instituciones son gravísimos. Por eso, la urgencia de dirimir diferencias sin polarizar.
  7. La insuficiencia y el deterioro de los sistemas educativos es particularmente preocupante. La educación debe ser el vértice central de la propuesta política.
  8. Los retos de gobernabilidad hoy no son un tema que compete únicamente a tecnócratas y que se resuelve del todo con reformas estructurales. Hay que incluir emoción y experiencia política. Hay que entender el papel del Estado, la necesidad de una reforma fiscal profunda y el apoyo de una red eficaz de protección social. Hay que dejar atrás la política como negación y rechazo, como simple oposición para adoptar una mentalidad propositiva, constructiva.
  9. Hay que hacer política sobre la base de principios coherentes y consistentes que giren en torno a la decencia; con miras a construir un proyecto de propuestas serias, viables y detalladas y sustentando en una plataforma y una narrativa que inciten confianza y potencien la participación cívica.
  10. Hay que ganar elecciones alejados del clientelismo y las promesas fáciles. Esto es atípico en nuestros países y requiere de un proceso largo y complejo, pero se ha demostrado que es viable en Medellín y en otros lugares. Esto hay que hacerlo el centro de la construcción de una nueva forma de hacer política.

Me ha parecido que éste sería un buen guion a seguir, para detonar la participación más nutrida y decisiva de la sociedad civil en las próximas elecciones. Tenemos 11 meses para trabajar de la mano de la sociedad, principalmente, de nuestros jóvenes.