Colapso nervioso

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Utilizamos el término “crisis nerviosa” para referirnos, de forma no médica y en lenguaje cotidiano, a crisis de ansiedad. La crisis nerviosa puede aparecer tanto en personas sanas (sin ningún trastorno mental) bajo condiciones altamente estresantes, como en personas con algún tipo de trastorno mental. En este segundo caso, muchas veces la crisis nerviosa es uno de los síntomas subyacentes al trastorno.

A grandes rasgos, una crisis nerviosa puede durar desde minutos, hasta horas (lo más común), días e incluso semanas.

Pero, ¿qué es exactamente una crisis nerviosa? En el lenguaje ordinario, utilizamos este concepto para hacer referencia a estados elevados de ansiedad y nerviosismo que aparecen cuando nos vemos sobrepasados (o desbordados) por las circunstancias; es decir, nuestros recursos son insuficientes para hacer frente a las exigencias del entorno.

Muchas veces estas exigencias son altamente estresantes, y desembocan en una serie de síntomas característicos, que veremos más adelante.

A grandes rasgos, podemos adelantar que una persona que padece una crisis nerviosa, manifiesta una serie de síntomas ansiosos y/o nerviosos. Todo ello hace que su capacidad para responder a las demandas del entorno se vea drásticamente reducido, y que por lo tanto, su funcionamiento se vea alterado y acabe resultando disfuncional o desadaptativo.

Las exigencias del entorno en las que la persona se ve envuelta, que pueden incluir situaciones laborales, sociales, personales… son percibidas por el individuo como demasiado exigentes e imposibles de gestionar.

Esta percepción puede cambiar de una persona a otra, y es por eso que las causas o desencadenantes de una crisis nerviosa (exigencias del medio) nunca serán las mismas para una persona u otra. Sin embargo, sí que compartirán un elemento común, que es su percepción de incontrolabilidad o de imposibilidad de gestionar.

Existen una serie de síntomas característicos propios de una crisis nerviosa. Sin embargo, cabe mencionar que éstos pueden variar de forma considerable de una persona a otra, dependiendo de sus características personales, situaciones que desencadenan la crisis, exigencias del entorno, etc.

Así, los síntomas más frecuentes en una crisis nerviosa son de tres tipos: síntomas psicológicos, síntomas fisiológicos y síntomas comportamentales. Aunque los tres tipos de síntomas están relacionados y muchas veces se solapan entre ellos, vamos a ver algunos de los síntomas que agrupa cada una de estas categorías:

1. Síntomas psicológicos

Los síntomas psicológicos hacen referencia a la psique de la persona y a sus procesos mentales. Estos incluyen los siguientes:

1.1. Sensación de intranquilidad

La persona con una crisis nerviosa puede tener una sensación constante o intermitente de intranquilidad. Se puede sentir nerviosa, tensa, como “a punto de perder el control”. Esta sensación es muy psicológica, pero puede acabar repercutiendo en otro tipo de sintomatología, como por ejemplo la fisiológica.

1.2. Alteraciones cognitivas

Pueden aparecer también alteraciones en el plano cognitivo, tales como dificultades para evocar recuerdos (alteraciones en la memoria), dificultades atencionales y de concentración, lentitud en la toma de decisiones (o incapacidad para tomarlas), etc.

1.3. Miedo irracional

Otro síntoma psicológico que puede aparecer en una crisis nerviosa es un miedo irracional, que muchas veces es desproporcionado o que no tiene un desencadenante claro.

2. Síntomas fisiológicos

Los síntomas fisiológicos corresponden al terreno más corporal, e incluyen alteraciones físicas tales como las siguientes:

2.1. Fatiga

La fatiga implica una sensación alta de cansancio, como de pesadez, que dificulta el desarrollo de las actividades de la vida diaria. Esta fatiga puede estar causada por el estrés continuado, por factores psicológicos o por ambos elementos.

2.2. Pérdida de apetito

La pérdida de peso es otro síntoma fisiológico de una crisis nerviosa. Esta puede ser causada por el estrés crónico al que está sometido la persona, o por la sensación de nervios constante que siente en el estómago.

2.3. Alteraciones en el sueño

La ansiedad (y los factores psicológicos en general) y el sueño están estrechamente relacionados; así, una persona que padece ansiedad (o una crisis nerviosa) es muy probable que también presente alteraciones en el sueño, que le dificulten el hecho de conseguir un sueño reparador y satisfactorio.

2.4. Dolores de cabeza

Las migrañas y los dolores de cabeza también son frecuentes en una crisis nerviosa, como parte de los síntomas físicos o fisiológicos. Estos síntomas también aparecen en los diversos trastornos de ansiedad.